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Una imagen dice más que mil palabras y eso lo constató el equipo de EL NUEVO DIARIO que llegó sin previo anuncio al colegio Don Lorenzo Milani, construido bajo la tutela de Alberto Boschi: el misionero bajaba de su carro para entregar medicamentos a una señora que esperaba por su colaboración.

Se ha hecho común encontrarse en una institución gubernamental desde simples cercos informativos hasta una muralla de excusas, sin embargo, cuando se entra en los linderos sociales de Boschi, ese ambiente desagradable que siente alguien cuando no es bien recibido en un lugar, no existe. El misionero halla tiempo para dar espacio a una entrevista. A las tres de la tarde tenía una cita por lo que decidió andar con nosotros en su microbús. Un recorrido breve del colegio al banco fue clave para percibir de él educación, respeto y humildad.

En el año 1994, Alberto Stefano Antonio Boschi, de origen italiano, contando entonces con 38 años, llegó a Nicaragua con una meta: ayudar al pueblo. Desde ese momento logró situarse en una casa ubicada en la carretera que lleva hacia Xiloá, donde empezó su labor de servicio a los más necesitados.

Organizando desde la base

Y es en un encuentro con una organización que visitó el lugar para brindar servicios médicos a los lugareños donde él arranca su participación ofreciendo su apoyo a quienes tenían necesidades de techo, salud, alimentación y acompañamiento moral.

En primer lugar Boschi, invitó a mucha gente a participar en consultas médicas de la mano con el Ministerio de Salud (Minsa), en una comarca llamada “Los Castros”, puesto que días antes recibió donaciones de la fundación Cáritas de Italia, que consistió en tres contenedores con medicinas; entonces contrató los servicios de dos doctoras, quienes garantizaban la aplicación correcta de los fármacos.

A raíz de los primeros aportes de Boschi en beneficio de los sectores más desprovistos, comenzó a organizar comités de ayuda en diferentes sectores de Ciudad Sandino, y es cuando entra a garantizar becas en algunos centros del municipio para los niños de extracción social muy precaria, igual que donaciones monetarias a familias de escasos recursos.

Es en la comarca “Los Castros” donde comienza uno de los proyectos que rompía los límites de los sueños pequeños: levantar un colegio. Tras ubicar el lugar donde se instalaría el centro, el otrora Ministerio de Educación Cultura y Deporte (MECD) aprobó el proyecto y realizó los trámites respectivos hasta obtener la Personería Jurídica que le permite gozar de los derechos de ley.

Luego de la inauguración, al colegio asistían pocos niños. Entonces Boschi comenzó a divulgar las buenas nuevas y a abrir las puertas a todo aquel que quería estudiar. En poco tiempo el colegio expandió la matrícula a cuatrocientos alumnos.

Llegó solo y tiene una gran familia

El año de ejecución de esta idea fue 2005. El Colegio Don Lorenzo Milani cuenta con nueve aulas en las que se imparten clases a 600 estudiantes en modalidades de Preescolar, Primaria y Secundaria.

Boschi recuerda el momento en el que conoció a una señora que tenía cáncer terminal, la cual llegó desahuciada a pedir ayuda “a un italiano” del cual escuchó que apoyaba a todo aquel que tenía necesidad. Lo que para ella sólo eran rumores, pronto empezó a comprobarlo, con el peso y tamaño de cada una de las palabras que escuchaba, a través no de palmaditas vacías y que-te-vaya- bien, sino con medicinas, atención y aliento espiritual del propio misionero. Y es lo que la gente más aprecia: que no se le vea como número ni expediente estadístico, sino como seres de carne y hueso con necesidades terrenales.

Ahora aquella mujer tiene tres niños y vive en una humilde pero cómoda casa construida en el colegio, donde además estudian los infantes y reciben alimentación, medicinas y cariño de parte de Boschi.

“¿Por qué sacar a un cristiano?”

“Es un hombre de buen corazón… cómo es posible que saquen del país a quien ayuda a los desamparados… sería justo que le respeten el hecho que él halla adquirido su nacionalidad nicaragüense, quiero que sepa que el pueblo está con él” aseveró Ana María Gonzáles
“Nicaragua es digna de gozar de los beneficios que demanda la ley… no logro entender cómo hay gente que no identifica lo bueno de lo malo y por un antojo desechan lo humanitario”, dijo Boschi.

Boschi tiene a su esposa y a una niña de tres años. Sin embargo, su gran familia se extiende por varias zonas del municipio de Ciudad Sandino.

Generó empleos

Son 26 personas las que trabajan de la mano con Alberto Boschi, en la labor de extender ayuda a cada sector que amerite su soporte, y es que en muchos barrios que se han levantado en Ciudad Sandino, Boschi ha dado su aporte: más de 400 metros de tuberías fueron donados por su fundación para que el agua potable llegara a cada hogar y cerca de 500 metros de tendido eléctrico sacaron de la oscuridad a los lugareños.

Empero, son muchos más personas las que han logrado ingresos trabajando con el misionero, pues para cada proyecto que inicia Boschi emplea a cierta cantidad de habitantes, en su mayoría mujeres de todas las edades, y hombres que por mucho tiempo pasaron desempleados por problemas de cedulación y discapacidades físicas.

Lo que preocupa a los beneficiados es qué pasará si prevalece la insensatez y se impone la salida de Boschi del país. La incertidumbre merodea sus pensamientos y sus miradas se nublan de desesperanza.

“No sé qué será de nosotros cuando don Beto se vaya,… mi corazón siente un gran dolor y cada vez que pienso en ese momento me pregunto por qué tanta injusticia”, lamentó María González.

"Mi temor es que sea el fin del colegio"

Alberto Boschi señala que en 2008, cuando decidió irse a Italia, tras la inconsistente acusación del periodista Antenor Peña Solano, “muchas cosas se echaron a perder; fue difícil irme y dejar en total abandono a mucha gente que me necesitaba, pero tuve que irme porque creí injusto que me apresaran por algo que no hice”

“Sobre todo, tengo un gran temor y es que se vaya abajo el proyecto de la escuela y que todo pase a manos del Estado, sería fatal que sucediera eso… es lastimoso que por un capricho del gobierno se pierdan tantos logros… tengo dieciseis años aquí y necesito saber por qué me van a sacar”, señaló Boschi.

“La sabiduría nadie la roba”

“El tesoro más grande que dejo es saber que muchas personas lograron leer, escribir, conocer los valores humanos y el cariño para la familia… la inteligencia y sabiduría es algo que nadie puede quitarte… si doy un objeto a alguien o cien pesos alguien se los puede quitar, pero la sabiduría y el conocimiento es un tesoro que nadie te lo roba. Quiero que la gente me recuerde como un hermano que vino a Nicaragua a compartir la vida con los más pobres y que dedicó gran parte de su tiempo a rescatar a la gente en condiciones deplorables, no sólo económica sino moralmente”, enfatizó Boschi.

Entre los objetivos del misionero está tramitar documentos de identificación de las personas que aún no tienen cédula o actas de nacimiento. Sería al menos unas doscientas personas las beneficiadas.

Durante el recorrido en Ciudad Sandino, quienes identificaban el automóvil del misionero salían a saludarle y a agradecer el apoyo que ha brindado durante los 16 años de estancia en el país. Incluso, niños, amas de casas y hombres de todas las edades mostraban una sonrisa. En sus rostros se dibujaba la gratitud y el respeto por quien ha trabajado día a día para fortalecer los valores de los nicaragüenses.

Respaldo de pobladores

Gustavo Flores, uno de los primeros beneficiados del barrio conocido como “El Quilombo”, aseguró que la primera persona de la que recibió ayuda fue de Boschi, quien decidió aportar para que cada familia del nuevo barrio pudiese contar con un techo digno y seguro.

No todo fue color rosa en cada punto de trabajo. Según lugareños, Boschi enfrentó la situación de crisis como si fuese de él. En determinada ocasión, los proyectos de mejoramiento de viviendas no alcanzaban para todas las familias, pero no fue una limitante para el misionero, pues aún como último recurso donó plásticos negro a quienes carecían de un buen techo.

“Estamos dispuestos a seguir y a apoyar a Boschi en lo que sea, si es necesario vamos adonde él nos diga para luchar en contra de quienes lo quieren sacar… quizás no nos dé dinero y grandes cosas, pero nos da amor y sacó del analfabetismo a muchos niños que no sabían de letras y eso es una gran bendición”,manifestó Marvin Duarte, un joven de 15 años que fue beneficiado con una beca para estudiar electricidad.

Este misionero católico que ha dedicado gran parte de su vida al servicio social en Ciudad Sandino, asume que quienes han compartido con él todas las dificultades y alegrías son quienes se comprometerán a seguir con la faena de aportar al desarrollo del municipio y extender el legado y compromiso a los nicaragüenses.

Momentos difíciles

Boschi aseguró que uno de los casos más difíciles y dolorosos por el que ha pasado es encontrarse con la vida truncada de una joven a quien ayudó a dejar el vicio de las drogas y el alcohol antes de regresar a Italia en 2008. El misionero brindó a la joven un cuarto, comida, ropa y el cariño que por muchos años no recibía de nadie en el bajo mundo de las drogas. Al regreso, Boschi se encontró con la noticia de que la joven había regresado a su antigua vida en las calles del Mercado Oriental.

“Cómo es posible que haya gente que se le ofrece una casa, shampoo, ropa, zapatos, cariño y prefieren dejarlo por algo que no conviene”, reflexionó el misionero.

Boschi aseguró que si se empecinan en echarlo del país, saldrá de Nicaragua con su mujer e hija, y una vez estando en Italia vivirá en casa de su mamá. El futuro de la niña y de la esposa dará un giro de 360 grados, pues tendrán que adaptarse a una nueva cultura, deberán aprender una nueva lengua y quién sabe si volverán al país que las vio nacer.

Boschi, además de haber cumplido con las formalidades para adquirir la nacionalidad nicaragüense, es un pinolero adoptado por los pobladores de Ciudad Sandino. Su condición de compatriota la ha adquirido al saber escuchar a los descalzos, a los sin techo y a los sin terreno de estos lugares, nos comentaba otro de los jóvenes que son testigos de la obra emprendida por el misionero católico.

Nadie entiende que se le arrebate la nacionalidad nicaragüense sin motivo, y violentando todo lo normado. En esta comunidad lo tienen siempre como alguien que ha sabido ser consecuente como apóstol de Jesús…
A este nica de origen italiano desde el poder le pretenden desterrar…el permiso de estancia en Nicaragua se agota y cada día crece la angustia para quienes recibieron de Boschi una mano amiga, para aquellos que lo consideran parte de su familia y sobre todo para quienes lo ven como un padre.