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“Cada mañana tomamos el transporte que nos trae a la palma, nos levantamos tempranito, a las 4:00, para preparar el desayuno, dejar listo a los chavalos, y mi marido y yo nos venimos a trabajar como lo hacen otras personas de Kukra Hill y  colonias cercanas”, nos cuenta Arelis Urbina, dedicada  a labores de sanidad vegetal (limpieza y control de las plantas).

Humo blanco
A inicios del año 2000 y con el colapso de las empresas pesqueras y madereras un grupo de empresarios de mayoría nicaragüense  constituyeron la CDC (Kukra Deveploment Corporation) y Río Escondido Industrial, empresas del grupo Agrosa de León (Agroindustrial oleaginosas Sociedad Anónima), para desarrollar en Kukra Hill la agroindustria de la palma aceitera, con una inversión actual de más de 30 millones de dólares.

 Según el gerente, Jeiner Arguedas, la CDC, como toda empresa en crecimiento, afronta una serie de retos orientados a alcanzar su punto de equilibrio económico y ecológico. “Nosotros apostamos en nuestra estrategia a convertirnos en un referente nacional e internacional en la exportación del aceite vegetal, todas nuestras plantaciones de palma fueron sembradas en terrenos que antes eran potreros,  charrales o plantaciones de caña”, señala Arguedas, quien argumenta que la empresa logró mejorar su infraestructura industrial gracias a un préstamo del Banco Mundial.

 “La empresa adquirió este año (2010) una nueva caldera (productora de energía interna que asegura el funcionamiento de la maquinaria) con una inversión superior a los 20 millones de córdobas y con ella logramos cumplir con los requerimientos de instituciones financieras multilaterales que regulan las emisiones de gases”, dice y aclara que la caldera quema únicamente biomasa o material excedente del proceso de extracción.

Recientemente, el centro Humboldt anunció que las emisiones de humos de la empresa están afectando el ambiente, sin embargo, el gerente mostró la chimenea que expele humo blanco producto de la quema de material orgánico (la pulpa o cáscara de la fruta) que genera un vapor cuyo fin es la producción de la energía eléctrica para el funcionamiento de la maquinaria industrial. “Si alguna vez expele humo obscuro es únicamente en el proceso de arranque y ajustes de la caldera”, señala  Arguedas.
 
Uso de herbicidas
De acuerdo con Arguedas, la palma aceitera es de los cultivos que menos usa herbicidas y señala que los empleados en las plantaciones son todos autorizados por el Ministerio Agroforestal (Magfor) similares a los usados en las plantaciones de caña de azúcar, café, arroz y frijoles. También manifiesta que la mayor parte de la limpieza de las plantaciones se hace a machete con mano de obra local.

 Hace unos años una severa enfermedad atacó las plantaciones de palma aceitera ocasionando severas pérdidas en los cultivos y en los costos de producción,  pero los empresarios apuestan a alcanzar el punto de equilibro en los próximos años.

Para esto realizan una serie de investigaciones en coordinación con instituciones regionales con las que desarrollan híbridos o plantaciones resistentes.  
 
Lucha contra contaminación
Hace unos meses un grupo de campesinos colindantes con la empresa denunciaron que sufren de contaminación acuífera en el caño Las Limas, una comunidad ubicada a 17 kilómetros de Kukra Hill y poblada por unas 20 familias.

 “No ha habido daño a nadie comprobado, ni ningún animal bovino ha perecido por causa de ingerir desechos de la planta extractora, los cuales todos son excedentes orgánicos”, respondió Argueda.

 END realizó un recorrido en el trayecto entre las pilas de oxidación y su conexión con el caño Las Limas (pequeño vertedero natural que se combina con suampos y otras fuentes) usadas como fuentes de agua para el ganado. Algunos ejemplares bovinos estaban pastizando en los potreros del caño Las Limas.  A don Santiago Pérez, dueño del ganado y quien se encontraba cerca del área, le preguntamos sobre los problemas de contaminación del caño y nos dijo que hace meses las vacas están tomando agua del caño porque el agua está mejor.

 La empresa cuenta con un laboratorio que realiza las  mediciones de oxígeno, temperatura, sedimentación  y acidés en el agua de las pilas. A finales de 2010 se concluyó la ampliación del sistema de tratamiento de aguas residuales e iniciaron a operar las nuevas lagunas de oxidación.

Entre la palma y el ganado
Actualmente existen dos tipos de campesinos en la zona. El campesino ganadero que busca incentivar la producción del ganado vacuno y el campesino palmero, emergente que aparece en la zona en los últimos 10 años, una disyuntiva con expectativas encontradas.

 Don Santiago Pérez, pequeño ganadero de Las Limas, dice que prefiere el ganado porque el tiempo para recuperar la inversión es menor y que no se le ocurre convertirse en un palmero porque los costos de producción son demasiado altos.

“Tendría que contratar más gente a trabajar y esperar más de 3 años para ver si puedo recuperar lo que invierta”, relata Pérez.

 Sin embargo, don Antonio Mena Blandón dice que como productor agrícola se muere de hambre.  “Nos fregamos mucho por el arroz y los frijoles y no salimos de ese nivel, solo nos mantenemos así. Como palmero vendemos nuestros frutos a la empresa, recuperamos la inversión y vamos aumentando nuestra venta y nuestra situación económica”, relata.

Don Eladio Blandón dice que hace años era un productor agrícola pero se convirtió en palmero, para experimentar y esto le cambio la vida. “Antes yo me iba a laguna de Perlas a vender lo que producía: yuca banano, me levantaba muy temprano y regresaba de noche, bien cansado. Ahora voy más cerca”, relata.

 Los nuevos palmeros dicen que la ganadería está convirtiendo grandes extensiones  de bosque en potreros áridos.  “Para tener 100 vacas necesitas 100 hectáreas de bosque en el suelo, sin embargo, para conseguir el mismo monto solo usás 15 hectáreas de plantaciones de la palma africana”, señala Blandón, y comenta que se despala menos con el trabajo de la palma.

 La empresa CDC cuenta con 78 productores particulares, dueños de sus propias tierras a quienes la empresa les facilita matas de vivero,  les acompaña con asistencia técnica y los financia a largo plazo con  los tres primeros años de gracia que requiere la palma para producir. Estos productores particulares representan unos 300 empleos directos y 1200 empleos indirectos.

Buena producción
Actualmente, la Kukra Deveploment Corporation tiene una producción anual de 20 mil toneladas de aceite vegetal de palma y 4 mil toneladas de almendra de Palma convirtiéndose en uno de los principales agroexportadores de aceite vegetal a México y Costa Rica.

Arguedas informa que las empresas generan empleo directo e indirecto a más de 7 mil personas en el municipio de Kukra Hill y su impacto socioeconómico es el más grade Caribe sur.  

 Para los campesinos productores particulares de la palma africana, la empresa debe fortalecer la alianza comunitaria.  Así lo manifiesta don Eladio Blandón Romero de 56 años de edad, y productor de palma en la comarca Flor de Pino. “Yo le vendo mi producto a la palma desde hace 5 años, y así lo hacemos un grupo de productores del municipio, pero necesitamos mejorar nuestras relaciones”, dice don Eladio. Sugiere que la empresa se acerque más a la vida comunitaria.
 En los últimos años la Palma ha suministrado material selecto (piedra) para mejorar las vías de algunas comunidades del municipio y apoya (según su gerente) la ampliación del servicio energético en varias comunidades de Kukra Hill.
 
Buenas prácticas agrícolas
Con el objetivo de validar diferentes técnicas de buenas prácticas agrícolas en el cultivo de palma africana para contribuir a reducir el uso y escurrimiento de plaguicidas implementando la cobertura leguminosa, trampa con piña fermentada, cobertura plástica, chapia manual y cobertura muerta, ambas se desarrollan en parcelas demostrativas del cultivo de palma africana.

La palma aceitera es un árbol grande que al igual que la flora existente, absorbe el dióxido de carbono (gases emitidos por la combustión de vehículos de gasolina y diesel) contribuyendo a la mejora del medio ambiente y la reforestación de la zona, ya que donde se ha sembrado, es donde antes habían potreros y charrales. 

 Apenas terminaba su faena a la 1:00 de la tarde y venía con su mascarilla y sus guantes con los que realiza su trabajo.  Le preguntamos qué tan cansada se siente y responde: “aquí nos fajamos a la par del hombre, está mita y mita, nosotras ponemos trampas (para capturar plagas que atacan a la palma) y los varones aplican cirugía (control fitosanitario)”.
Relata Urbina que tiene cinco años de trabajar la palma africana, tiempo que le ha permitido mejorar su vida. “Trabajo de lunes a viernes de 5:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, y con eso ya construimos nuestra casa y estamos haciendo unas mejoras,  vale la pena trabajar aquí”, dice Urbina.