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El conspicuo escritor Pablo Antonio Cuadra narró en pocas líneas el sentir de un nicaragüense dirigido hacia la naturaleza. Nagarote eclosionó en el sentir de hombres que lucharon para valorar e incidir en la protección del medio ambiente, entre los que sobresale Salvador de Jesús Cardenal Barquero (q.e.p.d.).

El municipio de Nagarote está ubicado a sólo 42 kilómetros al occidente de Managua, en el departamento de León. Limita al Norte con la Paz Centro y el Lago de Managua, al Este con el municipio de Mateare, del departamento de Managua, y al Oeste con el Océano Pacífico y León.

Momentos históricos
Nagarote, conocido en la actualidad como el “Municipio Azul”, por sus grandes logros en el cuido de los recursos naturales e incidencia en la ponderación del medio ambiente, fue fundado en 1548.

Según el historiador José Ángel Palacios Pérez, como pueblo indígena ya existía desde antes de la venida de los españoles, y es mencionado por vez primera en la cédula real de 1538, en la que se le ordena a Francisco Castañeda, gobernador de la provincia, no quitar al Monasterio de La Merced el pueblo indio de Nagarote.

El autor del texto Historia de Nicaragua, Ricardo Paiz Castillo, relató en su obra que los chorotegas poblaron el centro de Nicaragua, sobre todo, la zona comprendida entre los dos lagos: Cocibolca y Xolotlán.

Con el tiempo se dividieron por rivalidades en dos bandos: los dirianes y los nagrandanos. Éstos conquistaron a los niquiranos, la región comprendida entre el lago Xolotlán y el mar, donde fundaron sus pueblos más importantes: Imabite, al pie del Momotombo, y Sutiaba, en el centro de su comarca.

Sin embargo, más adelante nos relata que Hernández de Córdoba, después de fundar Granada, dejando Masaya, que “era grande y populosa”, bajó a la provincia de Imabite, previo paso por Managua, y fundó, al pie del Momotombo, la ciudad de León, que fue la capital de la provincia, que en carta de Pedrarias al Emperador, contaba en sus arrabales 15 mil vecinos y muchas huertas rodeadas de árboles.

Santiago Apóstol
Según nos cuenta Palacios Pérez, en tiempos de la colonia, Fernando Aragón de Castilla impuso la religión católica a las tribus indígenas que poblaban Nagarote, y es cuando traen de España la primera imagen de Santiago Apóstol, en 1524, actual patrono de los nagaroteños.

Para entonces, las fiestas en honor al santo patrono eran litúrgicas. Un 24 de febrero de 1896, durante el levantamiento de los liberales, el general Zelaya derrota a sus enemigos en Nagarote, según él, con la ayuda y protección del patrón Santiago.

Según la historia, el 25 de julio del mismo año, bajo las ramas del Jenízaro, el general Zelaya entregó el uniforme de militar, las charreteras de su rango y el sable, como distintivo de poder y autoridad al patrono Santiago, nombrándolo Capitán General. Desde entonces, viste de militar.

Santiago Apóstol es un santo que se celebra en muchas ciudades y pueblos de Nicaragua, pero es Nagarote el único lugar donde existen cuatro imágenes, una de ellas vestido de militar.

En 1575 fue fundada la iglesia Santiago Apóstol, que data del siglo XVII, y fue elevada a Monumento Nacional el 14 de diciembre de 1955. Miguel Guevara Blanco fue el primer sacerdote de la iglesia.

Las fiestas en honor a Santiago Apóstol comenzaron a variar cuando se sumó a la celebración las montaderas de toros, que duraban cuatro días, y para 1968 la barrera deja el populismo por lo comercial, para sufragar gastos de las administraciones de la iglesia.

Factores económicos
La historia nos remonta a 1771, cuando en Nagarote el añil fue uno de los rubros más explotados, ya que era exportado hacia Inglaterra para teñir telas, y significó un enorme avance en la economía nagaroteña de forma colectiva.

En la actualidad, Nagarote es una ciudad que basa su economía en la ganadería, posee 25 mil cabezas de ganado, pero también dedica buena parte de sus fértiles tierras al cultivo de maní, tabaco, soya, hortalizas, limón y granos básicos, principalmente maíz y frijoles para autoconsumo.

Sustancial en la economía de este municipio es la industria de la sal, ya que buena parte de las tierras adyacentes a las playas del mar son utilizadas para la elaboración artesanal de sal, la que es procesada para abastecer el mercado nacional. Sólo en el sector de Puerto Sandino, a 68 kilómetros de Managua, existen más de 20 salineras.

Desarrollo poblacional
Demográficamente, la población del municipio de Nagarote asciende a unos 40 mil habitantes, de los cuales al menos el 25% son personas activas en lo que a producción se refiere.

Si bien es uno de los municipios que posee más profesionales, la mayoría de ellos habita en la capital.

El sabroso quesillo
Hablar de Nagarote hace que pase por nuestra mente la imagen de un “quesillo”. La elaboración de este alimento se remonta a la primera década del siglo pasado, allá por el año 1912, en la hacienda La India, donde vivía doña Socorro Munguía Madriz, la que solía poner trozos de cuajada simple en una tortilla recién salida del comal, la pringaba de sal y la enrollaba. Al contacto de lo caliente, la cuajada adquiría una consistencia elástica, por lo que ella le decía “hule” o “lechones”.

Allá por los años de 1930, las señoras Hilda, Rosa y Carmela Reyes Rueda lo vendían exactamente igual al original. Lo comercializaban a través del ferrocarril entre Nagarote-La Paz Centro y Mateare. Lo servían en hojas de chagüite o bijagua.

El apogeo del quesillo se da a mediados de los años 50, cuando se le integra crema y vinagreta. El salto cualitativo al agregarle mayor cantidad de crema y cebolla picada encurtidas en vinagre de frutas, se lo dio la ciudadana nagaroteña Juana Dalila Lara Mercado, quien tenía un pequeño ranchito ubicado del puesto, 150 metros al sur.

Muchos se preguntan cómo llega el quesillo a La Paz Centro. Doña Juana Lara contrajo matrimonio con Heriberto Silva, y ambos decidieron trasladarse a La Paz Centro, donde él trabajaba.

Ya en el lugar, ella decide probar suerte con un pequeño negocio de quesillos, iniciando con un pequeño ranchito, pero a medida que el quesillo lograba más demanda, se fue ampliando el rancho.

A inicios de los años 60, el matrimonio Silva Lara decide regresar a su Nagarote natal, de tal manera que venden el negocio (próspero entonces) y todo el personal que allí trabajaba y que conocía los secretos para hacer un buen quesillo, decide quedarse a laborar con la nueva propietaria del conocido “Quesillo El Güiligüiste”.

Jenízaro de mil batallas
El Jenízaro de Nagarote es quizás uno de los árboles más antiguos que se conservan en el país. Su edad aproximada es de mil años. Sus ramas milenarias albergan diferentes etapas de nuestra historia.

“No sé si Nagarote vio crecer al jenízaro o si él a Nagarote”, manifestó con gesto sonriente el historiador Palacios Pérez.

La importancia de este milenario árbol está precisamente en su edad, y por ser deponente sigiloso de muchos acontecimientos.

La historia registra como dato curioso que en este árbol fue ahorcado el valiente cacique Nagrandano por órdenes de Pedrarias Dávila.

A partir de 1951, los nagaroteños celebran el 31 de diciembre “La fiesta del palo grande” alrededor del Jenízaro. Según Palacios, en los años 30, bajo el árbol del Jenízaro acampaban caravanas de gitanos, los cuales por la noche realizaban espectáculos de magia y de malabarismo. El 19 de marzo de 1964, cuando era presidente René Schick, el árbol fue declarado Monumento Nacional.

Desde hace varios años, al desprenderse su rama mayor (1993), surgió la idea de elaborar replicas de artículos indígenas que se perennizaran con la madera del Jenízaro. Entre los objetos ya elaborados se encuentran una escultura del cacique Nagrandano en tamaño natural, la de la indita de Nagarote, vasijas precolombinas, armas usadas por los indios y los españoles al momento de la colonización.