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En dos meses los presidentes de Iberoamérica estarían ratificando un desafío que se sustenta en la educación como la base para el desarrollo. El protocolo de este ambicioso proyecto regional ya fue definido por los ministros de educación en septiembre pasado, en Buenos Aires, Argentina.

Según las líneas generales, los países con economías deprimidas tendrían en las denominadas Metas 2021, una oportunidad de oro para dar pasos significativos en la superación de los rezagos educativos que vienen cargando.

Nicaragua tendría pues todas las características para ubicarse entre los que le sacarían mayores ventajas: tiene una economía pobre, sus indicadores educativos se mantienen en los niveles históricos y la asignación del Producto Interno Bruto a Educación, PIB, no alcanza el mínimo requerido para avanzar.

Sin embargo, cuando se le ve a nuestro país queriendo asumir este reto y se analiza el avance que ha conseguido en otros, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es obligado plantearse qué tan viable es aventurarse en una batalla que de entrada parece perdida.

Martín Hopenhayn, Director de Desarrollo Social de la Cepal, analiza el panorama y al final dice quedarse “sin respuestas” pues “uno diría que el mejor negocio para un país como Nicaragua es suscribirse a esto… porque una de las metas principales que contempla Metas 2021 es la creación de un Fondo Solidario para aquellos países que no lo pueden lograr por sí mismos (los objetivos)….Nicaragua va estar entre los primeros países beneficiarios del fondo, es decir, que más bien va a salir ganando en términos de relación con los países que tienen que aportar”, comenta.

Pero luego sopesa que el gran signo de interrogación es contra qué compromiso se transfiere, se presta o se aporta el financiamiento. “El núcleo tensional es político, pueden desarrollar mecanismos de exigibilidad a la contraparte, o el país (beneficiario) puede reclamar soberanía total sobre fondos que se transfieren y que por lo tanto niega toda exigibilidad y toda rendición de cuentas”, señala Hopenhayn.

“ Yo entiendo –agrega-- que con Nicaragua ese es un tema muy fuerte. Organismos de cooperación bilateral europeos, digamos, que en su momento han colocado a Nicaragua entre los países prioritarios se están retirando por el problema de la no rendición de cuentas”, dice para concluir que es un problema que debe “resolverse desde dentro”, pero que está claro que “no es un proceso que se pueda cambiar de un día para otro. La transparencia hacia afuera está vinculada a la transparencia hacia dentro”.

Al final, las Metas 2021 Hopenhayn las ve como es un desafío para los gobiernos. A partir de ellas se podrá medir qué tan comprometidos están con la educación considerándola como motor para el desarrollo.

De modo que el Director de Desarrollo Social de la Cepal, opina que quedarse al margen de las Metas 2021 no es el camino. El rumbo sería el compromiso. “Una de las cosas buenas e importantes de esta iniciativa Metas 2021, no es solo los compromisos país por país, sino que estamos hablando de la construcción de un espacio común (iberoamericano) entonces también hay un elemento de compromiso de ese país con ese espacio común”, expone.

En AL abonará recuperación económica
Según este especialista, la perspectiva de crecimiento que tiene la región latinoamericana post crisis podría abonar al avance en el cumplimiento del desafío educativo Metas 2021. “Obviamente no son igual en todos lados, la región va a mostrar un dinamismo a todas luces superior al del mundo industrializado en términos de porcentaje de crecimiento en PIB para los próximos años pero por debajo de China e India”, explica.

Ahora bien, admite que en el caso de los países centroamericanos esa recuperación no se dará en la misma proporción ya que carecen de los recursos naturales que hacen de bombeo fuerte como los energéticos, alimentarios o minerales como es el caso de América del Sur, y dependen mucho de las remesas.

Incluso Hopenhayn señala que detrás de las remesas, en las que tanto se sustentan nuestras economías, se esconde un problema asociado a la educación que es la fuga de capital humano pues en su grueso, estaríamos hablando de personas con un nivel de escolaridad que si bien desde el extranjero resuelven problemas inmediatos, a la larga su emigración afecta el desarrollo del país.

“Es una inversión pública que se pierde. Hay que tenerlo instalado adentro porque sino, ¿cómo se desarrolla una estructura productiva interna?¿Cómo desarrollás expansión del conocimiento, innovación”, cuestiona.

Bono demográfico no es sinónimo de progreso
Respecto a la oportunidad que por todos lados se advierte, representa el Bono Demográfico para países con economías deprimidas como la nuestra, Hopenhayn aclara que “el gran error es creer que éste produce una especie de automatismo del progreso, no es automático, es una ventana de oportunidades que tiene que complementarse con políticas y con la dinámica para otro lado”.

Explica que en esa transición demográfica, Nicaragua es uno de los países que están todavía en el comienzo. “Lo que significa que está entrando a un periodo que es más la proporción de gente en edad de trabajar que de gente en edad dependiente, lo cual es bueno porque podría significar que una población mayoritaria genere ingresos para distribuir entre todos”

Por eso señala la educación como clave. “Es el momento en que se puede invertir mejor en educación, son menos los que hay que educar, son más los que están produciendo, es el momento propicio para hacer un esfuerzo mayor”.

No obstante, apunta que no es una tarea exclusiva del Estado. La inversión privada interna es clave, sumada la cooperación y la inversión pública, obviamente.

Incluso cree que la parte privada de cierta manera no ha asumido con fuerza esa parte de responsabilidad que tiene con el desarrollo social. “¿Qué pasa con la responsabilidad social empresarial? Es un elemento que hay que buscar, está siendo subutilizada”, recomienda.

La educación para la generación de los bicentenarios
Con el objetivo de lograr a lo largo de una década que las demandas sociales inaplazables encuentren respuestas en la apuesta por la educación, los países de Iberoamérica trabajan desde hace dos años en la consolidación de un proyecto educativo común: Metas Educativas 2021, que se resume en once grandes metas.

El camino ya está trazado y el acuerdo definitivo se prevé sea suscrito por los presidentes el próximo 3 y 4 de diciembre en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Mar del Plata, Argentina. El secretario de la Organización de Estados Iberoamericanos, Álvaro Marchesi, destacó durante la celebración del Congreso Iberoamericano de Educación, en Buenos Aires, que a nuestros países les urge lograr que más alumnos se integren a los sistemas escolares pero que se trabaje porque permanezcan en las aulas. Para ello señaló necesario, diseñar una oferta educativa de calidad, equitativa e inclusiva.

La puesta en marcha de este horizonte común representa una inversión estimada en 100 mil millones de dólares. Para el caso de los países pobres se propuso la creación de un Fondo Solidario con un presupuesto de 5 mil millones de dólares anuales.

Además se definió crear un instituto de seguimiento y evaluación de las Metas Educativas 2021 así como la constitución de un Consejo Asesor de la Educación Iberoamericana, integrada por los representantes de los países suscriptores.

Las Metas 2021
Considerando que el proyecto Metas 2021 contribuirá a hacer frente a los retos pendientes del siglo XX, sobre todo en el campo de la alfabetización y educación básica de jóvenes y de adultos, del acceso a la educación y de la calidad de la enseñanza, y a los desafíos del siglo XXI, especialmente en lo referido a la innovación, al desarrollo científico y tecnológico y a la incorporación a la sociedad de la información y del conocimiento; en la declaración de Buenos Aires, los ministros de educación definieron programas de acción compartidos entre los que destaca el apoyo a la gobernabilidad de las instituciones educativas, a la consecución de pactos educativos y al desarrollo de programas, sociales y educativos integrales.

También acordaron trabajar programas de atención a la diversidad del alumnado y a los colectivos con mayor riesgo de exclusión, así como a la primera infancia.

Otros programas están relacionados con la calidad de la educación, educación técnico profesional, alfabetización y educación a lo largo de la vida, desarrollo profesional de los docentes, entre otros enfocados en las siguientes metas que esperan sean alcanzadas en 2021:
* Reforzar y ampliar la participación de la sociedad en la acción educadora.

* Incrementar las oportunidades y la atención educativa a la diversidad de necesidades del alumnado.

* Aumentar la oferta de educación inicial y potenciar su carácter educativo.

* Universalizar la educación Primaria y la educación Secundaria básica y ampliar el acceso a la educación secundaria superior.

* Mejorar la calidad de la educación y el currículo escolar.

* Favorecer la conexión entre la educación y el empleo a través de la educación técnico-profesional.

* Ofrecer a todas las personas oportunidades de educación a lo largo de toda la vida.

* Fortalecer la profesión docente.

* Ampliar el Espacio Iberoamericano del Conocimiento y fortalecer la investigación científica.

* Invertir más e invertir mejor.

* Evaluar el funcionamiento de los sistemas educativos y del Programa Metas Educativas 2021.