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Don Calixto González Zamorán, contrae su rostro y posa su mirada en los plantíos de arroz anegados en agua. Para él los días venideros serán “durísimos”. Contaba ya con más de un mes de vivir entre las inundaciones ocasionadas por la crecida del lago Cocibolca. Recuerda haber vendido la cosecha de frijoles pasada “al otro lado” (Costa Rica) y precisamente en estos días pensaba recolectar 80 quintales de arroz para venderlos también a la vecina del sur.

“Todos los cultivos están perdidos”, asegura don Calixto, uno de los habitantes de Punta Alemán, Santa Elena, La Cucaracha, fronterizas con Costa Rica, que han vivido los peores momentos porque las aguas del Lago Cocibolca, engulleron sus viviendas y cultivos, mientras la siembra de frijol en noviembre próximo es impredecible.

El campesino dice ser dueño de 5 manzanas de tierra, pero alquila a quienes poseen mayor cantidad para las épocas de siembra, así en abril pasado sacó 34 quintales de frijoles, vendió a 24 mil colones el quintal “puesto en los carros que vienen a comprar”, manifiesta al señalar que “esa es la única salida, pues por el lago, para Nicaragua es más difícil, nos sale más caro”.

“No tenemos ningún apoyo del gobierno”
Este pequeño productor reconoce la crisis que padecen las familias nicaragüenses por la escasez y la carestía del frijol. “Nosotros quisiéramos que hubiera aquí un puesto de acopio que nos comprara el frijol o el arroz y nos lo pagaran bien, quedaría en el mismo país, pero no tenemos ningún apoyo del gobierno, claro que si nos dijeran que nos apoyan y que si tenemos pérdidas como ahorita, nos esperan, trabajaríamos todos bien”, afirma.

Don Calixto es uno de los casi 600 pequeños y medianos productores de la llamada Costa Sur del lago que comercializan sus productos en la República vecina. Según él, lo hace “a pura fuerza y sudor propio, yo siembro, cosecho y vendo, una parte me dejo para la comida y la semilla” y refiere que muchos de las comunidades obtienen financiamiento a través de la Asociación de Productores de México de Upala, “yo no, a mi no me gustan las jaranas”, sale al paso.

Heberto Guzmán, es otro pequeño productor que en la cosecha pasada de frijoles sembró 10 manzanas de frijol y logró una producción de 90 quintales. “no lo podemos sacar por el lago porque no tenemos muelle, nos vamos a la cintura y con riesgo que el frijol se moje, desde el otro lado vienen en carro y vendí el quintal a 25 mil colones”, expresa.

Guzmán también ha trabajado con esfuerzo propio, “la Asociación da la semilla, los insumos y vienen las aporreadoras, pero no hay libertad de vender a quien uno quiera”. Para él “si hubiera un muelle, una buena carretera y una lancha, el frijol se quedaría en Nicaragua”.

Magdaleno Robleto Martínez, dice haber vendido 22 quintales de frijoles “al otro lado”, porque los ticos lo pagan mejor y en esta cosecha de arroz sembró una manzana que con las inundaciones se perdió. Según los pequeños productores, desde Costa Rica les compraron el quintal de frijol a precios que oscilan entre los 700 y hasta 1,200 córdobas, mientras que en nuestro país les ofrecieron entre 450 y 630 córdobas.

Los lugareños reconocen como una obra que les beneficia la apertura de caminos que intercomunican a algunas comunidades, cuya acción generó un alarmismo cuando se introdujo la maquinaria costarricense, lo cual recuerdan no fue del beneplácito de algunas autoridades. Pero es de señalar que los caminos van a dar a territorio costarricense y no les conecta con el departamento, mucho menos con el resto del país.

¿Producción anexionista a Costa Rica?
La comercialización de la producción que sale de las comunidades de la Costa Sur del lago, jurisdicción de San Carlos, hacia Costa Rica, ha sido parte de la convivencia interfronteriza, cuya actividad se realizaba sin regulación alguna, pero fue en el gobierno municipal sandinista de la doctora Marisol Mcrea, que contrario a crear condiciones y facilitar recursos para los productores, se oficializó la exportación del frijol.

En un acta de coordinación interinstitucional, firmada el tres de marzo de 2008 por la alcaldesa Mcrea, los delegados de Aduana, Migración, Marena, los jefes de Policía y el Ejército y los líderes del Poder Ciudadano: Ronny Gutiérrez, Santiago Picado y Dionisio Álvarez, acuerdan “apoyar la introducción de cosechadoras de frijoles y vehículos del territorio costarricense al nicaragüense”, velando por el orden y control la Policía y DMS. El permiso fue extendido para los meses de marzo y abril, periodo en que sale anualmente la producción de frijoles de postrera.

En el acta, la alcaldesa sandinista, que junto a su Concejo Municipal, declaró en ese entonces a la Costa Sur prioritaria para el desarrollo socioeconómico, suscribió que “con el objetivo de promover y desarrollar el proceso productivo de la Costa Sur se hace necesario la introducción de cosechadoras de frijoles en las zonas fronterizas y la de vehículos de los vecinos por Papaturro, Santa Elena, Valle de Guadalupe, el Coral, Jumusa y Pueblo Nuevo 1 y 2”.

Decidieron la recaudación de impuestos por parte de la Municipalidad, cuyo ingreso se ocupará como contrapartida para la construcción de caminos. Previo a esa acta, por gestión de la jefa de la comuna, la dirección de servicios aduaneros, bajo la responsabilidad en ese momento de Celia R. Montenegro, “se autoriza la exportación de frijoles siempre y cuando cumpla con los requisitos del Cetrex y permisos del Magfor y que la operación se realice por vías legales”.

También “autoriza la importación temporal de maquinaria (camiones y tractores, para lo cual se requiere que al ingresar los interesados presenten a su autoridad los permisos de exportación temporal emitidos por las autoridades de Aduana costarricense”.

En ese entonces, se autorizó la exportación de 25,280 quintales de frijoles, correspondiente a 333 productores provenientes de las comunidades de Papaturro, Valle de Guadalupe, santa Elena, El Coral, Jumusa, y Pueblo Nuevo 1 y 2. Asimismo la introducción de 35 equipos, entre aporreadoras y camiones.

El delegado actual de Aduana en San Carlos, Víctor Malespín dijo que los documentos en nuestro poder que autorizan la exportación e importación hacia la vecina Costa Rica, están desfasados y que ahora se cumple con todos los requerimientos de ley en el Puesto de Pénjamo, conocido como Papaturro, que entró a operar recientemente. La infraestructura y acondicionamiento es una obra de la Ruta del Agua.

De acuerdo a indagaciones de EL NUEVO DIARIO, lo que pudo haber cambiado es la salida de mayor cantidad de frijoles e igualmente en esta temporada de arroz, pues los camiones y aporreadoras siguen ingresando por los sectores de Valencia, México, La Cruz-Coral, la Victoria, Pueblo Nuevo 2 y Jumusa.

Simona Montiel, responsable de Cuarentena, informó que al momento tenían hasta para este mes una solicitud temporal para importación de arroz hacia Costa Rica de alrededor de 5 mil quintales, cuya gestión fue realizada por la líder del Poder Ciudadano Isabel Reyes. Explicó que la importación deberían definirla los interesados, puesto que consideraban un alto costo los aranceles que debían pagar.

Urge carretera a Colón y condiciones para no depender de Costa Rica
Néstor Ubau es un líder sandinista de Papaturro, que reconoce una mayor atención de su Gobierno a esta zona, destaca además de los caminos, la Salud y Educación. Confirma que toda la producción se vende en Costa Rica, aunque el cacao se comercializa en San Carlos.

Ubau considera que la carretera a Colón, Rivas, “permitirá el desarrollo nuestro y la integración a la Nación, porque vivimos como en una isla”. Mauricio Martínez, Gerente Administrativo de la Unión de Cooperativas de Río San Juan, Cooperio, con unos 3,200 afiliados, señala los esfuerzos que han hecho para integrar organizativamente a los productores de la Costa sur, donde existe una cooperativa integrada por 38 socios de Santa Elena y El Coral.

Asegura que en la pasada cosecha de frijoles, apenas acopiaron 300 quintales pagándoles a 630 el quintal, lo cual fue parte de los 3,000 quintales acopiados que entregaron para exportación.

“Creemos necesario fortalecer la atención en esta zona, necesitamos recursos para crear infraestructura como una bodega para acopiar, y mejorar el transporte acuático, pero además darle financiamiento, nuestra incidencia puede ser parte del plan de desarrollo integral anunciado por el presidente de la República recientemente”. Martínez lamenta que “no ha habido flexibilidad del gobierno para introducir maquinaria y equipos, porque se dice que es un área protegida, pero sí lo hacen desde Costa Rica”.

Según el gerente de Cooperio es más grave aún que “no le hemos dado probabilidades o condiciones para mejorar su vida productiva y socioeconómica, pero sí se están aplicando una serie de medidas migratorias y aduaneras que están ahogando a la población de la Costa Sur”.