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Para conocer mejor la psicología social de la Costa Caribe, hay que comprender el papel del sukia, chamán de la Costa Caribe de Nicaragua.

El sukia: chamán de la Costa Caribe nicaragüense

El término “chamán” proviene del tunguso, y servía para designar al curandero, hechicero o mago de los pueblos de Siberia Oriental. Por extensión, chamán es el representante de la medicina primitiva o de la era pretécnica que arranca desde la prehistoria.

Distinguimos dos características fundamentales en el chamán: el uso de rituales particulares: relaciones con espíritus y demonios, posesión y éxtasis obtenidos por danzas al son de los tambores; estatus social y sobrenatural: es, a la vez, sacerdote y mago, temido y respetado en el grupo donde ejerce sus funciones: curandero e intermediario entre los hombres y poderes invisibles.

Funcionamiento de la figura del chamán en los grupos humanos
Sobre la candidatura: En fin, todo lo que sale de lo normal (mecanismo de “elección morbosa”), predestina para chamán. En Nueva Caledonia, los magos más grandes presentan algún tipo de discapacidad como leucomas (nubarrones en los ojos), seis dedos en una mano (polidactilia). En otras partes, los ventrílocuos, gemelos, tuertos, cojos, los que tienen trastornos mentales y neurológicos como neurosis, locura, epilepsia y crisis nerviosa en general destaca Cazenueve. También puede ser por herencia, como en el caso de los maoríes.

El chamanismo es una magia. Se trata de una magia de tipo particular porque actúa por medio del éxtasis, del trance. El trance significa la partida del alma fuera del cuerpo para viajes celestes o infernales.

Iniciación y entrenamiento del chamán
La iniciación es a través de un Ritual tradicional con lenguaje secreto y experiencia extática.

El ritual comprende conocimientos del nombre y la función de los espíritus, la mitología y la genealogía del clan y técnicas y trucos (hace de ventrílocuo, vuelas de pasa-pasa, prestidigitación…) que el alumno recibe a través de un chamán reconocido. La experiencia extática puede ir acompañada de las penitencias y duras pruebas que pretende matar, y dar paso a una “vida nueva”: prolongados ayunos, uso de eméticos, ingerir infusiones de corteza de árboles, después vomitarlas y emborracharse con jugo de tabaco hasta entrar en trance.

Dedicación
La capacidad de entrar en trance ha sido interpretada por muchos autores como un dato a favor de que los candidatos proceden de neuróticos y desequilibrados.

Hay quienes se dedican a tiempo completo, y otros alternan sus actividades comunes con su condición de chamanes ocasionales.

Relaciones e influencia
En cuanto a confianza se refiere, el médico primitivo parece profundamente arraigado en la mentalidad primitiva. Lo aprueban los enfermos, los acompañantes y el grupo social en su conjunto.

Eficacia y provecho simbólico
Dado que el chamán está facultado para actuar sobre un conjunto de demonios perniciosos que se encuentran dentro del enfermo y el paciente así lo cree, dándose con ello el establecimiento de un sistema simbólico que explica el Universo, explica la enfermedad que le aqueja e integra todos estos datos de manera coherente o comprensible dentro de sus realidades socioculturales. Por eso cura.

El chamán le da a su neurosis “un sentido y una función de aparente misticismo de la que saca un provecho simbólico”. El chamán comparece como un psicoterapeuta, Levy-Strauss sostenía: “Frecuentemente el chamán cura, cura porque es chamán”.

“Después de transcurrido cierto tiempo, el aprendiz retornaba entre los indios. Se celebraba una gran fiesta en que el nuevo chamán era presentado”.

El sukia es el chamán de nuestras sociedades del Caribe, especialmente hasta comienzos del siglo XX. Recuérdese que el primer hospital se inauguró en la Costa Caribe en 1914, para servir a los propósitos de la explotación minera extranjera: sólo se atendían mineros, el resto de la población debían pagar cinco dólares por consulta. El sukia, especialmente en zonas remotas, seguía cumpliendo sus funciones.

¿Cómo es la reacción del miskito?
Claudia García nos da la respuesta: “Existe la creencia de que los doctores pueden curar enfermedades comunes, pero si se trata de una provocada por Ulah o Liwa, a quienes sólo los miskitos conocen, entonces tiene que ser uno de los especialistas en curanderismo mágico religioso (sukia, spirit, sikalan, kangbaikira u otros) “El único que puede curarla”.

Otra pregunta obligada es: ¿Cómo se afecta estas creencias de los miskitos bajo la influencia de la religión cristiana? Muchos estudiosos concluyen que “el miskito ha logrado reformular exitosamente su pensamiento mágico religioso”, haciéndolo compatible con su nueva condición como cristiano, mayoritariamente moravo.

Se puede ser moravo y acudir los domingos a la iglesia, cumplir con sus principales deberes, “pero el miskito se adhiere a su pasado tradicional cuando retoma el insigni o el maleficio, como agentes causales de enfermedad”, por lo que se afirma categóricamente que sólo un miskito puede entender a otro miskito que se enferma, confirmando un sentido de pertenencia a su comunidad, pasado común y tradiciones.

Funciones terrenales del sukia
En 1950, Elba Sandoval, en su obra testimonial “Costumbres y folklore del Pueblo Miskito” señala que “en todas las comunidades hay un sukia, que es una especie de brujo, doctor o curandero, hechicero, espiritista, dotado naturalmente de cierta inteligencia”. “Son temidos, respetados. Dan consejos de amor y trabajo. Son curiosos. Para tratar a los enfermos emplean raíces y hierbas, infundiendo tal fe en ellos que se sienten curados. Se encargan, además, de las ceremonias de los funerales”.

El médico y misionero Guido Grossman, a principios del siglo XX afirmó: “Los miskitos tienen para el tratamiento de las enfermedades buenos chamanes. Será tarea de nuestros médicos investigar los medios que utilizan y establecer cómo pueden ser usados correctamente. Los chamanes son en su mayoría homeópatas”.

“Él se orienta en el origen de la presunta enfermedad y así la trata. Si el paciente fue al río y cogió allí la enfermedad, se buscan y se reúnen pequeñas piedrecitas de colores y se les pone en agua hirviendo: el paciente recibe los vapores. Las piedrecitas provienen de la morada que tiene Liwa debajo de las aguas y por eso curan”.

Otra concepción y método curativo es Yumu Yakabaia, la cual se basa en que creen que “el espíritu de algún animal ha tomado posesión de un hombre y le produce una enfermedad. El espíritu se saca entonces por medio de masajes o sobados que realiza el chamán”.

También existe entre los miskitos la creencia de que todos los dolores, especialmente reumáticos, provienen de espinas en la sangre, señala Guido. “Para ‘sacar’ una de estas espinas, el sukia hace una incisión en la piel donde presuntamente se encuentra, valiéndose para ello de un pedazo de vidrio, “luego con la boca succiona un poco de sangre de la herida y la escupe en un recipiente”.

Otro aspecto interesante que muestra las creencias y recursos del chamán, lo constituye la firme convicción sobre la infalibilidad del veneno enterrado, que el sukia lo extrae en una ceremonia especial: “Cuando aparece un brote epidémico en una aldea, seguramente será porque un enemigo enterró veneno para perjudicarla, debe ser desenterrado por un sukia que procede a un ritual especial, donde al final aparece con una botella que contiene el maleficio”. El mismo, naturalmente, ha enterrado allí la botella.

Germán Romero en su profundo estudio de las sociedades del Caribe afirma que “la función curativa del sukia está atestada desde antes de 1700. Un indio robado por el capitán Wright en Las Segovias, en 1674, llegó a ser sukia río arriba del Coco, donde vivía el hermano del Rey. Cuando alguien llegaba a consultarle predecía si iba a morir o no”.

Otras funciones descritas por diversos autores, atinentes al cargo del sukia son: “Durante el tiempo de huracanes trata de frenar su furia destructora”, es el trabajo de Pasa Yapti, “hacer del tiempo y el viento”.

“Era capaz de descubrir ladrones”. “Preparación de las borracheras colectivas de los miskitos. Rito precedido por el sukia donde se conocía la norma que debía adoptarse”. “Predecir el futuro”.

Funciones espirituales del sukia
Las creencias espirituales de los miskitos podemos resumirlas de la siguiente manera: “Existían tres espíritus principales: Liwa el que vive en el agua; Tubia o Kubia, el que controlaba los vientos y el estado del tiempo; Unta Dukia (Waiwin), una especie de demonio de la selva, tiene su esencia en la selva y ejerce su influencia sobre todo lo que vive en ella”.

“Esos espíritus principales tienen espíritus subalternos. En el silbido del viento, la descarga del trueno, en todas partes, los miskitos escuchan voces de los espíritus”.

Claudia García es una de las que más ha profundizado en la espiritualidades miskita y expone: “El miskito reconoce tres factores causales de enfermedad originadas por causa metafísica:

* Posesión espiritual: los espíritus se apoderan del sujeto y lo enferman gravemente.

* Contacto con el espíritu de un muerto: que puede posesionarse o no.

* Maleficio: se basa en la creencia de que ciertas personas poseen la capacidad de dañar, es una consulta típica del miskito ante el sukia. Estas creencias son expresiones de las relaciones conflictivas e inestables de las sociedades miskitas; el ejemplo típico es la conocida creencia de que los miskitos y miskitas “pueden manchar”, es decir, trasmitirse a distancia y por voluntad propia enfermedades como el vitíligo (bienteveo)”.

Es importante conocer qué es el Insigni y su relación con las enfermedades. El miskito, sostiene García, “cree que los seres humanos poseen dos espíritus que abandonan el cuerpo después de muerto. Comúnmente se le nombra a este espíritu del muerto Insigni o Lilka, que significa su retrato. La distribución de estos espíritus es de la siguiente manera: uno se va al cielo, mientras el otro se queda en la profundidad de la tierra, considerando un espíritu malo, ya que sólo por las noches va a pasear por la que fuera su casa para molestar.

Grisi Siknis
A finales de 2003, en Waspam, Costa Caribe de nuestro país, se dio un “primer” caso de histeria colectiva conocido como Grisi Siknis. Desde esa fecha han resultado afectados estudiantes, pobladores, mujeres de diferentes edades, en su mayoría procedentes de etnias. Ataca a personas que “han sido vistas por duendes, se pasa de persona a persona”.

Los enfermos han mostrado conductas violentas. Corren con los ojos cerrados con peligro de caer en ríos o pozos y perder la vida. Desarrollan gran fuerza y se necesitan hasta diez personas para controlarlos.

Ante el fracaso de psiquiatras y de otros especialistas, el Ministerio de Salud ha tenido que contratar sukias que han demostrado saber cómo curar este desarreglo psicosocial.

Varios autores reconocen el efecto curativo sobre sus coterráneos de alguna medida adoptada por el sukia, respondiendo a una solicitud de un acto de salud.

La suma de estos factores terrenales antes mencionados, los sobrenaturales, el factor trance en algunos rituales… son propios del chamanismo.


* Especialista y Profesor de Medicina Interna
E-mail: maltezvic@hotmail.com
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Cel. 2267-0251