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Para paliar el gran riesgo que corre la vida de los animales silvestres y ejemplares de la fauna en Nicaragua, personalidades, organizaciones e instituciones han sugerido medidas que deben adoptarse a tiempo.

Uno de los talones de Aquiles para enfrentar la muerte de estos animales que sirven de alimento en base a un consumo sostenible, así como para limpiar y purificar el medioambiente, es la falta de divulgación de las prácticas necesarias para contener la depredación de estas especies.

El asesor de la organización no gubernamental Fondo Natura, Fabio Buitrago, quien además, dirige una serie de programas que tienen como fin dar a conocer a la población las particularidades de la fauna autóctona, es una de las personalidades que trabaja por esta causa.

Los programas que ha elaborado sirven de catálogo de las especies amenazadas más características del país, como los cuajipales, la tarántula conocida en la región como pica caballo, el Gaspar especie de pez que poco ha variado desde la prehistoria y que habita el lago Cocibolca, así como el cusuco, además, ha dedicado monográficos al apareamiento de las tortugas en el Pacífico Sur de Nicaragua, otra de las especies en peligro debido a la depredación del hombre.

Para finales de 2010 Buitrago proyecta un programa más amplio y participativo, siempre para dar a conocer las especies, pero también, para involucrar a la población en los esfuerzos por resolver este problema.

Sugirió a los nicaragüenses comenzar a entregar los ejemplares de especies silvestres que tienen en cautiverio a modo de mascotas, como ardillas, iguanas, aves exóticas o monos, para liberarlos y así despertar el sentido de responsabilidad con los animales.

Especies como arañas, lagartijas y serpientes serán llevadas los domingos a un centro comercial de Managua para que los niños y los jóvenes puedan preguntar y aclarar todas sus dudas sobre estas especies y para concienciarlos sobre la importancia de mantener con vida a estas especies, dijo Buitrago.

Usted puede contribuir a la conservación de las especies amenazadas rechazando el comercio ilegal, no comprando animales silvestres y evitando adquirir productos elaborados con pieles de caimanes y otros reptiles.

Leyes con aplicación “suave”

El asesor del Zoológico Nacional, Eduardo Sacasa, dijo que las leyes para defender la fauna y la flora han tenido una aplicación “suave”.

Las leyes establecen penas que van desde uno a seis años y multas muy altas porque la legislación es muy fuerte pero, por diversos factores, estas normas no se aplican adecuadamente, según los especialistas.

Entre las leyes que sobresalen figuran el Código de Defensa y Protección de los Animales, la Estrategia Nacional de Biodiversidad y su Plan de Acción y la Ley General del Medioambiente y Recursos Naturales.

Según Buitrago, hay condenas de prisión por delitos ambientales no sólo para el depredador de vida silvestre, sino también, para quienes cometan delitos de contaminación del medioambiente y hasta por malos tratos a los animales. “Si tenemos una ley de delitos ambientales que por ejemplo establece, por citar uno, que está prohibido comercializar animales silvestres ¿cómo es posible que la Policía permita que delante de ellos, frente a los semáforos del Hospital Militar de Managua, se vendan especies que están protegidas?”, se preguntó el experto.

Según Sacasa si las leyes se aplican fuertemente, no existe la capacidad de establecer instalaciones para resguardar gran cantidad de animales. En el país sólo existe un Centro de Rescate para animales silvestres decomisados el cual funciona al lado de los terrenos del Zoológico Nacional.

Adelantó que con el apoyo del organismo Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos se iniciará pronto la construcción de una instalación más adecuada que sirva como centro de rescate y rehabilitación para liberaciones.

Sacasa aboga porque haya una política de Estado en el sentido de que se apliquen las leyes vigentes, que se dé más presupuesto al Marena y a otras instituciones relacionadas con el combate a la depredación de la flora y fauna salvajes. Precisó que una de las especies más amenazadas son las lapas que venden en Europa por hasta 8 mil dólares el ejemplar. Corren también riesgo: jaguares, dantos, pumas, tigrillos y ocelotes, monos cara blanca, chachalacas segovianas, garzas reales y garzas verdes.

También se incluye al gavilán, el águila real y el querque, el chocoyo coludo, el quetzal, el tucancito verde, la tortuga tora y la carey, y el pez sierra, entre otros.