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Desde hace ocho años Patricia Mayorga, socióloga de profesión y con una maestría en administración de programas y proyectos, está en la dirección ejecutiva del Grupo Fundemos. Una entidad que opera en Nicaragua desde 1991 con el objetivo de fortalecer, entre otras cosas, la “democracia” y la participación ciudadana.
Aunque desde 2009 el Grupo jala el interés tras abocarse en  la formación de más de 500 mujeres en “liderazgo” y “emprendimiento” económico.

Mayorga, madre de cuatro hijos, al respecto indica que “esas mujeres, la mayoría mayor de 25 años y al mando de su hogar en el  área urbana y rural,  representan un conjunto importante para el Grupo. El hecho de trabajar con ellas es una oportunidad de tener un mayor impacto en la familia y en la sociedad nicaragüense”.

¿Vale apostar por ellas?
 “Totalmente, el trabajo de la mujer tiene impacto, tiene un gran impacto y ellas están muy comprometidas en mejorar y hacer aportes, entonces hay que ampliarles sus horizontes”, recalca tras adelantar que  ya están buscando financiamiento para continuar el programa después de 2012, año en el que está previsto su conclusión.

“Requerimos unos 600 mil dólares (para eso). Hemos aplicado a un proyecto con la Unión Europea (UE) para ampliar la experiencia con las mujeres y los jóvenes, ahora hay que esperar los resultados”, apunta.

¿Qué hace diferente al proyecto, que ustedes impulsan, en relación al resto de programas enfocados en las mujeres?
Este es un programa, el programa Vida en Democracia, fue resultado de un estudio y de una serie de grupos focales que hizo la embajada de Dinamarca y otros organismos de cooperación interesados en realizar un programa que tuviera un verdadero impacto en el país.

Como parte de ese proceso dio como resultado que el sector de jóvenes y de mujeres son los actores más dispuestos al desarrollo y más comprometidos. Estos segmentos tienen mayor capacidad para generar cambios sociales por diferentes razones: los jóvenes por sus características de emprendedores, rebeldes… y las mujeres en nuestro país han asumido un rol importante porque  son las que sienten la carga de los hijos y en muchos casos de los nietos también. Entonces se identificó a estos grupos como los principales agentes de cambio social y económico.  
Es un programa, además, ejecutado por ocho organizaciones. El componente nuestro  (de Fundemos) es el de diálogo  social.

 ¿Qué se quiere decir con diálogo social?
Este es un componente cuyo objetivo es promover el diálogo de este grupo de mujeres y de jóvenes con sus autoridades, ya sean gobiernos municipales  u otras instituciones gubernamentales. Entonces para cumplir con ese objetivo, se ha desarrollado todo un proceso que dio inicio en noviembre del año pasado y que se empezó a conformar con los grupos de trabajo de mujeres y de jóvenes.
 
Tras esto, los mismos grupos crearon  un comité coordinador o junta directiva,   que está a cargo de empujar las cosas en los once municipios donde tenemos el proyecto que son: Boaco, Santa Lucía, Villa Sandino, Acoyapa, Santo Tomás, Río Blanco, Matiguas, La Trinidad, Granada y algunos municipios de Carazo. Ahora se ha pasado a un proceso de capacitación en diferentes temas de interés.

¿En el caso de las mujeres, entendemos  que demandan oportunidades laborales? Al respecto ¿en qué temas muestran  interés?
En el caso de las mujeres indicaron el interés de recibir cursos sobre liderazgo. La Ley de Participación Ciudadana, además la quieren conocer más específicamente: los derechos que les da esta Ley y cómo pueden participar en sus municipios. Y luego se ha llevado un proceso de construcción de agenda que incluye las principales problemáticas y sus soluciones, porque no basta con identificar los problemas sino que la idea es identificar algunas soluciones: ¿cómo pueden ellas aportar a eso?, para que luego esa sea la base del diálogo con sus autoridades locales, como ha sucedido.  

El programa que nosotros desarrollamos busca generar un sentido de la autoeficacia en los jóvenes y mujeres para desarrollar ese sentido, de que bueno: deben ser parte de la solución de los problemas no sólo estar en un estado de pasividad, sino generar  creatividad.
  
En este período de octubre, noviembre y diciembre de 2010, período de consulta del presupuesto municipal, por ejemplo estos grupos han tenido reuniones con los concejos para exponerles sus demandas y  ver cómo algunas  podrían quedar insertas en los presupuestos.

A la fecha ¿qué resultados hay?
Hay algunos resultados como  es el caso de  Matiguas. Anteayer (miércoles de la semana pasada)  se dio la reunión de la discusión del presupuesto municipal,  estuvieron 72 mujeres  reunidas con las autoridades de la Alcaldía de Matiguas, y resolvieron destinar un monto, que no ha sido precisado todavía,  para un plan techo dirigido a mujeres. O sea  destinar algunos materiales para la construcción de algunas casas para mujeres en el municipio. Y en el caso de los jóvenes se consiguió diez becas para estudios universitarios.

En algunos otros municipios hasta ahora lo que se ha conseguido es que el gobierno municipal asigne un pequeño monto, de los fondos propios, para que las comisiones de mujeres que se han formado con el proyecto sigan funcionando y ese es otro logro, porque ellas dicen: después de que termine el programa no queremos dejar de reunirnos, dejar de trabajar entonces ya tienen un monto para seguir funcionando.

En términos de esa relación con las comunas, ¿qué otros avances asoman porque son mujeres pobres y jefas de familia las que están demandando atención y  definiendo agenda?
Debo decirte  que en la mayoría de los casos ha habido mucha apertura de los gobiernos municipales para trabajar con estos grupos. Han estado abiertos siempre. Han sostenido reuniones y cabildos especiales con los grupos.  
Se han realizado actividades conjuntas, entonces sentimos que se ha logrado  empezar a tener un diálogo entre las autoridades locales y estos grupos de mujeres y jóvenes. Como resultado de la agenda, el punto número uno  identificado como un gran problema, en los municipios donde tenemos incidencia, es precisamente  la falta de empleo.

Es el denominador común de la agenda…
Si, así es. Todas identifican que la falta de empleo es un problema gravísimo que están enfrentando. Se ve las razones  y una de éstas es la dificultad para conseguir acceso al crédito porque siempre se les pide que dejen en garantía, alguna propiedad, y bueno resalta también el problema de que las propiedades no están a nombre de las mujeres.
Esto se junta y viene a agravar la situación. De manera que ellas no pueden trabajar como asalariadas ni por sí solas. Ante estas situaciones nos han solicitado que sirvamos de puente con alguna agencia de microcrédito, y estamos haciendo ese trabajo ahorita.  Estamos tratando de ubicar algunas organizaciones, que pudieran dar algunos créditos a estas mujeres.

En relación al monto que requieren para instalar un negocio desde su casa ¿de cuánto se habla, cuál es el rango definido?  
Ellas hablan de montos pequeños, ya que tienen cierto temor de adquirir una deuda. Bueno, que te puedo decir, ellas hablan de un rango  entre  dos mil  y tres mil dólares. Nosotros, sin embargo, hemos logrado capacitarlas en algunas manualidades con apoyo de otras mujeres  y  ya han elaborados productos. En Camoapa ya se dio la primera feria y hubo cierta acogida de la gente.

Es una cuestión incipiente, pero eso si tienen potencialidad y el interés nuestro  es poder fortalecerlas. En esto tenemos apoyo del Programa de Emprendedores Juveniles del INDE, y de Voces Vitales.  Hay una cooperativa en Chinandega que produce vinos, que ya están en un nivel avanzado, y se invitó a la cooperativa para compartir su experiencia con los grupos de mujeres que apoyamos.  Entonces esa es la idea que estamos empujando.

¿Retomando el planteamiento que sobresale, como la falta de empleo, en qué niveles lo ubican estas mujeres?
Ellas sienten que se ha venido agravando en los últimos años. Y obviamente sienten que tienen menos ingresos y menos poder adquisitivo. Sienten que la pobreza  va aumentando.

Y las alcaldías ¿cómo están tomando este señalamiento?
Han expresado su voluntad de reducir esa falta de empleo, pero proyectos concretos no hay. La verdad es que también las alcaldías tienen bastantes limitaciones y escasez de recursos. Están abiertos al diálogo, pero no hay mucha capacidad para resolver la problemática del desempleo en el sector.

¿Cómo Fundemos a qué apuntan?
Estamos viendo todo el abanico de posibilidades. De cara al próximo año  queremos, por ejemplo, profundizar el trabajo. Vamos a fortalecer sus capacidades en el tema de emprendimiento propio, con algunos cursos, autoestima… y luego se hará un concurso en cada uno de los once  municipios donde trabajamos para que  ellas puedan participar con  una pequeña propuesta de proyectos, con ciertos requisitos.

Los mejores proyectos que se presenten se les dará un premio: un monto de mil dólares para que esto pueda ayudarles a fortalecer las iniciativas. Además, vamos a seguir con los encuentros nacionales entre mujeres, porque son espacios donde hay cierto aprendizaje y se continuará con las ferias en los territorios. En Managua hay una tienda interesada en exponer los productos de las mujeres, entonces vamos abrir esa ventana. Vamos abrirles más ventanas a las mujeres, puertas, posibilidades, vamos a servir de puente para que avancen. Y en esto esperamos que los medios de comunicación nos apoyen.