•  |
  •  |
  • END

Si usted tiene 25 años, en 2050 será una persona posiblemente jubilada de 65 años.

Sí, esa cara tersa, esos ojos grandes y brillantes, esa sonrisa de blancos dientes, esos bíceps poderosos, esa estrecha cintura, ese pelo abundante, aún ese dinero que actualmente gasta sin reservas, no serán el común denominador de su vida porque usted entrará en una nueva categoría física y mucho dependerá de lo que usted haga con su cuerpo e ingreso el día de hoy.

¿Es que ha pensado alguna vez en usted si llega a 70, 80 años? La sorpresa se dibuja en el rostro de Ana Lucía Oseda, 25 años: “¡No! Yo vivo día a día. Todo es que tenga sustento porque entre más tiene una, más preocupaciones”. A su lado, su compañera de trabajo, Gabriela Salgado, 21 años, espeta: “Peor yo. Lo único que quiero son unos días en el mar”. Ana Aguilar, de 23 años, agrega: “tengo muchas responsabilidades, me preocupo por el hoy”.

“No pienso en mi vejez. Tal vez ni llego a esa edad”, responde Yolani Rodríguez 17, estudiante de ingeniería electrónica. “No. No pienso en mi vejez, dice Héctor Montes, 19 años, quien estudia la misma carrera en la UNI.

Y aunque ya tiene 40 años, igual responde Eduardo Espinoza, quien no se ve aún como un futuro anciano: “¡Tan largo no! Jamás me he visto de ochenta años. Yo pienso en el día a día. No hay planes de futuro, o de ahorro. Voy a consolidar mi carrera. Soy ingeniero industrial y tengo un restaurante”.

Es imprevisión generalizada
Ese optimismo de Eduardo lo vivimos hasta personas que ya viejos no comprendemos que nuestro tiempo para trabajar y ahorrar se está agotando.

La economista Norma Gutiérrez, asesora financiera, diariamente lidia con la situación: “los jóvenes no piensan en su futuro. Sólo ven el presente y cómo satisfacen sus necesidades diarias. Raras veces visualizan que puede haber cambios y lleguen a ser pobres y viejos. No piensan cuando nuestras capacidades estén en decadencia, nunca pensamos que esto sucede, sino que siempre estaremos en las condiciones actuales”.

Hay jóvenes que confían su futuro al seguro social, “pienso que es una buena ayuda que tendremos cuando seamos mayores porque no nos van a dar trabajo a esta edad”, comenta Karen Rodríguez Gómez, de 25 años. Y así piensa Jonathan Velásquez, 32, mientras saca su cédula nueva en el CSE:”Me gustaría tener un buen retiro social con mis cotizaciones. Yo trabajo en la construcción y me estoy regresando de la Florida porque allá está mal, voy a ver que hago en mi país”.

Esta historia se escribe cuando según datos suministrados por el economista Adolfo Acevedo, hay 364 mil personas mayores de 60 años que conforman el 6.3% de la población y 1,104,000 jóvenes entre 20 y 30 años. En 2050 esta cifra será de 1,600,000 mayores de 60 años y 1,109,000 personas de 20 a 30 años. Los viejos serán más y no sabemos si los niños que están naciendo y que en 2050 tendrán cuarenta años, serán suficientes para que su cuota solidaria del Seguro Social, o su ingreso per cápita pueda respaldar la ancianidad de Ana Lucía, Gabriela, Yolani, Héctor, Eduardo, Karen y Jonathan. Debemos cambiar para mejorar la situación.

Oportunidad de calificar fuerza laboral
De acuerdo con el economista Adolfo Acevedo, estamos ante una oportunidad histórica con el más alto crecimiento de la población laboral que se estará produciendo en las próximas tres décadas. Este fenómeno demográfico se da en un período en el que se reduce la tasa de natalidad y se incrementa el de la población laboral. Nacen menos niños y hay más jóvenes que empiezan a trabajar. Esto produce más ingreso en los hogares y la posibilidad de invertir más en cada niño que nace, porque serán menos. Este mismo suceso beneficiaría el aporte salarial al Instituto de Seguridad Social porque habría más personas cotizando y “la viabilidad del INSS no sería tan precaria”.

Sin embargo, como estos regímenes solidarios son dependientes del estilo de desarrollo del país, según explica Acevedo, Nicaragua deberá educar a los jóvenes para se mejore la economía y las pensiones solidarias. Acevedo puntualiza que actualmente en Nicaragua el modelo económico de competitividad no se basa en la capacidad del individuo y su productividad, sino en lo barato de la mano de obra. Es una fuerza de trabajo no calificada y por tanto su sueldo es bajo al igual que su aporte al seguro social y a la nación. Por esto insiste en que hay que calificar al joven para que no viva condenado a empleos de baja remuneración.

Puede darse una catástrofe social

“Esta pobreza se relaciona con la descomposición social porque el joven quiere poderío, que logra con pandillas o drogas”, dice Acevedo. Agrega que si no se aprovecha esta oportunidad, habrá una catástrofe social por los altos niveles de desempleo, que se producirán, a la par de la inseguridad ciudadana y migración masiva.

Según Acevedo, dentro de seis años, el INSS no podrá hacer frente a sus pagos con los afiliados con sus ingresos corrientes, y tendrá que recurrir a sus reservas técnicas que estarán agotadas a inicios del 2020, por lo que hay que aprovechar la ventana de oportunidades que presenta el bono demográfico durante los próximos treinta, cuarenta años para invertir en la población antes de que ésta envejezca totalmente y se condene la viabilidad de Nicaragua.

Las tres “E” del Cosep
“Nosotros estamos claros de la situación y estamos trabajando. Adolfo sabe que la oportunidad es ahora y por eso lo grita a los cuatro vientos. También estamos ante 143 mil jóvenes desempleados hoy, que entre otros riesgos posibles puede producir inseguridad ciudadana”, señala el licenciado José Adán Aguerri, Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada.

“Estamos preocupados. Por esto estamos empujando las tres E, que son la energía, la educación y el empleo. Necesitamos la infraestructura que atraiga la inversión y el empleo y la educación para una mejor calidad de vida de nuestra población. Estamos trabajando con las universidades un proyecto que se presentará en septiembre ante los partidos políticos y el Presidente, antes de que se apruebe el presupuesto del año.

Queremos el voto de todos para que se apruebe”, anunció el Presidente del Cosep.

El proyecto será firmado por los rectores de las universidades y las cámaras del Cosep. En el mismo se vinculan las carreras que ofrecen las universidades con las necesidades y oportunidades de trabajo de la empresa privada, del país y solicitan mayor presupuesto para ciencia y tecnología, rubros en los que se necesita más inversión para calificar la fuerza laboral de Nicaragua.

“La seguridad social descansa en el Estado”, dice la asesora financiera Norma Gutiérrez, “esto en el sector formal, pero la mayor parte de las personas no cotiza, pertenece al sector informal, son 1,360,000 personas que conforman el 60% de la PEA, población económicamente activa”.

Gutiérrez ha participado en seminarios sobre alternativas de reformas de pensiones. Uno de ellos en Suecia, donde “el tema de la vejez unió a todos porque empezaron a buscar soluciones al problema a mediano plazo.

No dejaron todo el problema al Estado, sino que se compenetraron de la realidad. Se unieron para encontrar respuestas y realizaron esfuerzos conjuntos entre Estado, sociedad civil y empresa privada”.

Una de las soluciones propuestas fue complementar la seguridad estatal con el sector privado, en la capitalización individual. “Este es un tema del que debe apropiarse la juventud, para incidir en el mismo, pues es su futuro”, dice Norma, “porque nosotros no existiremos. Ya estaremos muertos.”

“¿Qué van a hacer los jóvenes para una vejez digna? El seguro de vida sirve de herencia. Que las compañías de seguros adquieran conciencia de desarrollar productos financieros que le permitan al joven, a las personas, procurarse un ahorro para la vejez. La juventud debe familiarizarse con la bolsas de valores, seguros de vida con ahorro”, dice Gutiérrez.

Colchón financiero en visión de futuro
Claudia Álvarez Argüello, consultora financiera, alerta que la persona en edad productiva debe tener una visión futurista y pensar en el ahorro como opción. También señala que las instituciones financieras y bancarias deben ofrecer alternativas para estos jóvenes de manera que tengan una vejez digna y económicamente viable. Explica Álvarez que hay que tener este colchón financiero porque el costo de la vida se incrementa y el ingreso del adulto mayor se disminuye.

Considera Álvarez que las instituciones deben ofrecer seguros de jubilación y otros planes creativos para así contribuir al futuro de los jóvenes que ahora están enfocados en sus proyectos de vida, en sus carreras, familias, casas, carros y nunca en su vejez. “La curva de la vida productiva declina y el problema no es lo que uno gana sino lo que uno gasta”, explica.

El licenciado José Adán Aguerri considera que nosotros no tenemos la cultura europea para solucionar con los programas de ahorro individual. “Lo intentamos, pero no se lograron. Entonces lo que pensamos es que hay que incrementar los afiliados al Seguro Social y darles certeza de que el seguro subsistirá. Vamos a presentar una reforma para que el INSS sobreviva al tiempo. Hay que salvar al INSS”, dice.

Agrega que el tema es sumamente sensible y que por tanto hay que impulsar la educación y salvar al Seguro Social, mientras construimos culturas financieras en Nicaragua y nos interesamos más en la economía de nuestro país, para progresar.

Sin embargo, hay jóvenes como Yolani Rodríguez, 17, y Héctor Montes,19, que tienen planes de ahorro, así como Deyra Vásquez, 20, quien dice que piensa “en mi bienestar para la vejez. Trabajo en el negocio propio con mi mamá, y ahorro”.

El tema ha impactado a la pintora María José Bendaña Sobalvarro, 29 años, dos hijos, quien comenta que no se había dado cuenta del mismo por falta de información. “La información será la chispa que encenderá nuestra preocupación para que enfrentemos este problema económico porque estamos ciegos a eso. Nuestras preocupaciones son las de hoy. No pensamos en el mañana. Tenemos mucho trabajo. No pensamos en los sesenta años. Se ve lejísimo”, dice.

“Como se proyecta el problema, nuestros hijos y nietos la pasarán peor.

En mi caso, el ahorro se me hace imposible. El salario no alcanza. Sería pensar más en la solución y no tanto en el problema. Porque el problema lo tenemos todos. Como la inestabilidad política y estatal de Nicaragua que se traslada a todos los sectores de la vida. Hay cambios todo el tiempo con cada gobierno. ¡Cómo organizarse dentro de una arena movediza!”, dice la pintora Bendaña.

El mensaje de Bendaña debe hacer pensar a los diversos gobiernos que acostumbran volver a calentar el agua caliente. Muchas veces se desperdician los recursos humanos especializados y responsables de implementar las políticas nacionales a largo plazo. No se debe cortar la cadena y más bien complementar los esfuerzos logrados en cada gobierno porque está en juego el futuro del país.

Ver Nicaragua como un desafío
Tal como dice la doctora en Psicología, Martha Cabrera, Directora del Centro Antonio Valdivieso, en el Programa de Nuevos Liderazgos: “hay que ver Nicaragua como un desafío y no como un obstáculo. Los jóvenes pueden construir capacidades y ver las oportunidades, tener confianza en sí mismos, comunicarse y trabajar en equipo. Estén seguros que en Nicaragua se pueden hacer cosas. El tema es cambiar la cultura del “no puedo” y entrar en la cultura de la prosperidad con los valores, la pasión de hacer las cosas. Hay que arriesgarse para encontrar la oportunidad”.

Llegó el momento en que las universidades y los viejos debemos invitar a la juventud a hacerse cargo de su futuro y a dedicarle tiempo a sus estudios y al trabajo para responderle a Nicaragua, para serle útil a la sociedad, para tener responsabilidad social y generacional. Debemos luchar por la autoestima nacional y ser el pueblo que encuentre la esperanza en sí mismo. ¡Podemos! Lo aseguro a mis 65 años.