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Hijo de un obrero que laboró en las imprentas, heredó la misma profesión de su padre, posee una envidiable colección digital de periódicos que circularon durante los años 40 y 50, edita una revista mensualmente y se ha convertido en un “historiador oral” de la vieja Managua.

Nos referimos a Miguel Lira Rivera, un hombre de complexión fuerte que no aparenta tener los 70 años que marca su cédula de identidad, un autodidacta que es fundador de la Colonia 14 de Septiembre, desde donde trabaja elaborando diseños publicitarios y dándole atención a las imprentas.

Nació en el barrio Frixione en 1940, donde vivió hasta los 25 años, cuando se casó con Esperanza Cáliz. Estudió en la Escuela Normal Central de Varones y en la escuela República de México, no se bachilleró, ya que decidió comenzar a trabajar como conserje en el ferrocarril en 1955.

Como el terremoto que devastó la capital en 1972 dentro de cuatro días estará cumpliendo 38 años, END auscultó con este personaje algunas anécdotas e historias de personajes de la vieja Managua.

Don Mario tenía 41 años cuando el terremoto y ya vivía en la Colonia 14 de Septiembre (donde reside desde hace 44 años). Tenía una imprenta en la Managua que devastó el movimiento telúrico.

Personajes de la vieja Managua
Conoció a Manolo Cuadra porque su papá era “imprentero”, ya que trabajó en el periódico “La Nueva Prensa”. Su papá se llamaba Leonardo Lira. También conoció a Gonzalo Ruiz Novoa (GRN), quien satirizó los poemas de Rubén Darío y de otros poetas.

Recuerda a Gabry Rivas, quien fundó el diario. Rivas después fundó La Nueva Prensa. También conoció al director del diario La Noticia, Juan Ramón Avilés, a Víctor de la Traba, de Masaya, quien se hacía cargo de cobrar cuentas a gente “difícil”.

Dice que De la Traba era contratado, y al llegar a la casa del deudor se le presentaba y le decía: “Acabo de comprar una deuda suya y vengo a ver si me la va a hacer efectiva”.

Cuando el deudor le decía “te la voy a pagar mañana”, Víctor de la Traba se sentaba en la acera de la casa de la persona a quien llegaba a cobrarle, y le decía: “Yo voy a esperar aquí hasta mañana”. Con esa actitud obligaba a los deudores a ir a buscar adónde fuera el dinero para pagarle.

Víctor fue asesinado en Guatemala --donde residía en los años 80 del siglo pasado--, sólo porque acostumbraba saludar con la frase: “Hola, camarada”, y, naturalmente, porque era de Nicaragua.

Otro de los personajes de la vieja Managua fue Moncho Bonilla, hombre que compraba las plazas para las fiestas patronales. Fue propietario del Casino El Olímpico, además que montaba espectáculos de boxeo, con bailarinas, cantantes y con una serie de personas que traía del extranjero. El casino se ubicaba en el viejo malecón de Managua.

Conoció a Abelardo “El Chele” Guerrero, quien fue uno de los primeros cambistas de moneda extranjera, y fue el que primero se ubicó junto a uno de los edificios que comenzaron a operar como bancos en Managua, y que estuvo en la esquina opuesta a Carlos Cardenal. Ahí los comenzaron a llamar “Los Coyotes”.

Al “Chele” Guerrero --quien había sido lavador de carros en los taxis Jiménez, por el Gran Hotel-- lo mataron bajando de su casa, en Las Nubes, con el mismo estilo que usaron para asesinar a Pedro J. Chamorro. También conoció a Orlando Meza Lira, un personaje extraordinario, cantante y compositor de tangos. Gran radiodifusor, y grabó sus composiciones en el exterior, sobre todo en América del Sur.

En su memoria también está fresco el recuerdo de un señor impedido que vendía lotería y a quien le decían “El Cabrito”. Le habían confeccionado un cochecito que era halado por un cabro.

También trajo a colación a otro famoso vendedor de lotería, el leonés Carlos Marín, quien se desplazaba en un jeep Toyota crema. Fue uno de los vendedores que más premios mayores vendió en León.

La gente lo bautizó como el “Mago de la Suerte”, pero la verdad es que como era uno de los principales agentes, vendía el mayor número de billetes, y tenía la facilidad de vender más premios.

Julio Martínez y las primeras consolas de sonido
Cuenta don Miguel que ese edificio que estuvo detrás de donde hoy es el Parque de la Paz, en la Carretera Norte, primero fue de Martínez y Mendieta, una sociedad que formaron Julio Martínez y el coronel Mendieta, quienes fueron los primeros en introducir en Nicaragua la consolas (unos equipos de sonido con cajas de madera).

Para esa época hubo gente que trabajaba con lo que podrían ser los primeros sistemas de audio para amenizar fiestas, con un tocadiscos y con unos parlantes, los cuales “montaban” en unos cajones de madera para que produjeran más sonoridad. Esas personas ofrecían la música en aquellas fiestas donde la gente no tenía tocadiscos.

Cobraban 5 córdobas la hora, y si en el lugar adónde iba a ser la fiesta no había energía eléctrica, llevaban una pequeña planta para iluminar “el pereque”, pero cobraban 7 córdobas la hora.

Cantinas y centros de tolerancia
La vieja Managua tuvo una gran cantidad de cantinas famosas y casas de tolerancia. Don Miguel recuerda algunas cantinas del sector occidental de Managua, entre ellas: “La Cumbancha”, de Don Carlos Vélez, que era una cantina selecta donde llegaban a tomar periodistas de la época.

Otra cantina fue “El Mamón”, que se ubicaba donde ahora está la Casa Presidencial en el barrio La Bolsa. Ahí vivieron Porfirio Berríos, fotógrafo del diario Novedades; Napoleón Romero, “Arena Blanca”, y los cheles Araquistain. A la cantina llegaban tipógrafos y periodistas. También recordó la cantina de Pedro Tuco, que estuvo del tope del viejo Hospital General de Managua cuadra y media abajo.

Formaron parte de esa añorada Managua otras cantinas como “Las dos y media”, que estuvo por donde está el edificio de Petronic; otra fue la del Gato Abraham, que existió en las cercanías del Cine México, sitio que ya se “tragó” el Oriental; “Chagüitillo”, “El Nilo Blanco” y otras cantinas fueron recordadas por don Miguel.

Sobre los sitios donde se “vendían caricias”, don Miguel recuerda el barrio Los Ángeles, donde funcionó una zona de tolerancia y estaban los prostíbulos de Managua, y donde las cantinas tenían nombres pintorescos.

Los prostíbulos de otro “postín” funcionaban en otros sitios, y eran el 5712, El Mandrake, La Estela Alfaro, La Hortensia y otros.

Programas de radio y diarios de los años 40
Miguel tiene el programa radial “El deporte y su historia”, en la 580, y colabora con otro segmento radial “Perfiles de Managua” que dirige Bayardo Cuadra. Lleva ocho años de tener ese programa que diseña junto a Manuel Genet.

Sobre la forma como alimenta su programa radial, Miguel cuenta con abundante información sobre el deporte en Nicaragua, además de la digitalización de una gran cantidad de información de periódicos que circularon en el país en los años 40 y 50.

Diarios de los años 40 digitalizados
Al mostrar a END el archivo digital de periódicos, aparecieron en la pantalla del computador diarios que circularon en 1946. Puso la edición del diario La Noticia del 5 de junio de 1946. Para esa época Nicaragua se preparaba para las elecciones de Leonardo Argüello y Enoc Aguado. Aparecen las boletas electorales con las fotos de los candidatos presidenciales.

Argüello fue electo Presidente de Nicaragua en 1947, con un enorme fraude que realizó Somoza García, y 27 días después que asumió la Presidencia de la República, el mismo Somoza lo derrocó. En otras ediciones del mismo diario, Miguel mostró fotografías de Emiliano Chamorro como delegado conservador, de Jerónimo Ramírez Brown, de Ernesto Solórzano, de Enrique Navas Arana y de Raúl Lacayo Montealegre.

También mostró una serie de ediciones de La Noticia con publicaciones sobre la Segunda Guerra Mundial. En las ediciones digitalizadas, don Miguel tiene la noticia cuando en 1946 llegó a Managua el cantante Pedro Vargas para presentarse en la plaza El Caimito que se ubicaba donde fue el Instituto Ramírez Goyena.

Esa plaza la regentaba Moncho Bonilla, quien era el encargado de las fiestas en honor a Santo Domingo. Él traía artistas para presentarlos en los días de las fiestas de agosto en Managua. También mostró los anuncios de la época que se publicaban en La Noticia, así como la sección de los cines Margot y el circuito González.

Las ediciones mostradas por don Miguel correspondieron a cuando el diario La Noticia tenía 25 años de fundado --en 1946--, y entre las personas que eran tomadas en cuenta por el diario apareció una nota sobre la señorita Asunción Vega Lara, de la vieja Managua, quien nunca se casó, y quien cumpliría 109 años.

Se lee en uno de los documentos de su hemeroteca digitalizada sobre las celebraciones del centenario del nombramiento de Managua como ciudad, en julio de 1846. Para esa ocasión, Somoza García llevó a cabo una gigantesca fiesta popular en la Plaza de la República.

Recordó Miguel que el 1 de enero de 1951 fueron retirados de circulación los coches que transportaban pasajeros en la Managua de la época, ya que llegaron al país los primeros taxis, a los que llamaban “Los Gatos”. Eran unos pequeños automóviles Renault, cuyos conductores cobraban un córdoba por la carrera hasta con tres personas.