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La forma dolorosa como murió su hermana víctima de la difteria, lo marcó para toda su vida, llevándolo a estudiar Medicina en León, especializarse en Estados Unidos e Inglaterra, para llegarse a convertir en el primer médico nicaragüense con la especialidad de Otorrinolaringología.

Se trata del doctor Luis Navas Arana, quien a sus 90 años de edad accedió a narrar para EL NUEVO DIARIO los aspectos principales de su vida y la entrega que hizo a la Medicina, la formación profesional de sus tres hijos y la muerte de su esposa Gloria Aguilar, originaria también de León quien falleció en Miami en 1985.

Tal vez por su edad, 90 años, no pudo precisar fechas exactas o algunos acontecimientos, pero uno de sus mejores amigos residente en Nicaragua, el doctor Gilberto Martínez, dijo que Navas Arana, se graduó como médico en 1943 en la UNAN de León.

Sus padres fueron Juan Rafael Navas y Emilia Arana de Navas. Nació en León el 7 de enero de 1921. Sus estudios de Secundaria los hizo en el Instituto Nacional de Occidente, donde tuvo la oportunidad de graduarse como el primer estudiante sobresaliente desde que el instituto fue fundado por su abuelo, Vicente Navas Fonseca.

“Y como la medicina era su destino, cuando se bachilleró el director del hospital de León, Leopoldo Arguello lo distinguió con una medalla de oro por ser el primer estudiante que tuvo calificaciones sobresalientes.

Recordó con cariño a Alejandro Argüello Montiel quien era Ministro de Educación en ese tiempo, y quien le ofreció una beca para estudios en México. “Mi padre no era de la idea de ir a ese país y por eso no la acepté. Inicié estudios en León”, relató.

Golpes familiares lo estremecen
“No puedo olvidar que mi hermanita “Blanquita” murió ahogada por difteria en los brazos de mi madre. Para ese tiempo no había vacunas para prevenir esa enfermedad, ni personas que hicieran la traqueotomía. Esa fue una experiencia horrible en mi familia”, afirmó.

Para ese tiempo su abuela se fracturó una pierna, y lo mismo, no había radiografías. “Siempre tengo en la mente que a las 8:00 de la noche que repicaban las campanas de la Catedral de León llegaba (a su casa) una sobadora que hacía los intentos de unir los huesos fracturados sin anestesia, y los gritos de mi abuela eran terribles. Eso me impresionó mucho”, recordó el doctor Navas.

Tampoco para esa época se podían poner sueros intravenosos, tenían que ser subcutáneos, pues eran tiempos de mucho atraso en materia médica en el país. “Fue por eso que me dije a mí mismo que si quería ser médico de los buenos, debía irme a Estados Unidos”, dijo, agregando que una beca, era la única alternativa pues sus padres no tenían recursos para costear estudios en el exterior.

Se le abre la “segunda puerta”
Después de graduarse de médico en León, consiguió una beca con el gobierno de los EU., para estudiar Otorrinolaringología en la prestigiada Universidad de Harvard. Esto se produjo en los días en que don Leonardo Argüello, entonces presidente de Nicaragua, fue derrocado por un golpe de Estado en 1947.

Producto de ese golpe, el Gobierno norteamericano cancela las becas que se habían aprobado para Nicaragua. “Me desconcertó el anuncio, pero siempre hay un alma amiga. El señor Jacko Cantel, de la Embajada de los Estados Unidos me aconsejó irme inmediatamente a su país y me instruyó que alegara allá que no había sido informado de la cancelación de las becas”, recordó.

“Eso hice y tuve mucha suerte porque estando allá fui admitido para el curso”, contó el doctor Navas. Agregó que rápidamente se ganó la simpatía de sus maestros, especialmente del jefe del programa que hasta le ayudó a entrar a un hospital de Massachusset para hacer las prácticas de la carrera en ese centro, considerado uno de los mejores en Estados Unidos.

“Tercera puerta” que se le abrió
En el hospital consiguió otra beca para estudios de cirugía avanzada en el oído con el especialista Joulios Lenko, quien fue el inventor de las operaciones en el conducto semicircular horizontal del oído.

Concluida esa preparación en cirugía avanzada, regresó a Nicaragua donde se impresionó al conocer que nadie se ocupaba de los quemados, “de las posteriores deformaciones, así como de las deformaciones de paladar hendido en los niños y de las fracturas en la cara”, comentó.

En ese trajinar, durante la década de los 50, Navas consiguió otra beca para estudiar en Inglaterra cirugía reconstructiva y estética de la cara. En los estudios en la capital inglesa, lo distinguió el profesor Archivald Mattews, a quien también recuerda con mucho cariño.

Después de participar en actividades quirúrgicas en hospitales de Estados Unidos e Inglaterra regresó al país. “Allá casi dejé toda mi juventud”, señaló. “Regresé al país en 1951 a prestar mis conocimientos con gran éxito”, agregó.

“Dentro de las cosas que siento con gran orgullo dentro de mi profesión en Nicaragua, fue la organización del Congreso Centroamericano de Otorrinolaringología, donde participaron galenos amigos míos, con los que incluso laboré en Boston.

Uno de esos colegas diseñó el método para llevar a cabo cirugías de la ventana oval del oído medio para corregir sordera”, dijo Navas.

También participaron el doctor William House, inventor de la otocirugía para los tumores del oído interno. Otro visitante fue el doctor Shouster, profesor jefe de un Instituto Médico de Massachusetts y el doctor Anthony Candela, de España.

Recientemente Navas cumplió 90 años. Su momento más triste lo vivió en Miami durante el largo exilio. “Murió mi esposa, dijo, pero además enfrenté serias dificultades económicas. Debía estudiar para obtener mi licencia en ese país y tenía que formar a mis hijos también”.

Cinco años más de estudio
El doctor Navas hizo cinco años de estudios de Medicina, de 10 a 12 horas al día, y así pudo obtener su licencia. Esto le permitió preparar profesionalmente a sus hijos, los que también hicieron maestrías en sus profesiones. Ninguno de sus hijos continuó con la Medicina.

Ahora está retirado. Dejó de ejercer su profesión en el 2006, cuando en una de sus piernas le encontraron células cancerosas. Durante seis meses se sometió a radioterapia. “Los médicos me dijeron que sólo duraría un año, pero aquí estoy”, dice en tono jocoso.

Laboró en el desaparecido hospital El Retiro. De 1972 a 1984 y tras sufrir un infarto decidió irse a Miami y allá vivió con su esposa e hijos.

Rubén Darío estuvo en la vela de su abuelo
El doctor Navas reveló que el poeta Rubén Darío estuvo en el sepelio de su abuelo, fundador del Instituto Nacional de Occidente, quien falleció por problemas cardíacos durante una cirugía intestinal en un hospital londinense.

Relató que sus restos fueron llevados a una velada fúnebre en el paraninfo de la Universidad de León, y fue ahí donde Rubén Darío recitó un poema para el abuelo. “Hay frases de ese poema que quedaron grabadas para siempre en mi vida”, comentó.

Rubén Darío dijo junto a los restos de su abuelo que “los talentos son de oro, pero los caracteres son de amantes”, por lo que esa frase fue para el doctor Navas un empuje y una lucha para enfrentar su vida.

“En la vida uno tiene que luchar, eso se lo he dicho a mis hijos y descendientes, que tienen que estudiar con disciplina”.


ebarberena@elnuevodiario.com.ni

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