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A los siete años se amputó el dedo meñique de su mano derecha en un portón corredizo, algo que lo marcó en su vida para convertirse en un cirujano plástico, así como en uno de los mejores especialistas en cirugías cráneo-máxilo-facial.

Nos referimos al doctor Armando Siu, quien en marzo de 2009 corrigió la deformación craneal del niño granadino Enoc Urbina Téllez, quien padecía el Síndrome de Crouzon.

En la intervención quirúrgica practicada por el galeno, le ayudaron dos médicos colombianos: el neurocirujano Enrique Jiménez y el especialista en cirugía plástica Rolando Prada.

Nació en Jinotepe, su padre fue Armando Siu Lau, ciudadano chino que llegó a Nicaragua desde Cantón, después que una hermana suya había arribado primero al país a comienzos de los años 40.

Cuando su padre llegó a territorio nicaragüense, el jefe de Policía de Puerto Cabezas impidió el ingreso de los ciudadanos orientales, y su progenitor se dirigió a Panamá, donde lo pusieron en cuarentena durante tres meses.

Al final lo regresaron a China, pero cinco años después, cuando tenía unos 19 años, llegó a Nicaragua por avión. Su padre conoció en Carazo a la que sería su esposa: Rubia Bermúdez Rodríguez.

Hermano de Arlen Siu
Nacieron 12 hijos, de los cuales están vivos la mitad. Dentro de sus hermanos que ya están fallecidos, figura Arlen Siu, quien murió en la guerrilla en 1975, cuando tenía 21 años.

Todos se criaron en Jinotepe y su padre los educó a todos. Los que están vivos son profesionales. El único que escogió la carrera de medicina fue Armando.

Sus primeras letras

La Primaria la hizo en el Instituto Pedagógico de Diriamba, y en el mismo centro estudió hasta el tercer año de Secundaria. Un terremoto local en Diriamba afectó las estructuras del colegio, el que tuvieron que cerrar, y se trasladó al Instituto “Juan José Rodríguez”, donde estuvo un año, para después pasarse a la Escuela Normal “Franklin Delano Roosevelt”, donde se graduó de maestro de Primaria en 1977.

Impartió clases en la comunidad Las Cruces, cerca de Santa Teresa. Después se trasladó a León a estudiar Medicina en 1978, pero terminó su carrera en la UNAN-Managua, para después hacer su servicio social en Río San Juan.

Comenzó a trabajar como cirujano general en los hospitales de Managua “Fernando Vélez Paiz” y “Lenín Fonseca”, bajo las orientaciones de tres médicos, entre ellos Rodolfo Matus.

Con esos galenos comenzó a incursionar en la cirugía plástica, para después irse a Bélgica, a la Universidad Católica de Lovaina, entre 1986 y 1990.

Su estadía por Europa también lo llevó por Italia y Francia, donde se entrenó y así completó estudios en cirugía plástica.

“Llevo 21 años de estar haciendo cirugías plásticas”, dice.

Don de Dios para necesitados
Siu cree que su inclinación por la medicina salió por la educación que recibió en casa, porque su madre, una persona muy católica, en algún momento “me hizo sentir que yo tenía el don de sanación en mi vida, pero no un don de poner las manos y sanar la gente, sino poder llegar a una persona que está afligida por una enfermedad y poder operarlo y así transformarlo.”

“Ese don que Dios me ha dado en mis manos lo he puesto al servicio (de los demás), porque siempre me gustó --desde que era médico residente-- trabajar por la gente más necesitada, ayudar a las personas que tienen sufrimiento”, dijo.

Después de graduarse escogió la cirugía plástica, porque “siempre tuve la influencia artística de mi hermana Arlen, quien era cantante, compositora y actriz.

El arte se parece a la cirugía plástica
El doctor Siu, además de manejar el bisturí, también sabe tocar guitarra. Fue Arlen quien le enseñó a rasgar ese instrumento, “fue ella la que me estimuló al arte y la música, y lo que más se parece en la medicina al arte es la cirugía plástica”.

Tiene tres hijos, pero ninguno le salió con la inclinación a la medicina. Dice que lo ideal con sus hijos sería heredar su profesión y especialidad, como lo han hecho otros cirujanos en Nicaragua, “pero si Dios no nos da ese chance, pues bendito sea”.

Sobre la historia con el niño Enoc
Cuenta que a través del caso del niño Enoc Urbina Téllez, que lo detectó en Granada don Mariano Bermúdez, fue que conoció al ex presidente de Alma Pinolera, quien primero fue a buscar apoyo en algún hospital de EU.

“En algún momento llega al Hospital ‘La Mascota’ donde le dicen que en ese centro operamos a niños con problemas craneofaciales, y que tenía que hablar conmigo para atender al niño de Granada. Yo ya llevaba siete años haciendo ese tipo de cirugías en el hospital ‘La Mascota’ sin darle publicidad”.

Y como Mariano, que es un promotor, se dio cuenta de que “podíamos operar a Enoc, le dije: ‘Yo te puedo operar al niño y no vas a pagar un millón de dólares como te estaban cobrando en Estados Unidos, pero tenés que comprometerte conmigo para no solamente operar al niño de la Gran Sultana, sino a los otros Enoc que hay en el país, que tengo en lista de espera y así continuar la obra’”.

Fue así como se inició el programa que el doctor Siu tiene con el apoyo de Bermúdez y de Alma Pinolera, fundación sin fines de lucro que tienen varios nicaragüenses en San Francisco, California, y que año con año están ayudando a la realización de las intervenciones quirúrgicas.

“Yo siempre he dicho que Dios le pone a gente en su camino para que uno siga haciendo las cosas”, dice el doctor Siu, quien aseguró que Enoc vino a ser “como la cereza que adorna el pastel, porque él fue el que recibió cobertura de los medios de comunicación”.

En Centroamérica sólo hay tres cirujanos que hacen ese tipo de intervenciones craneofaciales. Los otros galenos, que son especialistas para ese tipo de operaciones, uno vive en Guatemala, y el otro, una doctora, en Costa Rica. El tercero en la región es el doctor Siu.

Ajusta tercera jornada de cirugías
Siu llevó a cabo en diciembre la tercera jornada de intervenciones quirúrgicas gratuitas que se efectuó en el Hospital “La Mascota”. Hasta diciembre pasado, el doctor Siu ha intervenido quirúrgicamente a unos 25 niños con deformaciones craneofaciales.

“Esas jornadas las hemos denominado como el regalo de Navidad que les damos a niños con problemas craneofaciales, a los que no podemos operar en otras épocas del año, ya que las cirugías son largas y extensas”, dijo el especialista, quien ha participado en otras jornadas, como las operaciones de labio y paladar que se realizaron a cabo en el Hospital Alemán.

Explicó que las cirugías para corregir las deformaciones craneofaciales son largas, “porque necesitamos abrir la cabeza, quitar los huesos del cráneo y de la cara, remodelar esos huesos y volverlos a poner en su lugar, y estos procedimientos duran entre cuatro y cinco horas”.

También le ha tocado hacer cirugías intracraneales, “en las que abrimos el cráneo, exponemos el cerebro al medio ambiente, donde necesitamos tener mucho mayor cuidado para evitar que se produzcan infecciones en el sistema nervioso”.

Llamó la atención que a veces hay deformaciones craneofaciales tan severas, “que por mucho que reestructuremos la cara y el cráneo, siempre hay alteraciones que son notorias y que estigmatizan a los pacientes”.

Las cirugías que realizó el doctor Siu en diciembre pasado estuvieron apoyadas en el quirófano por el doctor Martín Chavannes, un cirujano craneofacial de Argentina, quien es el Secretario del Capítulo de Cirugía Craneofacial de la Federación Iberoamericana de Cirugía Plástica.

En esa federación sólo hay tres especialistas en cirugías craneofaciales: el brasileño Nibaldo Alonso, quien es el Secretario General del referido capítulo; Chavannes, el Secretario, y Siu, el vocal de la estructura que aglutina a todos los cirujanos plásticos reconocidos de Latinoamérica y España.

Reconocimientos
Siu ha recibido reconocimientos internacionales, entre ellos, de la Fundación Alma Pinolera con sede en EU; de Operación Sonrisa Internacional, una organización que trabaja en operaciones labiales y palatales, en 63 países. Esta organización le nombró “Voluntario del Año”. También fue nombrado por las autoridades municipales de Jinotepe “Hijo Dilecto”.

Hasta 1998 fue médico del sistema de salud, ya que lo despidieron por haber ido a Colombia a realizar una cirugía sin cobrar un solo centavo.

Al retornar a Managua, se enteró de que el permiso había sido traspapelado y que el Ministerio de Salud lo había despedido aplicándole el artículo del Código Laboral por abandono de trabajo. A pesar de esto, continuó como voluntario operando en el “Vélez Paiz”, “La Mascota”, el “Lenín Fonseca” y el Alemán Nicaragüense.

ebarberena@elnuevodiario.com.ni