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Hace 11 años, María Nicomedes Toruño tenía un sueño: ser dueña de una propiedad y sacar adelante a sus hijos e hija trabajando hombro a hombro con su marido, Harry Blanco. Hoy, su cara y la de su familia se iluminan de sonrisas al ver el resultado de todos sus esfuerzos.

Y no es para menos, ya que después de todos esos años de sacrificio, hoy es dueña de la finca Nuestra Señora de la Merced, de 30 manzanas, y tiene 43 cabezas de ganado que producen leche de la mejor calidad, porque las alimenta con pasto mejorado y unos bloques nutricionales elaborados por ella misma, del jícaro que abunda en la zona.

Además, produce y procesa este fruto, y hasta inventó una máquina despulpadora que simplifica el tiempo y el esfuerzo. Ella misma se califica como una empresaria que a lo largo de los años ha aprendido a producir con más calidad, y a comercializar mejor sus productos. Nico, como la llaman, es la productora de jícaro y la ganadera más reconocida de la comunidad Los Zarzales, del municipio leonés El Jicaral.

Esta leonesa, de 43 años, hizo innovaciones en el procesamiento del jícaro, y, además, fortaleció su negocio de ganadería, actividad erróneamente considerada masculina. Para lograr este propósito promovió la organización de una cooperativa, y así consiguió apoyo financiero y técnico para que su finca y su comunidad fueran beneficiarias del Programa Cuenta Reto del Milenio (CRM) de 2008 a 2010.

Además, entró en un proceso de reflexión sobre su condición como mujer. Así consiguió sacar a esa mujer que tenía dentro, como ella misma dice, una mujer que rompe con la idea de que el campo es para los hombres y de que se deben dejar los negocios y las decisiones “serias” en manos masculinas. Yo puedo, parece ser su lema.

El comienzo
Por 1999, el marido de Nico estuvo dos años en Estados Unidos para recoger dinero. “Fueron momentos duros al verme sola con mis hijos en este lugar lleno de espinas y apenas con algunos árboles”, cuenta la productora.

Como no tenía para pagar mozo, además de los oficios domésticos, ella misma tomó el machete; con los ahorros compró las primeras vaquitas, y cuando llegó el verano decidió alimentar a su ganado como lo hacían sus abuelos: con pulpa de jícaro. Además, destazaba cerdos y vendía comida, negocio que mantiene cuando no está de lleno en la producción del jícaro, su principal actividad.

“Cuando mi marido volvió y terminamos de pagar la finca decidimos que los dos trabajaríamos taco a taco, porque yo demostré que por ser mujer no era débil. Lo hice sola con mis hijos, ellos estudiando por la mañana y apoyándome por la tarde”, dice Toruño.

Desde entonces, Nicomedes comenzó a comprar carretadas de jícaros a otras personas de la zona y a probar cómo aprovechar mejor todos los ingredientes del fruto: la cáscara que sirve como carbón, la pulpa húmeda para el ganado y la semilla para venderla por libra.

Nico vio que ninguna mujer de la zona se había metido a este trabajo por considerarlo sucio y duro, ya que para extraer la semilla de jícaro la forma tradicional es machacar con los pies los sacos de pulpa de olor penetrante. Esto requiere mucho tiempo y esfuerzo, además de que la piel se raja debido a un ácido de la fruta, añade.

“La gente decía: ‘Pobre la Nico con ese trabajo’, y yo me dije: ‘¿Pobre por qué si este trabajo me ha llevado a donde estoy?’ Y me propuse buscar una manera de mejorar el proceso”.

Así pasó prácticamente cinco años, diseñando varios modelos de una máquina artesanal que facilitara el proceso, y desde el 2005 lo consiguió: construyó una caja de madera con una manivela, que por dentro lleva un rodillo con clavos grandes intercalados. Ahí agrega el interior del fruto sin la cáscara, y al mover la manivela y chorrearle un poco de agua, se separa la pulpa de la semilla, que sale por un desaguadero. Todo en menos tiempo del que se lleva de forma manual y sin tanto esfuerzo físico, dice orgullosa de su invento.

La semilla sale íntegra para venderse por libra, el agua la recoge en bidones de plástico que luego da de beber al ganado, y la pulpa la pone a secar para hacer unos bloques nutricionales que almacena para el verano.

Saliendo de la concha
A través de una amiga, Nico supo que la Cuenta Reto del Milenio, CRM, estaba apoyando a las productoras de Occidente, y empezó a colarse en las reuniones, en su búsqueda de oportunidades para salir adelante.

“Fue un momento de rabia, de reto, que dije: ‘No más encierro. Voy a buscar un punto de partida y de llegada y voy a ser como esas mujeres que salen en la televisión hablando’”, expresa Toruño.

Estar entre gente emprendedora le ayudó a convencerse de que ella también podía. Y con el apoyo de su marido, propusieron a otras personas de la comunidad que se organizaran, ya que no se apoyaba a individuales. Así nació la Cooperativa Multisectorial Los Zarzales, de 20 miembros: 16 hombres y cuatro mujeres.

La CRM valoró que ella era dueña de su finca y que su experiencia con el procesamiento del jícaro le daba valor agregado a su trabajo. Desde entonces la acompañaron a hacer un plan de negocios y le han dado acompañamiento técnico para mejorar integralmente la finca.

Sus hijos y su hija, ahora mayores de 20 años, son parte del equipo de trabajo familiar, y también asisten a capacitaciones que les han ayudado a controlar la calidad de la leche, los pastizales y la nutrición del ganado, así como a mejorar el procesamiento y comercialización del jícaro.

La gente de Occidente empezó a conocer a Nicomedes Toruño, la invitaban a foros, talleres, cursos, y esa calidez y fortaleza de carácter le sirvieron para que hoy, desde hace más de un año, sea la Secretaria del Comité de Mujeres de Occidente, una instancia que promueve los derechos económicos y oportunidades de desarrollo para las mujeres productoras de la zona.

Consciente de ser mujer
Nico cuenta que debido al negocio comenzó a salir de la casa, y eso le abrió los ojos a cosas nuevas. “Yo creía que una mujer del campo tenía su vida hecha con sus vaquitas, pero cuando vi cómo iba caminando, que ya no tenía miedo de hablar y que podía entrar en otros espacios, me sentí segura”, expresa con sus ojitos brillantes.

Como el manejo de su finca fue modelo para la CRM, ella fue seleccionada junto a otras líderes para entrar en un proceso de formación sobre género, autoestima, sexualidad, derechos humanos y violencia, entre otros temas, con el Centro de Educación y Comunicación Popular Cantera, en Managua.

“Eso me ayudó a reconocer la mujer que tenía oculta y saber cuántas habilidades había en mí. Yo antes pensaba que sin mí las cosas no iban a funcionar, por esas ideas que nos meten a las mujeres de que somos responsables de todo. Hablar de esos temas me ayudó a tomar conciencia de quién soy, de lo que puedo hacer y cambiar”, dice esta leonesa.

Incluso, cuenta que decidió cuidar más su salud y mejorar su apariencia. “Hasta me corté el pelo, cambié de ropa y comencé a verme de forma distinta. Toda la gente dice que soy otra, que he rejuvenecido. Ahora me doy mi tiempo y mi espacio”, expresa. Por su desarrollo, hasta ha sido invitada a dar talleres de género con otras mujeres y sigue capacitándose, incluso comparte varios cursos con uno de sus hijos.

En ese aspecto, Nicomedes destaca que han experimentado cambios en la forma en que se relacionan como pareja y familia, también en la toma de decisiones sobre los negocios.

“Aunque ellos opinen sobre qué hacer o no con el jícaro, soy yo quien dice la última palabra, porque es mi negocio. En el centro de acopio de leche, que dirige Harry, yo opino, pero él decide”, aclara con voz firme. También menciona que los domingos su esposo Harry hace el desayuno; ella y su hija, el almuerzo, y los chavalos, la cena. “Ahí vamos poco a poco, porque las cosas se dan al pasito”, destaca.

Al preguntarle cuál es su próxima meta, ella responde de inmediato: “No me gusta detenerme cuando siento que estoy avanzando. Si inventé mi máquina de jícaro, es tiempo de que maneje una computadora”, nos cuenta, y suelta una carcajada. “Es que quiero aprender más, y si tengo una dificultad para mí se convierte en un reto”, finaliza.

Tomado de La Boletina 80 http://www.puntos.org.ni/boletina/contenido.php?CodBole=153&key=2234