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Nicaragua necesitaría una inyección mínima del 12% de su producto interno bruto para combatir la pobreza y crear miles de fuentes empleos para que, en un término de 10 a 15 años, el país pueda alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Según estimaciones del sociólogo e investigador especializado en el tema, Óscar René Vargas, sin una política pública de creación de fuentes de empleos en alianza entre las instituciones del Estado, los cooperantes y las empresas privadas, Nicaragua no podrá salir de la pobreza y alcanzar a superarla tal como se estableció como meta en 2000, en el marco de los acuerdos universales promovidos por Naciones Unidas con fecha meta de 2015.

Los ocho objetivos, con compromisos cuantificables, buscan erradicar el hambre, alcanzar la educación primaria universal, la equidad entre los géneros, bajar la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el Sida y otras pandemias, así como promover el cuidado ambiental y fomentar la asociación mundial.

Autor de dos libros sobre la materia, “Centroamérica las Metas del Milenio” y “Nicaragua 2015, los ODM”, Vargas asegura que Nicaragua va atrasada en el cumplimiento de casi todas las metas y que necesitaría el país al menos un crecimiento económico anual sostenido y superior al 5%, mínimo, para hacerle frente a los retos firmados hace una década.

Sin empleos no se sale de pobreza
“Para luchar contra la pobreza y contra el hambre, debes producir empleos, y empleos de calidad”, observó Vargas, quien criticó la postura oficial de los gobiernos anteriores que vendieron la idea de que la firma de un Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, conocido como Cafta en inglés, era la panacea para la falta de empleos.

“Cuando nos vendieron el Cafta (2002-2004) nos dijeron que vendrían grandes cantidades de empleos; hoy se producen 82 mil empleos fijos, es decir, casi la misma cifra que cuando estábamos sin el Cafta,”, analizó.

“Al no poder lograr cumplir con fuentes de empleo, lo que se ha creado y fortalecido es el empleo informal, que significa poco salario, falta de acceso a la seguridad social, es decir, una situación de precariedad y marginalidad, desnutrición, y, por tanto, hambre y más pobreza en las familias sin ingresos laborales fijos”, denunció.

Según el experto, la falta de oportunidades de trabajo, la condición de pobreza generalizada y las pocas expectativas laborales de futuro, han creado un segundo fenómeno que afecta el potencial crecimiento económico del país: las migraciones.

“Otro punto es que la migración se ha visto como la gente que manda remesas, que es para mí el mejor programa social de pobre a pobre, porque los pobres que se van mandan reales para que los pobres de aquí sobrevivan”, dijo, en torno a los casi 750 millones de dólares anuales que genera ese rubro de ingresos.

Según el Banco Central de Nicaragua, el país recibió en remesas en 2009 una cantidad de 768 millones de dólares de todas partes del mundo.

La otra cara de las remesas
“Son grandes recursos que se obtienen de esa migración, pero para el país esa migración se traduce en una enorme pérdida de capital humano, porque la mejor gente, con mayor capacidad de tomar decisiones y con iniciativas emprendedoras, es la que más se va, porque es la que puede enfrentar con mayor capacidad y calidad el reto de encontrar trabajo en otras tierras”, analiza Vargas.

Eso, a criterio del sociólogo, afecta la capacidad de crecimiento del país. De acuerdo con sus investigaciones, Nicaragua tiene capacidad potencial de crecer más del 7% anual y alimentar a 80 millones de personas.

“Tenemos agua, tierra y brazos jóvenes (62% de la población es menor a 30 años), pero no lo podemos hacer, porque no hay financiamiento para producir, y eso tiene que ver con la falta de capacidad de gestión del Estado de retener a los nicaragüenses con grandes capacidades, y que se tienen que ir a otro país porque ahí les pagarán mejor”, observó.

PNUD: “El empleo es central para reducir la pobreza” 
La propuesta de reestructurar la estrategia de reducción de la pobreza en el país por medio de un plan ambicioso de creación de empleos, no es sólo idea del sociólogo Óscar René Vargas, sino que es parte de la visión del Sistema de las Naciones Unidas en Nicaragua.

El pasado 3 de octubre en Managua, durante un taller de capacitación a periodistas impartido por una agencia de noticias y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la consultora de ese organismo y coordinadora regional del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer, María Rosa Renzi, hizo una exposición de los ODM en Nicaragua, donde abordó las dimensiones, causas y efectos de la pobreza en el país.

Siendo un fenómeno multidimensional, dijo que parte de las causas eran el crecimiento económico insuficiente y excluyente, “donde más del 70% de la población ocupada no dispone de un empleo decente”.

“El empleo es central para reducir la pobreza de manera sostenible. El subempleo de las mujeres es el doble del que enfrentan los hombres, pero también es superior en la población joven y pueblos indígenas. Sólo una quinta parte de la población que trabaja tiene cobertura social.”.

“La migración: efecto y causa de pobreza. Último recurso para la sobrevivencia de las familias. Gran impacto económico por remesas, pero grandes costos por la salida de personas calificadas y los cambios en la composición familiar, exponiendo a la niñez y juventud a situaciones de carencias afectivas”.

Dos miradas distintas sobre el problema
Según la visión oficial, Nicaragua destinó en 2010 más del 58% de su presupuesto para la reducción de la pobreza, y con ello se logró reducir la pobreza en general del país.

Así se afirmó en un documento titulado “Avances del gobierno del presidente Ortega hacia el logro de los ODM”, remitido desde la Presidencia de la República a decenas de correos electrónicos el domingo 12 de septiembre de 2010 a las 21:03 horas, por medio del boletín Nicaragua Triunfa número 7.

“La meta a alcanzar en 2015 es de reducir a la mitad la pobreza extrema, registrada en la línea de base de 19.4% en 1993. Esto implica la reducción de la pobreza extrema hasta el 9.7%. Según los datos oficiales de Inide, este índice se situó, en 2009, en 14.6%, para una reducción de 4.8 puntos porcentuales comparado con la línea base en 17 años. En el período 2005-2009, la reducción de la pobreza fue de 2.6 puntos porcentuales, al pasar de 17.2% a 14.6% en cuatro años”.

“La encuesta no oficial realizada por Fideg, con la asesoría técnica del Banco Mundial, indica una reducción mayor de la pobreza extrema, llegando a 9.7% a nivel nacional, lo que indicaría que el ODM 1 ha sido ya alcanzado”.

“El Gasto Social para 2010 es de C$17,094 millones, representando el 54.9% del Presupuesto General de la República. El gasto en reducción de la pobreza es de C$18,083.9 millones, representando el 58.0% del Presupuesto General de la República, lo cual subraya la alta prioridad que otorga el gobierno del comandante Ortega a la reducción de la pobreza y de la desigualdad”.

La posición optimista del gobierno, contrasta con la visión que expertos consultores de las Naciones Unidas plasman en sus diversas investigaciones independientes.

Por ejemplo, el investigador Marcos V. Sánchez, coautor junto a otros investigadores sociales, publicó en 2009 el estudio latinoamericano “Políticas Públicas para el Desarrollo Humano: ¿Cómo lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio en América Latina y el Caribe?”, en el cual analiza la crisis mundial y el cumplimiento de los ODM en Nicaragua.

Según Sánchez, se necesita que el Estado destine al combate de la pobreza entre 3.5 y 4.5% más del PIB para que el país "se aproxime positivamente" a algunos ODM, cosa que no sería posible sin el apoyo financiero internacional. Nicaragua destina hoy alrededor del 6% del PIB a la pobreza.

“El cumplimiento de los ODM en Nicaragua seguirá estando supeditado al acceso a fuentes de financiamiento externo. Sin embargo, por ser un país beneficiario de programas de alivio de la deuda externa, que intenta ubicar su deuda pública por debajo del 100% del PIB, recurrir a nuevo endeudamiento externo también le resultaría inviable a Nicaragua”.

“Sin un apoyo significativo de la comunidad internacional, Nicaragua no estará en una posición realista de poder cumplir con los ODM a tiempo”.