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Una preocupación de las instancias de salud de Nicaragua para enfrentar la creciente epidemia del siglo XX, en el nuevo milenio, es reformar la Ley 238 o de Promoción, Protección y Defensa de los Derechos Humanos ante el Sida, que ya está desfasada.

Desde la primera infección detectada en 1987, de 3 mil 876 casos, en 23 años la cifra ha aumentado a 5 mil 124 casos hasta el primer semestre de 2010, siendo la población joven la que más prevalencia de infección tiene, representando el 78% las personas en edades entre los 15 y los 39 años.

En el Centro de Investigaciones y Estudios de la Salud, CIES, durante la clausura del III Diplomado en Atención Integral VIH-Sida, el doctor Enrique Beteta, secretario general del Ministerio de Salud, Minsa y presidente de la Comisión Nicaragüense del Sida, Conisida, dijo que en la actualidad hay muchos aspectos por revisar, entre ellos reformar la ley, que es una preocupación por una ley creada en 1993 y aprobada por la Asamblea Nacional en 1996.

Camisa queda “chiquita”
“Ante la situación, la camisa ya nos queda muy chiquita. Por ejemplo, se han creado las Conisidas municipales y departamentales, pero estas no aparecen en la ley actual. Hemos ido abriendo espacios para mayor participación, pero esto no se contempla. Se necesita más presupuesto, pero en un país en condiciones presupuestarias con dificultad, no se puede exigir y tal como hemos venido trabajando podemos seguir haciéndolo con el apoyo comunal”, explicó.

Entre los temas que contempla la reforma están la educación sexual y reproductiva, los derechos y deberes de las personas ante el VIH, la responsabilidad social ante el virus, el acceso a profilaxis tras un abuso sexual y violación, además del derecho a la prueba voluntaria y confidencial, así como el papel de los medios de comunicación, que también serán otros aspectos relevantes.

Asimismo, se necesita contextualizar las propuestas de acuerdo a las necesidades y enfoques, esto en cuestiones de género, generacionales, de diversidad sexual, derechos de la niñez, comunidades indígenas, caribeñas y poblaciones migrantes.

“Hay preocupación del gobierno, del sector de sociedad civil que tiene un empuje territorial importante, entre otros sectores, para encontrar métodos para detener la epidemia, porque los jóvenes se están infectando. También se quiere conocer que toda organización que realice investigaciones inscriba su trabajo en Conisida, para que la institución esté clara de todo lo que se hace en el tema. Estos son aspectos que no tiene la ley actual”, recalcó.

En estos momentos, para tal labor se formó un comité que trabajará en la unificación de tres propuestas de reforma a la Ley 238, mismas proporcionadas por organizaciones de sociedad civil y la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos.

Por otra parte la reforma también contempla supeditar al Conisida a la Presidencia de la República. El argumento es que de esa manera la Comisión logre mayor incidencia en lo referente a su labor

Elaborando nueva Estrategia Nacional
Otro de los aspectos a contextualizar en el próximo quinquenio es la estrategia nacional, que inició en 2006. El doctor Beteta mencionó que para esto se está haciendo un análisis de los realizado y una evaluación para el plan 2011-2015, lo que generará una serie de consultas para poder conocer qué líneas estratégicas tienen vigencia para mantenerlas.  En esto se necesita la participación social para poder contener la epidemia, esto incluye a los empresarios que han tenido una participación muy pobre.

Así mismo el presidente de la Conisida mira con beneplácito la participación de trabajadores de la salud y de organizaciones que abordan la temática se preparen y especialicen, tal como lo han logrado aproximadamente 90 personas, entre trabajadores de la salud y representantes de organizaciones no gubernamentales, que se capacitaron en el III Diplomado en Atención Integral VIH-Sida, como parte de Proyecto Integrado de Respuestas antes el VIH y el Sida en 5 departamentos de Nicaragua.

“El objetivo principal es la mejoría en la atención de las personas que padecen de VIH, también es asunto de coordinación con otros organismos como Asociación Nicaragüense Vih/Sida, Asonvihsida, para lo cual hemos realizado una serie de acciones que incluye a personas con discapacidad, el tema de niñez y VIH donde tenemos brechas”.

Durante su conferencia indicó que tienen un protocolo para la atención, hay guías para la atención de niñez infectada y también para los adultos, pero tienen diversas brechas que deben superarse y mucho de ello tiene que ver con la educación y capacitación.

“Considero que en la medida que una población conoce la epidemia y sus síntomas, tal como hacemos ahorita con la lectocpirosis, se logrará su control, tal como sucede con el VIH con las pruebas rápidas y las mujeres embarazadas. Algo que se oferta en los 153 municipios del país.

Para cubrir brechas en las regiones más alejadas tenemos una expresión de vigilancia multisectorial que es Conisida, la cual tiene representación en todos los municipios incluyendo las regiones autónomas. Con una secretaría de salud en las regiones donde se revisan los procesos de acción con relación al VIH.

Minsa garantiza las pruebas, tratamientos y preparar a los recursos de los equipos multidisciplinarios, en que se incluyen internistas, ginecólogos, pediatras y psicólogos entres otros como un equipo integral.

Entre los retos está el desconocimiento o no tener información se refleja en el temor, algo que no sólo el personal del Minsa, sino todos los nicaragüenses tenemos que trabajar como país. Como gobierno estamos interesados en mejorar esto y trabajamos para que la gente pierda el miedo, pueda tratarse y atenderse, garantizando que con un tratamiento cualquiera puede vivir hasta 30 siendo portador.

Especialización de personal de salud
Como parte de la organización italiana Terra Nuova, Francesco Dal Pra, coordinador local del Proyecto Integral contra el VIH-Sida, comentó que hay una enorme necesidad de preparación de personal especializado para poder dar mejor respuesta a la prevención y combate contra la infección.

“Una de estas son los diplomados sobre Vih-Sida que por tres años continuos organizaciones civiles, con el importante apoyo del Minsa, han venido desarrollando. La actividad es el cierre de cursos formativos profesionales sobre el tema de VIH pasando por una perspectiva clínica, de derechos, de estigmas y discriminaciones, de trato y respeto”, explicó.

Dal Pra señaló que consideran haber participado en la realización de un proceso importante, capacitando a aproximadamente 90 personas y realizado investigaciones de calidad sobre distintos temas como la población móvil, la población que representan a la diversidad sexual, las personas que conviven con el VIH relacionadas a departamentos diferentes, produciéndose material interesantísimo que ayudará a muchas personas en su quehacer diario en organizaciones e instituciones que luchas contra la epidemia.

“El proyecto en fase terminal y la iniciativa finaliza por sí misma, pero el objetivo era dejar capacidades instaladas en Ong e instituciones. Estas continuaran con el trabajo de prevención y promoción de derechos relacionados con el VIH-Sida”, expresó señalando que Terra Nuova seguirá trabajando con los temas de niñez, salud, personas con VIH, grupos indígenas y a lo que se denomina población en condiciones de riesgo en general.

Bajo el auspicio de la cooperación internacional
Gerhilde Schütt,  en representación de GVC Italia, dijo que los diplomados realizados fueron auspiciados por un consorcio compuestos por ONG como Terra Nuova, GVC, Fundación Xochiquetzal y el Cies, entre otras, bajo el cofinanciamiento de la Unión Europea.

Mencionó que el proyecto integrado de lucha contra el VIH en cinco departamentos, abraca a Managua, Masaya, Carazo, Granada y Rivas, ejecutando diferentes actividades que tienen que ver con capacitación en el tema del VIH- Sida.

“Comentó que las personas que participaron los diplomados serán multiplicadoras, siendo responsables de los programas de ITS y VIH en sus unidades de salud, donde podrán aplicar directamente sus conocimientos, tanto en actividades preventivas como en actividades de atención”, dijo la señora Schütt.