Amparo Aguilera
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Mercedes Meneses, de 43 años, comenzó a trabajar como doméstica desde 2003. Ella es originaria de Boaco, y cuenta que le dan sus vacaciones cada año.

Si se enferma comenta que va al centro de salud de la comunidad donde vive: Veracruz, municipio de Nindirí.

“Mi patrona (la empleadora) me da para el bus y la mañana para pasar consulta porque no me ha asegurado, dice que no tiene dinero para eso y más bien le quitan a uno de su salario y no dan buena atención, entonces, mejor a como estoy. Si además gano 2,000 córdobas que me da para medio vivir”, refiere.

Por eso no se queja.

Otras trabajadoras, como Elizabeth Tercero con un salario de 800 córdobas al mes, van al médico por su cuenta y sus vacaciones no siempre las disfrutan, ya que generalmente el empleador le “resta días” cuando piden el día por una enfermedad o por un problema familiar.

Inscripciones disminuyen

El especialista en Seguridad Social, Manuel Ruiz Arias, detalla a EL NUEVO DIARIO, que a la fecha hay un “decrecimiento” en el número de domésticas inscritas en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS.

Ruiz afirma que lo que observa es “una disminución” en el indicador. Según sus cálculos, a la fecha, hay entre 2,000 y 3,000 domésticas registradas en el INSS. En la entidad no hay datos al respecto, y las autoridades de la institución evitaron hablar del tema.

La cifra expuesta por Ruiz implica una reducción que oscila entre el 57 y el 71.4% en el número de aseguradas en el segmento, considerando que en 2006 el número totalizaba 7,000 trabajadoras con ese derecho.

Esa cifra incluye a las 2,000 domésticas que ya estaban aseguradas desde los años 80 y a las 5,000 trabajadoras del sector que fueron afiliadas al INSS durante el Gobierno del presidente Enrique Bolaños.

En el 2006, el último año del gobernante liberal, precisamente se retomó la incorporación del segmento en el Seguro Social, echando mano del artículo 150 de la Ley del INSS que indica la “obligación” que tiene el empleador de inscribirlas en el régimen de Seguridad Social.

Pero en el 2007, con un nuevo Gobierno al mando del país, “no hubo seguimiento ni promoción a ese derecho”, plantea Ruiz.

Cuentan con Leyes que no se cumplen

Sin embargo desde “1977 se aprobó una Ley para el Trabajador Doméstico que mandaba a incluirlo en la Seguridad Social”, rememora Ruiz.

Luego, en 1982, se retomó la iniciativa. “En la Ley del INSS, artículo 5, se hablaba de asegurarlas, incluyendo además al trabajador del campo, pero en los años 90 no se le dio seguimiento hasta en el 2006”, refiere.

Pero “la verdad es que nunca se ha cumplido nada al respecto, y hoy se habla de hasta más de 100 mil empleadas domésticas en el país (algunos hablan de hasta más de un millón, aunque no hay cifras oficiales que lo sustenten). Incluso, nuestra Constitución, en su artículo 61, también respalda al segmento. Entonces, no es por falta de Leyes que ese sector no goza de los beneficios de la Seguridad Social”, argumenta.

“¿Por qué no se cumplen las Leyes? No se cumplen porque no hay cultura en Nicaragua para cumplir con la obligación de incluirlas en el Seguro Social, y no hay voluntad en el Estado, en el Gobierno, para validar ese deber, hacerlo cumplir”, señala el experto.

Seguro sin “políticas atractivas”
“No se ve a un INSS con políticas atractivas de cara al sector doméstico”, dice. El especialista expone que para las empleadas descritas cabe el Seguro Obligatorio, que poco se conoce porque no hay promoción del mismo.

“El seguro manda al empleador aportar el 7% adicional sobre el pago total de la trabajadora para cubrir vejez, invalidez y muerte; el 6% para cubrir salud y un 1.5% por riesgo profesional”, especifica.

De manera que si como empleador usted paga 2,000 córdobas a su trabajadora doméstica, pagaría al mes 140 córdobas para cubrir vejez, invalidez y muerte; 120 córdobas para cubrirles salud y 30 córdobas por riesgo profesional, lo que sumaría 290 córdobas.

Entre tanto, la empleada doméstica debe dar al INSS el 4% para cubrir vejez, invalidez y muerte. Asimismo, un 2.25% para cubrir salud, ambos montos se calculan sobre el salario total que recibe al mes.

O sea que si gana 2,000 córdobas debería dar 80 córdobas para cubrir vejez, invalidez y muerte; y 45 córdobas para cubrir su salud, lo que totalizaría 125 córdobas al mes.

Con el Seguro la trabajadora tiene derecho a tratarse 872 tipos de enfermedades; tiene derecho a 197 tipos de cirugías; a 331 tipos de medicamentos y a 105 exámenes de laboratorio y diagnóstico.

Además puede recibir atención por cáncer cérvico uterino y cáncer de mamas; a subsidio económico por lactancia y a su pensión por vejez, invalidez, muerte o por riesgo profesional.

No obstante, al pagarse mensualmente “la gente lo que dice es que no siempre puede garantizar el seguro, por la situación económica. Entonces, allí el INSS debería establecer, repito, políticas más atractivas como por ejemplo mandar a que los pagos de ese Seguro se hagan cada cuatro o seis meses, pero no hay interés en eso”, valora Ruiz Arias.

Agencias nacen y desaparecen

El INSS, por otro lado no fiscaliza la labor, advierte Ruiz. A eso se suman las agencias de empleos de la capital enfocadas en el trabajo doméstico, que muestran continuas “violaciones” laborales, según se conoció de forma extraoficial. El Mitrab no se pronunció al respecto.

Las agencias “como nacen, desaparecen. Y esto lo hacen para evitar que el Mitrab les caiga con la fiscalización. Hoy te dicen que existen y mañana ya no están, así funcionan”, refiere una fuente del Gobierno, que pidió el anonimato por no estar autorizado a hablar del tema.

Hecho que confirma la secretaria general del Sindicato José Benito Escobar, de Managua, Silvia Carranza.

Las agencias, según Carranza, además actúan como las empresas de seguridad. “Cobran 3, 500 córdobas al empleador pero a la doméstica sólo le dan 2,000 córdobas, así que se quedan con un porcentaje (superior al 40%), nunca pierden”, agrega.

Además “viven” de la comisión, que es arriba del 20%, que cobran tanto a la doméstica como empleador, pese a que el Mitrab sólo autoriza aplicarlo al último.

También suelen faltar a su palabra. “A veces te dicen: Voy a enviarte a esta muchacha o señora, y te mandan otra, totalmente diferente”, menciona la fuente.

END intentó consultar a las agencias establecidas en Managua, sin embargo, indicaban que ya no estaban involucradas en el negocio y no quisieron abordar la temática descrita.

Se supo que el Mitrab, en esos casos, “no les cae”, porque carecen de un respaldo legal para hacerlo.

Las agencias, usualmente, manejan “personal” procedente del interior del país, que son las que prefieren los empleadores en la capital, aduciendo que “son menos mañosas”. Pero también hay mujeres de la capital.

En general son mujeres que no cursan el bachillerato y con tres a cuatro hijos en promedio.

Las mujeres optan por las agencias porque consiguen un “mejor” sueldo. Aunque a criterio de Ruiz, aun así “con las empleadas domésticas estamos en deuda, con ellas tenemos una deuda social”.

Pero tienen su día

Desde 1993, cada 10 de diciembre se celebra el Día Nacional del Trabajador Doméstico en Nicaragua. Ese día las trabajadores domésticas, por ejemplo, deberían tener el día libre con goce de salario, y si lo trabajan, se les debe pagar doble, según la Ley 159 aprobada por la Asamblea Nacional hace 17 años. La mayoría, sin embargo, desconocen ese “beneficio”.