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Juan José Martínez: pionero de la medicina y de la cirugía en Nicaragua

Similar significación a la del doctor Luis H. Debayle en el Occidente del país, la tuvo en el Oriente, o más bien en la ciudad de Granada —donde había nacido el 16 de mayo de 1868—, el doctor Juan José Martínez. Ambos, simultáneamente, introdujeron la asepsia y la antisepsia. Cada uno en sus respectivas ciudades natales.

Atraso social y mental

En Granada, Martínez tenía pocos antecesores: Antonio Falla, Francisco Álvarez, Juan Ignacio Urtecho (“Papá doctor”) y Agustín Pasos, entre otros graduados en universidades del extranjero. Pero el atraso social y mental era deplorable. Como el mismo Martínez lo observó, en el ambiente que iba a enfrentar prevalecían las siguientes concepciones:
“Proponerle a un enfermo, por pobre que fuera, mandarlo al hospital, era tomado muy a mal. / Pedirle a una mujer un examen ginecológico era considerado un insulto, pues contestaban: ‘Prefiero morir antes de consentir’. / No había modo de que las mujeres permitieran un examen del corazón o de los pulmones con la piel descubierta, como es indispensable para oír bien. / Las inyecciones hipodérmicas en los brazos, piernas o caderas, había que hacerlas por un ojal que le abrían a la ropa. Un pudor exagerado.”

“Había horror a las operaciones quirúrgicas. Los enfermos le tenían miedo a la ventilación, a la luz solar y al aseo. / El vulgo dividía las medicinas, las frutas y los alimentos, en general, entre calientes y helados. / Los partos eran asistidos por comadronas ignorantes con ropa sucia, manos sin lavarse y fumando. Las mujeres no permitían asistencia médica.”

Contra estos obstáculos adversos lucharía hasta triunfar con su capacidad humana y profesional, como lo veremos en este esbozo de su vida.

Formación en Nueva York

De padre polaco (Juan Jacobo Martínez, veterano de la Guerra Nacional Antifilibustera, nacido en Estrelno) y madre nicaragüense (Esmeralda Moya, benefactora del antiguo Hospital San Juan de Dios, nacida en Jinotepe), fue su padrino el médico Roberto Sacasa, graduado en Francia y luego Presidente de la República. Después de cursar algunos grados en el Colegio de Granada, partió en 1882 a una Academia militar en Londres (South Penge Park College) para concluir la secundaria e ingresar, en marzo de 1884, al Colegio de Medicina de la Universidad de Nueva York. Allí se graduó de Médico y Cirujano el 8 de marzo de 1887. En su autobiografía, el doctor Martínez informa:
“De los 152 graduados entonces, salí entre los primeros 20, con las notas más altas, lo que me dio derecho a presentarme al Concurso para internado en el Hospital Bellevue de Nueva York, en donde la Universidad tenía opción para cuatro internos anuales. De esos 20 que nos presentamos, obtuve el tercer puesto, lo que me dio el derecho de entrar como interno por dos años’.

Primer viaje a Europa

Concluida su práctica el primero de abril de 1889, emprendió un viaje de estudios por seis meses a Europa. En Londres conoció al inventor del método estricto de la antisepsia: Lister; en París visitó varias veces a Pasteur en su Instituto, penetrando a profundidad en su método —también estricto— de la asepsia. De esa manera, no obstante haberlas practicado en Bellevue, logró asimilar mejor los dos grandes métodos de la cirugía moderna de su tiempo. En París también asistió a las clínicas de los maestros como Charcot en La Salpetiere, Feliz Guyon, Pean, Fournier, Trelat, Galezowsky y otros.

En Granada

Desde septiembre de 1889, en Granada, empezó a divulgar los métodos de la antisepsia y de la asepsia. El 12 de diciembre se incorporó al Protomedicato de la República de Nicaragua. El 16 realizó su primera operación: una catarata a Pánfilo Gutiérrez (a) ‘Pelon’, con éxito completo. A principios de 1896 practicó su primera ovariotomía, acondicionando en el viejo Hospital San Juan de Dios --adonde los cirujanos llevaban sus instrumentos y todo lo necesario-- un cuarto con cielo raso, bien blanqueadas las paredes de cemento, y el piso de ladrillo artificial bien lavado. A ella invitó a todos los médicos de Granada, resultando un brillante acontecimiento.

En junio del mismo año detectó en un paciente, a través del examen microscópico, el bacilo de Koch, o sea: tuberculosis. “Al enfermo” —cuenta en su autobiografía el doctor Martínez— “le pasé mi cuenta por servicios profesionales y aparte por el examen microscópico. Me mandó a pagar mis honorarios por los servicios profesionales, pero dijo que la otra cuenta no la pagaba porque eso era curiosidad mía”. Por algo ese examen era el primero que se hacía en Nicaragua.

Segundo viaje a Europa

En enero de 1891, siempre con el afán de ampliar sus conocimientos y aplicarlos en su patria, se marchó de nuevo a Europa, pero especialmente a Viena, Austria. En el Hospital Real e Imperial de esa ciudad estuvo ocho meses, asistiendo a las clínicas y operaciones de los famosos cirujanos Billroth, Albert y Eiselsberg; de los renombrados oculistas Fuchs y Stellwag; del gran maestro de los oídos Politzer, del de la garganta Schrótter, y del de las vías urinarias Neuman. Asimismo, visitó las principales ciudades de Italia y aprendió del mismo Bassini la clásica operación radical para las hernias ingenales.

Otra vez en Granada

Retornó a Nicaragua para dedicarse en Granada a la cirugía general y a las enfermedades de los ojos. A principios de 1892 recibió el nombramiento de Cirujano del Hospital San Juan de Dios, donde ejecutó su primera apendicectomía. Por ocho años consecutivos fue Presidente de la Junta de Beneficencia de su ciudad. En 1901 fundó su Casa de Salud, en la que siguió practicando operaciones de las más alta cirugía como cesáreas, prostatectomías, operaciones del riñón y del cerebro, etcétera. También en 1901 publicó su primer estudio científico: El progreso de la Cirugía a grandes rasgos, con una apéndice: “Algunos casos interesantes en la práctica del autor”. Al año siguiente, aparecía su segundo folleto: Ocho laparatomías practicadas por el Dr. Juan José Martínez. Se trataba de ocho casos de cirugía abdominal, la operación que más horror infundía entonces en la gente.

Tercer viaje a Europa

En 1904 y parte de 1905 permaneció en París, tomando lecciones con los grandes médicos y cirujanos: Dielafoy, Dejars, Doyen, Tuffier, Hartman, Possi, Gauche y Gosset, entre otros. Acompañado de su esposa Sara Vivas, con quien había contraído matrimonio el 9 de diciembre de 1893, visitó además la Universidad, la Escuela Politécnica y el Hospital Cantonal de Zurich, Suiza; el inmenso Hospital Eppendorf de Hamburgo, Alemania, frecuentándolo por una semana, y la famosa Clínica de Enfermedades de la Piel del Profesor Unna; luego pasó a Berlín para conocer la clínica del profesor von Bergmann, el introductor en la cirugía de la esterilización al vapor; volvió a París y siguió a Londres para tomar un curso en la célebre Escuela de Medicina Tropical. A su regreso, sacó la primera radiografía en el país a don C. Traña.

Más logros y honores

En 1905 estableció una Escuela de Enfermeras, después de seis meses de instrucción teórica; en 1908 practicó la primera gastroenterostomía que se realizaba en Nicaragua; en 1908 trabajó casi un año, manteniendo una disciplina rigurosa, en el Hospital de Sangre de Granada, cuyos sueldos donó a una Sociedad de Artesanos para fundar una Biblioteca; en 1910 enseñó Fisiología e Higiene en el Instituto Nacional de Oriente; en 1911 reorganizó el Club Social de Granada, disuelto en 1906 por razones políticas; en 1912 editó su tercer folleto: Rasgos de la cirugía abdominal en Nicaragua, y fue nombrado Miembro Honorario de la Union Medical Latina de París; en 1913 fue electo diputado, y promovió la introducción de faros “Auto-lux”, que la municipalidad importó a Alemania para el alumbrado público de la ciudad; en 1914 editó su cuarto folleto: Sobre el uso del alcohol en Cirugía; en 1916 publicó su opúsculo Consideraciones sobre el cerebro y la personalidad de Rubén Darío, el cual tuvo una segunda edición en 1917, año en que ejerció la Jefatura Política de Granada.

La Escuela de Medicina

Aprovechando ese cargo, logró en el Congreso Nacional la fundación de la Escuela de Medicina, Cirugía, Farmacia y Dentistería de Oriente y Mediodía, inaugurada el 5 de mayo de 1918, y de la que fue su primer Decano y catedrático de Anatomía, Cirugía, Operatoria y Ginecología. Por su amplia labor en el desarrollo de esa Escuela, ya integrada a la Universidad del mismo nombre, el 14 de octubre de 1936 recibió del doctor Carlos Brenes Jarquín, Presidente interino de Nicaragua, el título de Decano Honorario de la Facultad de Medicina de Oriente y Mediodía; firmaba el decreto ejecutivo el Subsecretario de Instrucción Pública y Educación Física, José Coronel Urtecho.

Más honores y cargos

Otros honores recibidos por el Dr. Juan José Martínez fueron: en 1920, Presidente del Club Social de Granada; en 1922, Senador de la República; en 1923, Miembro del Colegio de Cirujanos Americanos; en 1924, Ministro de Gobernación del primer gabinete del presidente Carlos Solórzano; en 1926, Consejero de la Legación de Nicaragua en París y Delegado al Congreso de Urología en dicha ciudad; en 1937, Medalla de Oro Presidencial, en ocasión de sus Bodas de Oro Profesionales, otorgada por el Gral. Anastasio Somoza García; en 1941, miembro del Colegio Internacional de Cirujanos, por lo que le fue entregado el diploma y la medalla de oro correspondientes en ceremonia pública en Casa Presidencial.

“La energía: lámpara de Aladino para el éxito”

En 1945 practicó la primera operación plástica en Nicaragua consistente en la reducción de unos pechos enormes a una joven de 18 años, agraciada de cara y cuerpo; pero con ese gran defecto. “Al pecho derecho, el más grande, extirpé dos libras de sólo grasa, y al izquierdo, libra y media, dejándoselos del tamaño normal correspondiente a su edad” —anotó.

El 8 de mayo de 1947 celebró 60 años de vida profesional, encontrándose con buena salud y con energías para todas sus actividades. Por algo escribió: “La fatiga crónica no es causada por trabajo físico o mental. La verdadera causa de la fatiga crónica es psicológica. No es el trabajo mismo lo que nos cansa: es el estado de tensión nerviosa en que nos hallamos al ejecutarlo. Entre los factores que determinan esa tensión se cuentan las preocupaciones, la indecisión, el disgusto, el sentido de inferioridad y los complejos sexuales. Lo que se necesita en estos casos es un cambio de actividad física e intelectual. Los médicos más autorizados opinan que ni el mucho trabajo ni el trabajo muy pesado han sido nunca por sí mismos causa de una postración nerviosa. La fatiga no es compañera natural de la edad avanzada. Gran número de hombres prominentes han producido en su vejez obras iguales o mejores a las que hicieron en su juventud: la energía es el dínamo que hace la inteligencia. Es la lámpara de Aladino de que disponemos para el éxito. Según Emerson, energía es la razón fundamental de todo éxito. En mi vida diaria, bien penetrado de esos principios, los he puesto en práctica durante mi vida profesional y social”.

Casi 50 mil operaciones

La afirmación anterior explica que hasta 1947 haya realizado, según afirmó en su autobiografía, casi 50,000 operaciones, muchas de ellas pioneras en Nicaragua. En efecto, escribió: “Mi récord de operaciones quirúrgicas y asistencias a partos durante dos años en el Hospital Belleveue, en Nueva York, de 4,000 camas, con más de 58 años en Nicaragua, operando en mi Casa de Salud, que mantuve por 33 años, y en el Hospital de San Juan de Dios, de esta ciudad, en casas particulares o en hospitales de otros departamentos, suman casi 50,000 operaciones, muchas de ellas de alta cirugía”.

También en 1947 fue nombrado Socio Honorario del Club Social de Granada, ciudad donde falleció trece años más tarde, a sus 92 años.