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En ocasiones los pacientes acuden al psiquiatra porque se encuentran con dolor, a lo largo de la consulta te das cuenta que en vez de pastillas la cura efectiva sería darle un compañero de vida. Pero también te encuentras más frecuentemente que lo que se te presenta es la infelicidad humana, casi el 80% están separados, divorciados o viviendo una relación tormentosa, en la base de la infelicidad humana está el tema de las relaciones amorosas.

Elegir a la persona con la que vamos a estar es la decisión más importante que podamos tomar en la vida, pero también es la que más afecta nuestra salud mental. En una mala relación de pareja, las posibilidades de una depresión clínica no aumentan el doble ni se cuadruplican: hay que multiplicarlas por cuarenta.

Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido tanta libertad para elegir una pareja, y nunca lo hemos hecho tan mal como ahora; hay un serio problema en los humanos actuales en la forma que predecimos si una relación va a durar.

¿El amor es ciego?
Hace pocos días me enteré de la abrupta partida de su casa de Inés, una jovencita de 24 años, recién graduada con un puesto en una institución que le permitía tener una aceptable entrada de dinero, Inés es hija de una buena amiga mía, resulta que su madre me había comentado que no le gustaba nada el joven con quien su hija estaba saliendo, según ella, no le habían participado que eran novios, la noté que comenzaba a inquietarse por esta relación cuando me comentó que su hija regresaba muy tarde por las noches y que notaba que este joven le daba un trato poco respetuoso, poco tiempo después me volvió a comentar que se había enterado que el flamante novio tenía dos matrimonios fracasados, no había podido enterarse de los motivos; pero que producto de una de esas uniones tenía dos niños y también se enteró que le gustaba jugar en los casinos.

Inés vino a mi consulta obligada por su madre quien me había pedido que hablara con su hija y tratara de hacerla entrar en razones, que este joven no le convenía en absoluto, cuando comencé a hablar con Inés me di cuenta que era muy poco lo que podía hacer, para ella, las afirmaciones de su madre no eran correctas porque Antonio, así se llamaba el novio, era muy amoroso con ella, estaba pendiente de sus necesidades, que nunca había tenido un novio que la comprendiera tanto y que los divorcios se habían dado porque había tenido mala suerte de encontrarse con mujeres de pésimo carácter.

Unas semanas después volví a encontrar a la madre de Inés y me comentó que estaba totalmente decepcionada, de nada había servido tanto sacrificio para educar a su hija, en el trabajo la habían acusado de sustraer un dinero, uno de los jefes había llegado a su casa a reclamarle 300 dólares que estaban destinados a una actividad y que su hija los había tomado, ese día me dijo que la relación con su hija estaba muy mal, pues sospechaba que el joven la hacía robar para pagar deudas de juego, que la seguía tratando muy mal, y que no la respetaba.

Un buen día Inés no le participó a nadie, tomó sus cosas y se marchó de casa con su adorado novio.

En el mes de abril, asistí a una viejecita de 73 años con su cuadro depresivo que le sobrevivió a raíz del matrimonio de su hija.

Resulta que ella había hecho muchos sacrificios trabajando en un mercado pidiéndole ayuda a sus otras hijas para pagarle la universidad a su hija, la cual llegó a obtener el título de Ingeniera en Sistemas, pero que de pronto se había enamorado de un hombre que no sabía leer ni escribir, no tenía un trabajo estable, ella no podía entender qué fututo podía tener su hija con una persona así, tampoco podía entender cómo una muchacha preparada podía estar con una persona así.

Con la posibilidad en los últimos años de hacer escaneos cerebrales, se ha podido observar que cuando estamos enamorados algunas partes del cerebro se encienden, pero otras partes se apagan, en particular las que tienen que ver con la planificación y el juicio. El principio de las relaciones, en particular, es cuando uno deja de pensar con claridad. De ello debería deducirse que si uno tiene que tomar decisiones para el futuro, lo mejor es esperar a que este primer enamoramiento haya pasado un poco.

Sin embargo, hay estudios que muestran que mucho después de que el primer golpe de amor apasionado se ha diluido, una visión distorsionada e irreal del compañero o de la compañera es un ingrediente fundamental para un matrimonio de éxitos. Muchos estudios han demostrado que los matrimonios que parecen más felices con la vida en pareja, son aquellos que tienen una visión idealizada de sus matrimonios. Los que ven en la relación con su pareja de una manera más realista, tienden a tener una satisfacción matrimonial más baja.

Una de las posibles explicaciones que podemos dar al respecto es que para ser felices necesitamos creer que estamos en la relación correcta con la persona indicada, con alguien que va a estar allí pase lo que pase. Pero para mantener esta creencia ante una realidad de compañeros que a veces es muy decepcionante se necesita un escudo protector, que se arma con la percepción de virtudes especiales en la pareja. Una vez conseguido este escudo protector, permite alejar las dudas o reservar aun antes de que materialicen. Hay que estar muy atentos cuando se toma una decisión sentimental, pocas decisiones tiene un costo tan alto como el de atarnos a un compañero sentimental, atamos la satisfacción de nuestros objetivos y esperanzas a los de otra persona. Si uno va ser una persona realista, entonces el matrimonio posiblemente no es para uno.

Estimado lector si desea expresar algún comentario o desea se aborde un tema específico por favor escriba a articulospsiquiatria@hotmail.com
Dr. Javier Martínez Dearreaza.

Universitá degli Studi di Pavia-Italia.

Clínica San Francisco.

De donde fue camas Luna Montoya, 90 varas arriba.

Tel. Clínica. 2222-24 94
Cel. 8877-19 94.

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