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El doctor Juan José Lindo siempre había sido un ginecólogo activo. A sus 65 años nunca había sufrido los embates de una enfermedad, salvo alguna gripe pasajera. Es alto, de contextura robusta y sus amigos los consideraban más fuerte que un roble, nadie imaginaba que un día esa salud de ´roca´ se resquebrajaría para siempre.

Se acercaban las fiestas navideñas cuando comenzó a sentir una fatiga inusual. Las actividades más sencillas lo agotaban, ya no era el mismo. El aire se le escapaba del pecho y el corazón se estrellaba con fuerza contra su pecho.

Juan José visitó a un cardiólogo, quien le diagnosticó una falla en una de las válvulas del corazón, y le alertó sobre la necesidad de practicarse una cirugía a corazón abierto.

El alma le dio un vuelco. Juan José sabía que esa no era una operación sencilla. Una cirugía a corazón abierto implicaba grandes riesgos, ya que el corazón tenía que detenerse, mientras una máquina cumplía la función mecánica de bombear la sangre al resto del organismo.

Le pidió a Dios y a su esposa, la también doctora Nubia de Lindo, que le diera las fuerzas y la esperanza que le faltaban, y se encomendó al doctor Víctor Moncada, el cirujano cardiovascular que le practicaría la cirugía en el hospital Salud Integral.

El 22 de abril de 2009, Juan José Lindo se convirtió en uno de los 111 pacientes que entraron al quirófano con un corazón ineficiente, y salieron de la misma sala con uno mejorado.

Estadísticas

En Nicaragua se calcula que más de un mil personas presentan enfermedades asociadas al corazón cada año. De este total, el 55% requerirán una cirugía a corazón abierto como única forma de preservar su vida. A pesar de un conocido subregistro, se calcula que en nuestro país fallecen cada año 650 pacientes que podrían preservar su vida si tuvieran acceso a una cirugía a corazón abierto.

Por desgracia, el costo de la misma se vuelve una limitante para quienes no tienen los recursos económicos para costearla. En promedio, se calcula que una cirugía a corazón abierto en adultos cuesta entre 11 mil y 14 mil dólares, y no está disponible en los hospitales del Ministerio de Salud, Minsa.

“Nosotros creamos un grupo donde la limitante no es la parte humana ni la parte técnica. Tenemos cirujano, intensivista, anestesiólogo, perfusionista, la maquina de circulación extracorpórea, el balón de contrapulsación intraortica y las válvulas; es decir, tenemos las condiciones para operar al paciente cuando lo necesite. Nuestra única limitante es económica, ya que no todos los pacientes tienen el dinero para asumir los costos de la cirugía”, comenta el doctor Víctor Moncada.

¿Qué es una cirugía a corazón abierto?

Es una cirugía que se realiza para mejorar la función del corazón y el pronóstico de vida del paciente, donde se trabaja en la irrigación de las arterias coronarias y en la de función de bomba del corazón, reemplazando las válvulas defectuosas para que la sangre fluya en la cantidad necesaria y en la dirección correcta.

La afección de las válvulas está en relación de su apertura y cierre, ya que tienen que abrirse lo suficiente para permitir el paso de sangre, pero también tienen que cerrarse para que ésta no tenga un flujo retrógrado o inverso.

Historia

Históricamente siempre se habían practicado cirugías de corazón de tipo epicárdico, es decir, sin abrir el corazón, ya que éste tenía que latir permanentemente. No obstante, en 1953 se creó la primera máquina que suplía las funciones de oxigenación de la sangre, de forma tal que se volvió posible la cirugía a corazón abierto dentro de las cavidades de este músculo.

Esta máquina recibió el nombre de máquina de circulación extracorpórea. Actualmente, la máquina cumple las funciones mecánicas del corazón de bombear la sangre y la función del pulmón, de oxigenarla.

Las cirugías de corazón en adultos se clasifican en dos grandes grupos: las valvulares y las coronarias. En las primeras se abre el corazón para sustituir o reparar las válvulas dañadas, y en las segundas se intervienen las arterias externas del corazón llamadas coronarias.

Según el cirujano cardiovascular, doctor Víctor Moncada, el problema principal de estas cirugías radica en detener el corazón para reparar las lesiones. “El principal problema de las cirugías a corazón abierto, radica en que hay que parar el corazón, porque, de lo contrario, es como darle puntadas a un sapo saltando. Es un procedimiento muy invasivo, aunque con la tecnología actual los riesgos han disminuido considerablemente”, explica.

En Nicaragua

En nuestro país, la cirugía en adultos es relativamente joven si se compara con otros países del mundo, ya que se practica hace apenas 5 años.

La historia se remonta a 1999, cuando se hacen las gestiones para realizar las primeras cirugías por medio del Minsa. En el 2002 se le propone el proyecto a las autoridades del Minsa, pero éstos lo rechazan por considerarlo muy costoso.

“Yo traje cartas de invitación para que varios cirujanos fueran a capacitarse al extranjero pero el Minsa no aceptó la propuesta”, recuerda Moncada.

En el 2003 se le presenta el Proyecto de Cirugía Cardiovascular en Adultos a la presidencia del hospital Salud Integral, y acepta hacer la inversión necesaria para el proyecto.

El 19 de septiembre de 2004 se realiza la primera cirugía a corazón abierto en el país. “La paciente se llama Verónica Reyes Jarquín y la cirugía fue todo un éxito. Recuerdo que se le practicó el cierre de una comunicación interauricular, una cirugía relativamente sencilla, pero que generó muchas expectativas por lo que representaba para el país”, comenta Moncada.

En el 2004 se recibe el apoyo de un grupo extranjero y se realizan cinco cirugías, dos coronarias, dos valvulares y una comunicación interauricular.

En el 2005 se realiza la primera cirugía a través del Seguro Social. El paciente se llama Luis Ernesto Aburto.

“Las gestiones con el INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social), dieron fruto en el 2005, de forma tal que ahora el 21% de los pacientes que operamos son financiados por esta institución”, manifestó Moncada.

El 24 de julio de 2005 se realiza la primera cirugía a corazón latiendo. El nombre de la paciente es Norma Fajardo. Esto significó un paso importante que iba acorde con el auge de la cirugía cardíaca en el mundo. Se realizaron un total de siete casos, pero se abandonó el procedimiento por considerarse menos seguro.

En el 2006 se realiza la primera cirugía que incluye un cambio de válvula mitral y la colocación de tres bypass. En el 2007 se realiza una cirugía que incluye la operación simultánea de tres válvulas cardíacas. Finalmente, en agosto de 2010 se opera al último paciente de una cirugía a corazón abierto.

“El último paciente que operamos se llama Juan Duarte y presentaba una endocarditis y una insuficiencia aórtica severa, acompañada de insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca y trombocitopenia. Lo dialisamos mientras se realizaba la cirugía, y, por suerte, todo salió tal como lo habíamos planeado”, dijo el médico.

Evolución y resultados

Las cirugías de corazón abierto en Nicaragua han ido aumentando en grado de complejidad. Al inicio la escala de riesgo era baja, ahora es mucho más alta. El riesgo promedio es de 9.51% de posibilidad de mortalidad. Al principio los pacientes eran jóvenes, ahora el 30% de los pacientes son mayores de 70 años.

Antes eran pacientes que sólo padecían la enfermedad cardíaca, pero ahora son pacientes con otras enfermedades como insuficiencia renal crónica.

El promedio de estancia hospitalaria es de apenas siete días. Hasta el momento se han operado un total de 111 pacientes. El 67% han sido asegurados del INSS, 21% privados y el resto exonerados de los honorarios médicos.

Enfermedades

Con las cirugías a corazón abierto se pueden corregir diversas enfermedades, y entre las de tipo coronario están los infartos y las anginas. Entre las valvulares están las insuficiencias de las válvulas aórtica, mitral, tricúspide y pulmonar. Las alteraciones congénitas son poco comunes en adultos, pero se presentan en forma de comunicaciones entre las aurículas y los ventrículos.

Hasta el momento en Nicaragua se han efectuado las siguientes intervenciones: Bypass coronario, reparación o sustitución valvular, tumor cardíaco y patologías congénitas como comunicaciones interauriculares o interventriculares y coartación aórtica.

Contraindicaciones

A pesar de sus múltiples ventajas, las cirugías de corazón abierto están contraindicadas en los siguientes casos: edad muy avanzada, falta de compromiso del paciente de cambiar su estilo de vida, enfermedades graves añadidas, diabetes, problemas pulmonares, enfermedad vascular periférica y contractibilidad del corazón menor de un 20%.

A la hora de valorar la factibilidad de la cirugía, es necesario tomar en cuenta los costos riesgo-beneficio, y considerar si estas limitantes están presentes.

Complicaciones

Las complicaciones que pueden presentarse después de la cirugía son: infecciones, uso de anticoagulantes que provocan hematomas, descenso de las defensas por el uso de la máquina de circulación extracorpórea, un proceso de cicatrización lento por la abertura del esternón para practicar la cirugía, enlentecimiento de la función del corazón, (disfunción post-bomba) debido al uso de circulación extracorpórea e infarto debido a un espasmo en las arterias coronarias.

También pueden producirse atelectasias, partes del pulmón que no se expanden tras la cirugía y producen neumonía (ocurren hasta en un 20% de los casos), desprendimiento de la válvula implantada, la cual puede infectarse y producir una endocarditis por prótesis y rompimientos del ventrículo.

Futuro

La meta a futuro de la cirugía cardíaca en Nicaragua, es aumentar el número de casos por año de 21 a 200 casos, pero para eso es necesario el apoyo de las autoridades del Minsa porque los costos técnicos de la cirugía son altos.

Una prótesis valvular cuesta dos mil 500 dólares, el set extracorpóreo cuesta un mil dólares y cada puntada se calcula en 14 dólares. Por tanto, aunque los médicos no cobren honorarios, los pacientes deben asumir los costos de los materiales.

“Yo creo que en Nicaragua ha habido una política de exclusión, ya que el Minsa distribuye sus recursos de forma arbitraria. Por ejemplo, si tiene 100 millones de córdobas, asigna 90 millones para algo y 10 para otro, pero sin tomar en cuenta las necesidades crecientes de la población.

Nosotros hemos buscado el apoyo del ministerio en reiteradas ocasiones, pero siempre nos han cerrado las puertas”, afirma el doctor Moncada.

Otros pacientes como Juan José Lindo, están a la espera de un milagro que parece no llegar nunca, ya que carecen de los recursos económicos para costear una cirugía que podría salvarles la vida.

Mientras las autoridades del Minsa se mantengan al margen del creciente número de pacientes que necesitan una operación a corazón abierto, la cifra de muertos seguirá aumentando.