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Empleo casi no hay,
pero trabajo hay en p...


Tania Meza, tiene 58 años, es nacida y crecida en una finca de El Jicaral municipio de León, tiene dos hijos, una licenciada en Administración de Empresas y un Arquitecto.

Tania es contadora básica y por un tiempo trabajó, pero luego se casó y se convirtió en ama de casa durante 15 años, tiempo en el cual vivía bien; sus hijos estudiaban en colegios privados y la familia iba de vacaciones fuera del país.

Hasta ese momento todo era color de rosa para Tania, pero un día de tantos su esposo abandona el hogar dejándola con dos hijos pequeños y es cuando tiene que enfrentar la situación económica.

Lo intentó en los Estados Unidos pero el amor de madre no le permitió quedarse y regresó a Nicaragua. Pensando en cómo cuidar de sus hijos y mantenerlos, se le ocurre vender comida en su casa.

Es así como nació la idea de “Asados doña Tania”, aunque hay que remarcar que quienes le dieron ese nombre al negocio fueron sus clientes. “Yo soy emprendedora por necesidad, y con muchas dificultades inicié”, nos dijo muy segura.

¿Cuánto dinero necesitó para montar su comidería?
Inicié con un capital de 800 córdobas que había ahorrado al trabajar en una empresa de la cual me retiré porque no era muy buena vendedora.

Mi familia tenía miedo que yo comenzara porque me decían que este no era punto para vender, todos me decían que me iría mal, pero como soy testaruda (risas).

Cuando miraron que ya no me detendrían, me apoyaron. En ese tiempo sólo teníamos dos mesitas; una mía y otra que me regaló mi hermana, los trastes y la refrigeradora.

Tiempo después hice un préstamo de 40 dólares y compré otra mesita y una hoja de zinc para tapar la parrilla. Pasé como tres años trabajando con una microfinanciera y gracias a ellos también surgimos.

Hablemos de su primer día. ¿Lo recuerda?
Fue debajo de una palmera de coco y en época de invierno. Toda la parte donde ahora hay mesas era patio. La comida la preparaba dentro de la casa y la ofrecía afuera.

Mi primera venta fue de 84 córdobas fueron siete servicios. Fue un 16 de agosto de 1997. Yo quería abrir el 15, el día de la Virgen, pero mi hermana me dijo que no porque estaba lloviendo.

Los primeros dos años fueron duros, con costo nos daba para comer, pero Gracias a Dios eso ya era un gran logro, estábamos siempre con la esperanza de que íbamos a surgir.

¿Quiénes atendían la comidería?
Comenzamos trabajando los tres; mi hija atendía la caja, mi hijo se ocupaba de las mesas y yo despachaba la carne. Mi hijo era gordito y adelgazó porque cuando le pedían una gaseosa tenía que ir corriendo al fondo a traerla.

¿Nunca sintieron vergüenza de poner una fritanga en este residencial?
En esa época las fritangas se miraban como poca cosa y dije voy a levantarles el perfil, porque es una tradición tan nica… voy a vender de otra forma me dije.

Nosotros íbamos a las carne asadas y nos daban la comida en una hoja, ponían el gallopinto después la carne, después la ensalada y por ultimo las tajadas, era incomodo comer.

Pensé en hacer las cosas diferentes: usaré pinzas para las carnes y empacaré las tajaditas aparte para que no se pongan aguadas en el plato.

Esa era mi intención, levantarle el perfil a la fritanga. Al iniciar, cuando aquí no era una zona comercial, una de las vecinas me dijo: Tania las fritangas no son para un residencial porque no te vas a un barrio, mientras otra vecina siempre me apoyó, ella hasta hacía más hielo del que necesitaba porque sabía que yo le iba a ir a pedir.

¿En qué momento siente que la clientela la prefiere?
Como a los tres años de haber iniciado el negocio, un diciembre pasó algo que no puedo explicar, fue como que abrieron una puerta y toda la gente se vino para acá a comer carne asada. Un día pasó eso y fue para quedarnos ya con clientela.

Supongo que sintió que la vida le volvía a sonreír
Tenía clientela pero no contaba con personal y tuve que ingeniármela; trabajaba 18 horas; me iba a las cinco de la mañana a buscar un bus que me llevara al mercado, porque no tenía transporte, luego, regresaba a preparar todo para hacer la fritanga.

Para recuperar energías me daba un baño por la tarde y luego me ponía a asar la carne. Yo pasé entre tres y cuatro años asando la carne sola. A veces venía alguien que me ayudaba pero eso era esporádico. Me acostaba supercansada, llegaba a la cama y ni desdoblaba la pijama porque decía ya me voy a levantar para meterme al baño. Pero nunca me desanimé, yo tenía alegría para recibir a mi clientela, siempre lo hice con mucho agrado.

¿Cuántas personas trabajan aquí?
Aquí trabajan 15 personas y mi relación con el personal es muy buena; yo creo que si he logrado algo no sólo es por mi esfuerzo sino también por mi equipo.

Cuando compré la camioneta primero la disfruté con ellos, todos en la camioneta nos fuimos allá por Masaya. Aquí hay personas que tienen entre 8 y 10 años de trabajar conmigo. Les tengo mucho agradecimiento, y a los que cumplen los 10 años les regalo una cama, ya he regalado dos y este año voy a dar otra, así los motivo a que se queden trabajando conmigo.

Mis hijos se desligan de mí cuando ya puedo pagar personal más o menos a los cinco años y se dedicaron a hacer su vida. Yo me quedé sola y mi apoyo fue el equipo de trabajo.

¿Cuál es su mayor logro empresarial?
Mi mayor logro como empresaria es tener una clientela cautiva, mis clientes son casi fijos, vienen hasta 3 veces a la semana.

La clientela que visita la fritanga es de todas partes de Managua y de clase media. Me han pedido carne asada a domicilio, tal vez esa sea mi próxima meta, pero para eso necesitaría más personal, probablemente ahora que nuevamente tengo el apoyo de mi hija, lo haga.

¿Cuáles son sus principales características?
Dicen que soy testaruda (risas) soy constante… necia pues. Amo mucho al ser humano, cuando veo que la gente tiene necesidades trato de dar algo, de ayudar un poquito ahora que puedo. Pienso que cuando me muera esa semillita que dejo allí sembrada germinará.

Siempre he visto un cantante que ameniza su negocio. ¿Quién es él?
El músico que ameniza por la noche apareció de repente, es un hombre con mucha trayectoria su nombre es Diego Aguirre, cantautor. Participó con una canción ganadora en la OTI, se apareció un día y se ha quedado, tiene como unos seis años y a la gente le gusta mucho.

¿Alguna anécdota de los inicios?
Recuerdo cuando me venían a cortar la luz y le decía a mis clientes bueno hoy los atenderemos románticamente a la luz de las velas. Pero claro, al día siguiente buscaba de dónde sacar y me iba a pagar.

Cuál es la dirección exacta de Asados Doña Tania?

Del hotel Colón, una cuadra al sur y media cuadra abajo. Teléfono 2270-0747