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Al igual que cinco años atrás, Ian Coronel Kinloch sigue vinculado al turismo. Aunque en los últimos tres años y medio lo hace desde otra cancha: la esfera privada como gerente de Turismo de la Fundación Centro Empresarial Pellas.

En 2006, Coronel, nieto del reconocido poeta José Coronel Urtecho, fue de interés público cuando se convirtió en el primer funcionario en ejercer tres cargos a la vez sin aumento de salario de por medio: fue asesor, director de Servicios y Protección al Turista y secretario general en el Instituto Nicaragüense de Turismo, Intur.

En ese entonces, ganaba 47 mil córdobas y lo primero que dijo al respecto fue: “No me gusta figurar, yo trabajo por mi país”. Eso lo mantiene hoy día, pero por el trabajo que realiza es difícil que pase inadvertido, aunque sabe lidiar con eso.

En el Centro Empresarial Pellas, Coronel trabaja en el Proyecto Triángulo del Sur que busca, entre otras cosas, mejorar las capacidades de las micros, pequeñas y medianas empresas turísticas asentadas en Granada, San Juan del Sur, Rivas y la Isla de Ometepe.

El proyecto “abarcará a unas 850 empresas, y vamos cerca de esa meta”, comenta Coronel, con 40 años de edad pero con la energía de un veinteañero.

Declara que está “satisfecho” con esos logros y con la vida que lleva. “Tengo una familia maravillosa: mis dos hijos y mi esposa. La familia lo es todo para mí, siempre aprendo cosas nuevas que me llenan, y sigo en lo que me gusta, el turismo”, responde sin titubear y confirmando que no le molestaría retomar la vida de funcionario público.

No obstante, “donde estoy, me encuentro feliz: la esfera privada ha sido un complemento para mí, me ha reafirmado que la actitud de ser pequeño es mental nada más, porque un hotel no tiene que ser de 50 ó 100 habitaciones para ser de calidad, para tener una calidad extraordinaria y eso con el proyecto Triángulo del Sur se demuestra”, apunta.

¿En qué fase está el proyecto?
Ya llevamos un año y cinco meses con el proyecto. Todos los componentes están iniciados viendo a la empresa como elemento esencial del turismo, y eso nos hace diferente del resto.

El tema de gestión empresarial es uno de los más fuertes y tratamos de incluir la metodología del Grupo Pellas que es exitosa, ésta implica ética empresarial y el ayudarse entre todos. Empresarios ayudando a empresarios, mejorando sus capacidades para servir mejor.

En términos específicos, ¿qué incluye el plan de gestión?
Misión, visión, el aspecto financiero, contabilidad, inversión y todo lo que necesita el pequeño empresario para montar o mejorar su empresa. Tenemos dos asesores de gestión empresarial en el proyecto que dan acompañamiento a los pequeños prestadores de servicios turísticos.

Tenemos también con la Escuela de Hotelería cursos de formación del recurso humano. Ya hemos iniciado el proyecto de Cadenas de Valor en Turismo Rural. Estamos allí con seis iniciativas que abarcan a 120 familias, de las cuales 110 son lideradas por mujeres.

¿Con esa iniciativa, cuál ha sido el impacto económico, esas mujeres, por ejemplo, en cuánto han mejorado sus ingresos?
Ahorita es muy prematuro precisarlo. Pero, ¿qué es lo que hacemos con esas familias? Diseñamos una metodología especial de intervención y lo que pretendemos es potenciar y extender sus capacidades, para que puedan mejorar sus capacidades de formación y prestación de servicios de cara a que tengan claro qué es lo que quieren vender y luego ofertarlo.

Queremos solidificarles sus procesos de asociación, crear unidades sólidas para que presten servicios. Trabajaremos con unas cinco o seis iniciativas de agronegocios, y esto incluirá a unas 80 familias campesinas productoras en áreas donde hemos detectado, mediante estudio, la necesidad o demanda de frutas, verduras y hortalizas para los hoteles y para la población.

Entendería que ese proyecto va para el próximo año...
Sí, como parte del proyecto del Triángulo del Sur. A la par si estamos con el componente de promoción y precisamente acabamos de terminar un estudio sobre el perfil del turista extranjero que llega al norte de Costa Rica y del turista doméstico costarricense que pudieran ser posibles visitantes en las zonas donde está el proyecto Triángulo del Sur.

Ese estudio lo presentaremos el próximo año, y estará disponible para todo el mundo; en base a ese estudio prepararemos estrategias de comercialización de los destinos.

¿De entrada, que datos arroja esa investigación?
Hay muchos datos interesantes. Primero, dentro del estudio vimos el comportamiento del turista norteamericano que está llegando a Guanacaste, Costa Rica. Ese turista tiene un altísimo ingreso económico, arriba de 300 mil dólares al año. Ese turista no se mueve a otras zonas, va directo a Guanacaste y tiene a su disposición hoteles y cadenas de cinco estrellas.

Es además un turista educado y tiene un alto nivel de satisfacción del destino, lo que es un reto para nosotros, aunque eso nos da oportunidades para ciudades como Granada, donde hay hoteles de calidad que podrían ser atractivos para este sector.

Sin embargo, hay turistas de más bajos ingresos que son la mayoría…
Sí hay otras zonas como las Llanuras del Norte que colindan con Guanacaste, que tienen un turista con ingresos que oscilan entre los 100 mil y 150 mil dólares al año, que podrían ofrecérseles a la Isla de Ometepe o San Juan del Sur en diferentes escalas: de dos estrellas a tres estrellas, o más. Pero lo que nos está diciendo el estudio es que tenemos que apuntar hacia una mejora de la calidad total del entorno del producto, pero también de los negocios para jalar a esos turistas.

¿Se refiere a la estructura turística?..
Sí, así es, porque si no empezamos a subir de nivel de estrellas o de categorías no vamos a poder competir a largo plazo con ningún país.

¿A cuánto se está de atraer a ese tipo de turista del que habla el estudio?
Depende. El estudio también abarca a turistas nacionales que ya podrían irse alcanzando, que te permitan a vos como dueño de hotel subir de nivel. Por ejemplo, si en temporada baja llegan muy pocas personas al negocio, desde ya se pueden crear estrategias y jalar a los nacionales y a los costarricenses en esa época, para que puedan los empresarios tener más ganancias y poder invertir.

El gran problema es la alta estacionalidad que tienen los negocios turísticos: pasan meses muy fuertes, unos meses con menos movimiento y otros meses donde es muerto el negocio.

Entonces, hay que reconvertir ese proceso y mejorar la llegada de turistas. El estudio, en ese sentido, permitirá a los empresarios en conjunto planificar acciones, porque mirá de nada le sirve a un hotelero o restaurantero dar un buen servicio si el turista cuando se sube al taxi o a la panga tiene una mala experiencia, el turista no recordará el hotel o el restaurante, recordará el destino, dirá: ve, no te recomiendo ir a Granada; entonces nos toca a todos empujar el turismo.

¿Qué deficiencias han detectado en las zonas de incidencia y a nivel del país, considerando que usted es un conocedor del tema?
Hemos visto que la mayoría de los negocios, en términos de calidad, no llenan los requerimientos internacionales. No son cosas que uno inventa, no hay todavía una oferta integral del producto, se conoce muy poco lo que hay en Nicaragua, lo que hace difícil la elección del turista de visitar nuestro país. No hay una relación real entre precio y calidad.

¿En esto último exactamente qué quiere decir?
Mirá, a veces hay empresarios que no tienen métodos para ver qué es lo que están ofreciendo y por qué tienen ese precio. Muchas veces no hay una relación entre la inversión y lo que se está cobrando por ello; entonces, no es que sea malo el producto, sino que tal vez no se está cobrando lo que debería cobrarse.

Y eso lo dicen los turistas de manera abierta. Hay que revisar por qué el hotel de una estrella está cobrando 40 ó 50 dólares, ¿será realmente que ese es el rango al que tienen que apostar, o viceversa? Al final, lo que tenemos que apostar es a la calidad.

¿Con el acompañamiento que ustedes están brindando en el Sur del país, que es una de las zonas más visitadas por los turistas extranjeros, en qué momento podremos ver cambios en ese contexto?
Todo el proyecto gira en mejorar la calidad de la empresa y del entorno de la misma. Ahorita ya iniciamos la primera fase de certificación de recursos humanos, donde hemos graduado a casi 450 personas en diferentes ramos entre administradores de pequeñas empresas, meseros, recepción, entre otros oficios.

Para darte un ejemplo, en la Isla Ometepe casi tenemos la certeza de que no había ningún cocinero certificado y acabamos de graduar a 23 cocineros de la Isla.

Graduamos a 133 personas en diferentes oficios lo que tiene que irse notando en un cambio en la calidad de los servicios. Igual hicimos en Granada, igual hicimos en San Juan del Sur.

Este es el primer paso porque el turista lo primero que busca es calidad en la atención, después calidad en infraestructura, y luego una relación correcta entre el precio y calidad.

Por eso también estamos desarrollando el programa Co-Invierto. En éste le decimos al empresario: “Mirá, en tu plan gestión estás son tus debilidades para resolver y te podemos dar hasta 1,500 dólares como asociación de capital, es decir como una donación directa, pero si vos ponés ese monto uno a uno para mejorar los aspectos contemplados a mejorar. Pueden ser mejoras en los baños, cocina, sistema eléctrico, en la comercialización… el único compromiso es que cumpla un porcentaje de al menos un 25% a 30% en su plan de gestión.

¿A cuántos han beneficiado a la fecha?
A un total de 44 empresas. En la primera fase se dieron aproximadamente 122 mil dólares y la relación fue 60% los empresarios y 40% nosotros. Lo que significa que el empresario está dispuesto a invertir en su negocio, y lo que necesita es un apalancamiento inicial para mejorar su calidad.

Lanzaremos la segunda convocatoria en enero del 2011. Creemos que podemos tener 75 ó 80 solicitudes para entonces, pues recordá que estamos trabajando con 220 empresas en este módulo. Así que estamos satisfechos, y esperamos seguir obteniendo resultados positivos.

¿Hasta qué punto hay probabilidades de replicar la iniciativa a otras zonas?
Sí hay probabilidades. Occidente por ejemplo, es una zona interesante, pero estamos buscando alianzas con otros organismos en el proyecto del Triángulo del Sur; tenemos el apoyo de Holanda, pues queremos extendernos por ejemplo en Centroamérica. Ya tenemos contacto con la Comisión Centroamericana para el Ambiente y Desarrollo del Sica para ver si es posible replicar la metodología en Honduras y El Salvador.

Estamos en esa negociación, y en Nicaragua, por supuesto, también nos interesa continuar trabajando. Nuestro país tiene zonas con potencial, sin duda alguna.

Ojo con los destinos, dice Coronel
A juicio de Ian Coronel Kinloch, Gerente de Turismo en Fundación Centro Empresarial Pellas, Nicaragua debe apostar a destinos integrales. “Si no hacemos esto el turista tendrá pocas opciones en el país, por eso vemos por ejemplo que en Nicaragua su estadía es de cuatro o cinco días mientras en Costa Rica es de once días y hasta de 23 días en el caso de los europeos”, sostiene.

“Mientras el gasto promedio del turista en Nicaragua, --agrega-- es de 50 dólares por día, en Costa Rica es de 200 a 250 dólares. Esto quiere decir que hay mucho camino por andar, por eso cuando estábamos en Intur nos pareció buena idea elaborar la Ruta del Agua y la Ruta del Café”, recuerda.

Coronel destaca que precisamente la Ruta del Agua “fue el primer esfuerzo que se hizo por regionalizar los esfuerzos turísticos”.

“Rodolfo Baca, Carlos Rivas, Max Zambrana y yo nos dimos a la tarea de darle forma considerando elementos como la infraestructura y las capacidades locales. Y hay que seguir con esos esfuerzos, pero tomando en cuenta a las micro, pequeñas y medianas empresas, hay que darles su valor. Eso es lo que buscamos también con el proyecto del Triángulo del Sur”, puntualiza.