•   RIAD, Arabia Saudita  |
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Rodeada de dunas onduladas en una extensa meseta desértica de color rojizo, en contraste con el azul profundo del cielo, en un oasis en el propio centro de la Península Arábiga que forma la confluencia del río Wadi, se localiza la ciudad de Riad (Ar-Riyad en árabe, o Tierra de Jardines), capital del Reino de Arabia Saudita, moderna en su arquitectura occidental.

El clima típicamente desértico, permanece extremadamente seco durante todo el año. En la estación de verano --de mayo a octubre--, las temperaturas oscilan entre 45 grados (mayo y junio), sobrepasando los 50 durante julio.

Empiezan a bajar y se vuelven placenteras a partir de octubre hasta diciembre, con un clima templado hasta llegar a cero o menos, entre enero y febrero. Los cambios de estaciones pueden ocurrir a través de procesos drásticos, calentando o enfriando excesivamente de un día a otro.

Durante los primeros meses del año es cuando se producen las escasas lloviznas en esta región, así como tormentas de arena que oscurecen la ciudad a plena luz del día. Dado que las precipitaciones son tan escasas, circunscritas a temporales dispersos, la ciudad ha sido diseñada sin una red de drenaje, contrario al resto de las ciudades del mundo. No obstante, debido a que Riad está localizada en una meseta, cualquier precipitación pluvial puede causar inundaciones severas en las zonas centrales de la ciudad.

Ciudad próspera

Hoy en la ciudad, de arquitectura moderna, sobresalen la torre del Reino y la de Fajsalíja como un símbolo de la prosperidad de su subsuelo.

Ha sido gracias a sus reservas petroleras que, según datos de la OPEP, sus exportaciones ascienden a un total del 25% de las exportaciones mundiales. En los últimos 20 años, esta ciudad se ha desarrollado y expandido con la construcción acelerada de un sinnúmero de rascacielos, y con la construcción de avenidas y puentes de viga a diferentes niveles, que permiten el acceso hacia los distintos sitios de la ciudad.

Este rápido crecimiento ha llevado a Riad a convertirse en lo que ahora es: una metrópoli del Medio Oriente. La industria de la construcción, una de las de mayor auge en la zona, continúa invariable pese a la crisis económica que afecta al resto del mundo.

En esta parte desértica, el agua --tan abundante como el petróleo mismo-- es traída hasta la ciudad a través de un gasoducto, construido para el abastecimiento de la ciudad, desde el Golfo Pérsico, una vez pasada a través del proceso de desalinización.

Mediante este sistema, el suministro es suficiente no sólo para el consumo de la capital, sino para abastecer la agricultura y la industria alimentaria y pesada. Gracias a la suficiencia de agua, es posible también conservar el verdor del centro de la ciudad, de los condominios donde residen los extranjeros en contrato y los tres clubes de golf de la metrópoli.

En el centro, donde sólo es posible transitar en vehículo privado, dado las grandes distancias y el clima extremo, se observan sus andenes sembrados de árboles y palmeras de dátiles y de arbustos florales, durante la temporada fría, mezclados con la vegetación propia de desierto de arbustos espinosos, árboles de mirra y cafetos.

Riad posee una masa poblacional de seis millones de habitantes dispersos a través de toda la ciudad. Los extranjeros en su mayoría residen en condominios ubicados en distintos puntos, separados del resto de la población local por murallas que poseen todos los mecanismos modernos de seguridad.

Falta transporte público

Como pocas ciudades del mundo, Riad carece de servicio de transporte público, por lo cual, en las avenidas que conducen al centro, a pesar de la diversidad de vías y puentes aéreos, el congestionamiento vehicular empieza a ser un problema.

Igualmente, dado que el petróleo es abundante y barato, la población con mayor capacidad de circulante opta por vehículos grandes de doble tracción, principalmente de marcas americanas y japonesas.

En lo social, el Reino de Arabia Saudita se diferencia considerablemente del resto de los países orientales. La Constitución está basada en las leyes islámicas, regida por los valores del Corán, que gobierna a una población musulmana en su conjunto.

Comercio trabaja de sábado a miércoles

Los fines de semana son el jueves y el viernes, lo que hace consecuentemente, que la semana laboral aplicable para todas las entidades de servicios, públicos y privados, el gobierno y las empresas comerciales e industriales, corra de sábado a miércoles.

El comercio, en general, abre al público por las mañanas y cierra al medio día, después de la segunda de las cinco oraciones del día; posteriormente reabre desde las cuatro de la tarde hasta altas hora de la noche.

Durante las cinco oraciones establecidas como norma, a excepción de la primera (que varía entre las cuatro y media y las cinco de la mañana), la vida comercial y laboral del país es interrumpida de entre quince a veinte minutos cada vez, para permitir a los musulmanes asistir a las mezquitas.

Basada en un calendario lunar, la celebración principal, el Ramadán, es entre agosto y septiembre. En estas fechas, durante las horas del día, la población se consagra a la oración y al ayuno, mientras el comercio en su conjunto cierra para abrir solamente durante las noches.

Entonces los creyentes se vuelcan a las calles para aprovechar la abundancia de platos típicos de esta época y celebrar en solidaridad. De acuerdo con el sacrificio que se ofrece en este período de renovación espiritual, sólo es permitido romper el ayuno cuando las sombras de la noche han caído.

Apenas amanece, la población se priva de consumir alimentos y líquidos, incluyendo agua, por el resto del tiempo que haya luz natural.

Hajj es uno de los pilares fundamentales del islamismo, se celebra en el duodécimo mes del calendario lunar. En esta ocasión, los musulmanes peregrinan en millares hacia La Meca, la ciudad sagrada, cuna del profeta Mahoma, ubicada en la costa del Mar Rojo. Es aspiración de todo musulmán visitar La Meca por lo menos una vez en sus vidas.

El sistema de gobierno es monárquico y teocrático. El Rey actual, Abdelaziz bin Saud, es la cabeza del Estado, integrado por un primer ministro y dos viceministros, apoyados en lo equivalente a un gabinete, conocido como Consejo de Ministros, responsables de la administración del gobierno y de las leyes .

Hombres y mujeres no se revuelven en sitios públicos
Como parte de la norma moral y social, se practica la segregación de los sexos en todo el reino de Arabia Saudita. Los sitios públicos, en particular, poseen aéreas exclusivamente diferenciadas para hombres y mujeres.

Respondiendo a este criterio, los colegios y universidades también están separados en centros masculinos y femeninos. En ese sentido, todas las mujeres, incluyendo las extranjeras, se acogen al código de la vestimenta, que consiste en una túnica negra que cubre hasta los tobillos, y los brazos, hasta las articulaciones de las manos.

Las musulmanas optan, además, por cubrirse el rostro completamente con un velo del mismo color, que sólo permite una ventana a la altura de los ojos. Igualmente, y dado que no existe una sección femenina de Policía de tráfico, no se permite a las mujeres conducir vehículos motorizados en las vías públicas.

A pesar de que en una mayoría abrumadora son los hombres los encargados de la administración de las empresas financieras, firmas constructoras y empresas comerciales en general, en los últimos años se ha venido ampliando el círculo profesional de mujeres, particularmente en hospitales, agencias de viajes y aéreas, y centros frecuentados por un público femenino.

Hombres pueden tener varias esposas
En lo relativo a la familia, la poligamia (tipo poliginia) es legal, bajo el precepto fundamental que permite a los hombres tomar hasta cuatro esposas reconocidas por la ley, a través de un principio común de proveer de lo necesario e igualitariamente para cada una de ellas. La poligamia, que no es aceptada uniformemente en todos los estados musulmanes de la región, es practicada aquí en el Reino, sobre todo entre las familias de mayor caudal económico, cuyos matrimonios múltiples resultan en un extenso número de descendientes.

En conclusión, para los extranjeros que residen aquí por razones laborales, las experiencias pueden ser diversas. Desde aquellos que, escépticos en un principio, con un contrato de uno o dos años, se han encontrado tres décadas más tarde, deliberando la extensión de otro período. Otros, por el contrario, apenas logran sobreponerse a los choques culturales de la sociedad.

Como en cualquier otro sitio en el mundo, aquí existen retos múltiples, e igualmente oportunidades diversas. Para muchos, en el caso particular de la vida en Riad y en el resto del Reino Saudí, éste es un sitio ideal para las familias con hijos menores, dada la baja incidencia de criminalidad y la ausencia de amenazas sociales que conllevan el alcohol y a las drogas, contrario a las ciudades occidentales. Es también razonable, que las experiencias del visitante dentro de estos parámetros, está en dependencia de múltiples factores.


(*) Periodista nicaragüense radicada en Londres

rosariolynch203@hotmail.com