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Hace prácticamente tres años, en noviembre de 2007, unos 600 productores de la Cooperativa Nicacentro expusieron al Gobierno recién electo, la idea de construir una serie de pequeñas hidroeléctricas para desarrollar el enorme potencial del lugar, conocido como la Vía Láctea por la gran cantidad de leche que de allí sale.

La esperanza prendió en las mentes de los cooperados, al observar como con la construcción de la primera pequeña hidroeléctrica El Salto Bilampí, de 320 kilovatios, ubicada en el límite entre el departamento de Matagalpa y la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, se instaló en las cercanías del proyecto un centro de acopio lechero.

El plan que inició en 2003 la entonces llamada Comisión Nacional de Energía, hoy Ministerio de Minas y Energía, pretende la construcción de 10 pequeñas centrales productoras de energía en el Norte y Centro de Nicaragua, para llevar electricidad a localidades aisladas como Wanawás, La Isla, en los municipios de río Blanco y Puerto Viejo, en la zona de Waslala.

El programa gubernamental también llevó a los productores a soñar con la instalación de mayor cantidad de microproyectos hidroeléctricos para mejorar la calidad de la leche y del cacao producido.

Para ese fin identificaron 22 sitios con gran potencial para desarrollar las pequeñas centrales; sin embargo, a tres años, el proyecto, en su mayor parte, está parqueado por falta de estudios.

A la par, el consultor y ex director de Inocuidad, de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria, Diego Velásquez realizó un estudio sobre los grandes problemas que tiene la ganadería.

Centros de acopio lácteo
Definitivamente, dice Velásquez, los centros de acopio son colocados sobre las vías de comunicación y en donde hay energía eléctrica, lo que no necesariamente coincide con los sitios donde está la mayor producción lechera, sino que a menudo están a seis o más horas de camino, en promedio, de donde están los productores.

Además de la Vía Láctea, como ruta de acopio de leche que va por la ruta de Matagalpa, Matiguás, Muy Muy, río Blanco y Boaco, está también la otra que va de Nueva Guinea a Boaco, y en ambas, la falta de infraestructura vial y eléctrica adecuada, hace que la leche tarde al menos un promedio de cinco a seis horas para llegar desde la finca donde se ordeña o de la ruta donde se deja, hasta los centros de acopio, lo que afecta la calidad del alimento debido a las altas temperaturas que tiene que soportar en el traslado hasta donde puede ser refrigerada.

Velásquez señala que el problema no lo es todo, la falta de redes de frío en las zonas lecheras, o de caminos buenos, también hay malas prácticas de higiene, donde el ordeñador no se lava bien las manos, no lava bien las ubres de las vacas, pero además el agua que usa para tal efecto no necesariamente es potable.

La leche ácida no es recibida por los centros de acopio, entonces los productores, generalmente en condiciones no higiénicas, la convierten en queso que muchas veces es procesado en tinas de cemento y luego la gente saca ese producto a los puestos de montaña, a los mercados de Nicaragua, o se va de contrabando hacia El Salvador.

Altas pérdidas

Diego Velásquez afirma: “Nosotros hemos hecho estudios en Nueva Guinea y obtuvimos como resultado que el productor está perdiendo alrededor de 80 centavos de córdoba por cada litro de leche que no puede conservar, lo que coincide con el planteamiento del Banco Mundial, de que los ganaderos lecheros en los países subdesarrollados, tropicales, pierden alrededor de un 25% de su producción láctea al no contar con métodos de preservación del alimento”.

Esas pérdidas a nivel individual, a nivel de la producción promedio de los finqueros nicaragüenses llega hasta los 120 córdobas en total. A nivel nacional la pérdida de leche que se descompone en el camino de la finca hacia el centro de acopio está calculada en aproximadamente un millón 440 mil córdobas diario, explica, por su lado, el director de la empresa Stabilak de Nicaragua, Álvaro Velásquez. El empresario afirma anualmente cada productor está perdiendo, por leche que se descompone, un total de 65 mil córdobas, lo que podría significar que se le va la oportunidad, por ejemplo, de comprar una picadora de pasto, o no le puede añadir minerales al alimento del ganado.

De acuerdo con el planteamiento, si eso no se perdiera, se podrían mejorar más los ingresos de los ganaderos y de los trabajadores, de la sociedad. Según el censo de 2001, hay unos 150 mil productores de ganado, de los cuales se supone que hay unos 10 trabajadores por finca, por lo que se estaría hablando de más de un millón de personas que dependen de esta actividad.

En ese sentido, el empresario afirma que independientemente de que el ganadero pueda contar con un método de preservación, las buenas prácticas de higiene, de manufactura, son sumamente importantes para tener una leche de calidad, por la cual los productores obtengan más dinero de las empresas acopiadoras.

Buenas prácticas de manufactura son necesarias
De aplicarse correctamente estas buenas prácticas, conlleva también a abandonar algunas costumbres como agregarle formalina, peróxidos, antibióticos o cualquier otro adulterante a la leche para que mate a las bacterias, y por lo tanto, conserve más la leche mientras se traslada.

Ese tipo de químicos ciertamente ayudaban a conservar la leche durante su transportación; sin embargo, afecta la salud de los que ingieren el producto, a la par que desencadena en mal formaciones o cánceres, lo que atenta contra la Salud Pública ya que puede provocar alergias y resistencia a los antibióticos.

Definitivamente, la refrigeración es el método preferido para la conservación de la leche, pero se requiere una inversión de capital elevada y los costos de financiamiento y de mantenimiento son altos.

En ese sentido, de acuerdo a la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación, FAO, se requieren métodos alternativos para mantener la calidad de la leche.

Al respecto, el empresario señala que la compañía que dirige está sacando al mercado un método natural, extraído de sales que contiene la leche misma del ganado bovino, y que es avalado por la FAO.

Este método corresponde al Sistema de Lactoperoxidasa, que naturalmente inhibe durante algunas horas el crecimiento de las bacterias que descomponen la leche.

De acuerdo con información científica, contenida en el Codex alimentario, que es la norma aceptada por todos los países del mundo, ninguno de los componentes del Sistema de Lactoperoxidasa presenta riesgo texicológico significativo.

Este método fue encontrado desde finales de los 60; posteriormente, fue desarrollado por científicos cubanos para poder ser aplicado rentablemente en dosis mínimas en la producción láctea de las pequeñas fincas de países tropicales y en sitios donde no hay refrigeración. El método fue avalado por un comité científico de la FAO.

El método fue patentado por el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria, Censa, de Cuba, que es donde fue adaptado para las pequeñas fincas, y posteriormente, el empresario Álvaro Velásquez fue autorizado para producir el producto en Nicaragua bajo la denominación comercial de Stabilack, nombre con que se conoce. Esta empresa se encuentra radicada en El Viejo, Chinandega, donde están confeccionado el producto, que ya se vende internamente en Nicaragua.

Alargando la vida de la leche
Velásquez destaca que lo que hace, la lactoperoxidas o Stabilak al agregársele en cantidades mínimas a la leche recién ordeñada en la finca, es darle más vida útil al alimento, a fin de que pueda llegar con alta calidad a los centros de acopio. Es decir, que retrasa por algunas horas el proceso natural de descomposición del producto.

De hecho puede alargar de seis a diez horas la vida útil de la leche sin que se acidifique. En ese sentido, aclara el empresario, el Stabilack no es un conservante, sino un activador del sistema de protección natural que tiene la leche.

Los productores podrían ofertar un 25% más de leche con buena calidad a los centros de acopio de las plantas industrializadoras, sin que haya intervenido hasta ese momento el proceso de refrigeración y entonces, el ganadero puede obtener más ingresos por la calidad de su producto.

La planta de la empresa con su producción del Stabilack tiene capacidad para tratar un millón de litros de leche diario en un turno, y según el empresario, podría ampliarse dependiendo de la demanda del mercado nacional y del internacional, dado que ya están estableciendo contactos con organizaciones ganaderas en el resto de América Central, México, Colombia y Ecuador.

La demanda actual del producto que recién comenzó a ser fabricado en Nicaragua a inicios de este año, anda por los 35 mil litros diario, pero el potencial es sumamente grande, y aunque los costos de producción de un litro de leche en el trópico anda por los 25 centavos de dólar, contra 90 centavos de dólar en Japón, como ejemplo de países desarrollados.

Podemos ver que hay una ventaja comparativa y competitiva en el trópico, y se le agrega un poco más a la leche el activador natural de las defensas del alimento, por lo cual ya no perderían el 25% diario del volumen total del producto.

La utilización del método alterno de protección de la leche no sólo tiene implicaciones favorables comerciales, sino económicas y sociales, al favorecer la Salud Pública al tener más leche a la disposición del mercado interno o para poder exportar, debido a que se ahorra el 25% que hasta ahora se pierde por problemas de temperaturas, las cuales ayudan a desarrollar bacterias que descomponen este alimento.