•  |
  •  |
  • END

“Viejo no es igual a enfermo”, sentencia el psiquiatra Humberto López, de la Fundación Universitaria de la Tercera Edad. Agrega que cada persona envejece de forma única, y que cada órgano envejece de manera diferente. También sucede que muchas de las enfermedades que se descubren en la ancianidad proceden de un cuerpo mal cuidado en la juventud.

El doctor López acepta que hay un par de padecimientos propios de la tercera edad como la melancolía evolutiva y el Alzheimer. El doctor Mauricio Barrios, internista de mucho prestigio, considera que con la edad se va deteriorando el organismo, las células trabajan menos bien, y tienen menor capacidad para defenderse de las enfermedades. Él considera que hay diferentes afecciones propias de la vejez, pues reconoce que con la misma “todo el organismo padece”. Y así avanzan las complicaciones degenerativas de los huesos, cartílagos, sistema digestivo, cardiovascular, el cerebro, etc. Esto, independientemente de que la persona se haya cuidado, porque a veces los genes son caprichosos.

El orgullo y el cuidar la salud

Comer poco es una fórmula para la salud y por tanto para la longevidad. Así, Yelba Estrada viuda de Espinoza, a sus 95 años camina erguida y de tacones, y no acepta que le ayuden a subirse a un auto, o a bajarse del mismo.

Autosuficente y fuerte de talante, sus cien libras de peso le permiten desplazarse ágilmente, mientras conversa con detalles de situaciones vividas hace años.

Cuenta cómo con su pistola persiguió a un par de ladrones que estaban robándole en su casa, los atrapó en el lago de Managua, los encerró en un baño de su casa, llamó a la Policía y los entregó. Su familia atestigua el hecho. Ciertamente, doña Yelba tiene actitud de enfrentar las circunstancias y un organismo privilegiado.

Para unas personas, la salud es una lotería cuya condición se mejora o agrava según hemos tratado nuestra fuerza de trabajo. De esta manera, Audely Vargas viuda de Saballos, a sus 89 años, aconseja que las amas de casa bajen un poco su esfuerzo en ese trabajo invisible, que nadie ve en la casa, pero que destruye su salud del futuro. “La mujer debe pensar un poco más en ella, porque se esfuerza tanto en cumplir en su casa, en su trabajo de afuera, que después el cuerpo lo sufre, porque una no es de hierro”, dice. Y los embarazos, el trabajo afuera y dentro de la casa, minan el cuerpo de la mujer, aunque sobrevive al hombre.

Otros ejemplos

Lavando, planchando, cocinando, haciendo tortillas transcurrió la vida de Zoyla Morales, 79 años. “El sol de Tiscapa, el fuego de la comidería y las tortillas me enfermaron. Yo me pongo en las manos de Dios, el doctor y mis hijos que me dan. Pero yo los eduqué, si se portaban mal, allá les iba. Por eso me respetan y quieren. ¡Y todavía los coscorroneo!”, dice orgullosa. Zoyla es diabética y recibe sus medicinas gratis del Centro de Salud “Pedro Altamirano”.

Ángela y Catalina Gutiérrez Saballos, de 72 y de 67 años, respectivamente, también acuden por su tratamiento al mismo centro. “¡Hasta una resonancia magnética me hicieron para verme la columna, pero ya no pueden operarme! Y aquí estamos con el ánimo en alto”, dicen las hermanas, quienes forman parte del Club de Dispensarizados del Centro de Salud “Pedro Altamirano”, que atiende las enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, artritis, etc. Sesenta de estos adultos mayores preparan un paseo a Montelimar, y sólo les falta encontrar un transporte barato para el viaje.

“Ir a Montelimar es un sueño para ellos”, dice la Dra. Flavia Palacios, Subdirectora del centro, quien explica que tienen diversas actividades donde la tercera edad aprende, se divierte y se ejercita. El centro atiende 68 barrios y medica a 7 mil enfermos crónicos, además de realizar exámenes de laboratorio que necesiten todas las personas que lo visitan. Tanto es así, que Carlos Peña Morales atestigua que hay medicinas que el seguro social no cubre y que él completa en el Centro de Salud.

Ciertamente que si una persona se cuida tiene mayor calidad de vida, tanto en la juventud como en la vejez, pero la necesidad de anteojos al pasar los 40, no se detiene, a menos que la persona haya sido miope en su juventud. Es otra campanada de la llegada de la senectud. La pérdida muscular y el incremento de grasa constituyen otros cambios característicos y visibles del envejecimiento. Estos pueden contrarrestarse con ejercicio y pesas. Pero hay muchos otros que trasuntan por todo el organismo del individuo.

La sexualidad

A pesar de ello, la sexualidad continúa. Un estudio realizado en 2007, en la Universidad de Chicago en Estados Unidos, señala que de una muestra de 1,550 mujeres, 1455 hombres, el 73% de los mismos en edad de 57 a 64 años, afirmaron ser activos sexualmente. Los de 65 a 74 años expresaron ser activos en un 53%, y los que tenían entre 75 y 85 años declararon que eran activos en un 26%. Esta información respalda estudios de que la vida sexual persiste y se adecua a través de la vida y las enfermedades, y sólo termina con la muerte.

Un buen envejecimiento depende también de la prevención de enfermedades y discapacidades, del mantenimiento de la actividad física y función cognoscitiva, y participación ininterrumpida en las actividades sociales y productivas. Es el envejecimiento exitoso, concepto al que se refiere y practica el Doctor López en Funite.

Tendencias es de poblaciones viejas

Pero no sólo el organismo de las personas se deteriora con los años y envejece. También lo hacen los pueblos, y es lo que sucede actualmente en el mundo. El fenómeno del envejecimiento de la población es producido por la baja en la tasa de la natalidad, el alza en la expectativa de vida y en la migración de la juventud que va a trabajar a otros países. Son razones por las que actualmente el adulto mayor de 60 años en Nicaragua es el 6.3% de la población.

“La expectativa de vida ha aumentado debido al mejoramiento en la calidad de vida, y los adelantos médicos y técnicos”, señala el manual de Introducción a la Gerontología y cambios asociados al envejecimiento, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el que también añade que “mientras la vejez es una situación individual y privada, el envejecimiento es un fenómeno colectivo y social. Por eso, los adultos mayores y la llamada “tercera edad”, tienen una dimensión tanto social, como individual”.

El nuevo reto de salud pública es mantener sanos y capaces a los adultos mayores y entrenar al personal en gerontología y en geriatría. Porque hay que estar listo cuando el estudioso economista Adolfo Acevedo sentencia: “Nicaragua entrará en un proceso de envejecimiento acelerado al que llegaremos cuando aún no estemos desarrollados”.

Seguridad para adultos mayores

Mientras se dispara la expectativa de vida en Nicaragua, algunos adultos mayores tratan de ser parte de la solución para atender a sus pares que no tienen seguridad social, que es el 90% de la población mayor de 60 años. Así, el 14 de septiembre entró en vigencia la Ley 720, o Ley del Adulto Mayor.

En 2003 inició el trabajo para dicha ley, auspiciado por la Red de Adultos Mayores de Nicaragua, la Asociación de Jubilados y Pensionados Independientes de Nicaragua, entre otras asociaciones de mayores, con el grupo inter universitario para el diálogo en políticas públicas sobre Población y Desarrollo, y el Consejo Nacional de Universidades. Obtuvieron la asistencia técnica y financiera del Fondo de Población de las Naciones Unidas y el apoyo de la Comisión de Población y Desarrollo, y la Comisión Económica de la Asamblea Nacional.

Así cumplieron un acuerdo surgido en Chile en noviembre de 2003 por los 30 países de América Latina y el Caribe que participaron en la Conferencia Gubernamental Internacional sobre Envejecimiento hacia una estrategia regional de implementación para América Latina y el Caribe del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento. Este plan fue propuesto en 2002.

“¡Gracias a Dios se logró la ley!”, exclama Donald Castillo, dirigente de la Asociación de Jubilados y Pensionados Independientes de Nicaragua, Ajupin, que según señala Castillo, cuenta con 24 mil afiliados. Explica que esta ley obligará a la banca nacional a dar crédito a los adultos. mayores. Éstos también tendrán acceso a las viviendas de los programas populares, a reparación de viviendas, buses urbanos gratis, y 30% en el transporte marítimo y aéreo, cobertura en centros de salud y hospitales, así como a visitas domiciliares de salud.

Se desarrollarán microempresas productivas para el adulto mayor, y especializaciones en geriatría y gerontología en las universidades. Se sancionará la violencia doméstica hacia los mayores, su abandono y el abuso de todo tipo en contra de ellos, incluyendo los servidores públicos. Se promoverán hogares en donde el adulto mayor pase el día entretenido en diversas actividades (estudiar, bailar, ejercitarse, sembrar y producir, etc.) en todo el país. Esto estará a cargo del Ministerio de la Familia.

El diputado Agustín Jarquín, quien desde la Asamblea Nacional ha impulsado la Ley 720, expresa que ésta es la manera de agradecer el aporte realizado a la nación por los adultos mayores.

Hay otros nicaragüenses que pagaron su cuota al seguro social y son ahora jubilados del mismo. Según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo en su Sistema de Indicadores con Enfoque de Género de 2006, los jubilados del INSS eran 43,575 personas, 29,794 hombres y 13,781 mujeres. Los jubilados tienen derecho a una pensión y atención médica con medicinas. Tienen clubes de salud y de aprendizaje.

Soledad de los mayores

Los adultos mayores no habían sido prioridad para el Estado. Tampoco para la sociedad. “No hay respeto para los mayores”, dice Ernestina Peralta, quien agrega que algunas familias los consideran carga económica y no personas que transmiten experiencias, valores y sabiduría.

Pero lo habitantes de Okinawa, Japón, forman parte de una cultura en que la ancianidad es causa de orgullo y no de vergüenza. La gente trata de tocar al anciano, como si fuese una imagen divina. Algunos señalan que esta actitud de los jóvenes es producto de su religión.

En contraste, el derecho a suicidarse es un reclamo de los viejos del Primer Mundo, según algunas estadísticas procedentes de Europa. El psiquiatra Humberto López explica que esto sucede por la inmensa soledad que ellos padecen y que “es uno de los grandes males de la vejez”. Son sociedades donde ya está hecho todo. Pero en Nicaragua, los suicidios son escasos en los adultos mayores, porque tienen un entorno familiar que los necesita. Además, hay mucho por hacer.

Los adultos mayores no quieren sentirse un estorbo y saben que algún día ese joven que ahora los ve viejos, será tan viejo como ellos son ahora, si tiene suerte. Pero en este momento ellos reclaman solidaridad intergeneracional, reconocimiento, amor. También este período es un momento de sabiduría, un cruzar a la otra orilla, que les acerca al encuentro con Dios.

Cifras

En 1995, los adultos mayores de 60 años sumaban 152,216, en 2010 la cifra subió a 364 mil personas, o sea, el 6.3% de la población y para 2050 esta cifra será de 1,600,000, lo que representará el 20.1% de la población nicaragüense.

Cifras suministradas por el economista Adolfo Acevedo.