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Esta meta, si es que se le puede llamar así, se le escapa al país de entre los dedos. Se le escurre por las tuberías obsoletas, se seca en los cauces pedregosos de antiguos caudales, se contamina con los cerros de basura lanzados a los cauces y se aleja, silenciosa y persistente, de los grifos de miles de hogares nicaragüenses.


Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) se establecieron en el año 2000 al amparo de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para pedir, entre ocho metas específicas, que se reduzca a la mitad para el año 2015 el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible a agua potable y servicios de saneamiento básicos.


En Nicaragua, país que parece hecho de agua, al igual que resto de países en vías de desarrollo que fueron firmantes de los ODM, el objetivo de cobertura era de 83.5% para áreas rurales y de 98% para áreas urbanas, para un promedio nacional de 92.2%.

Grifos y tuberías, pero sin agua
Si midiéramos el éxito por el aumento de las conexiones al sistema, diríamos que el país se acerca a la meta propuesta. Pero el acceso a las tuberías, no garantiza la presencia del vital líquido.


Jorge Roosees, Coordinador de la Red de Defensa del Consumidor, ve dos caras en el tema: un avance y mejoría en el acceso al servicio, y un deterioro y escasez del producto vital a causa de múltiples factores que afectan no sólo la calidad de vida de los nicaragüenses, sino su propia existencia.


“En comparación al año 1990, y al año 2000, hay avances significativos en el esfuerzo por acercarse a la meta de cumplir el acceso a agua potable a la mayoría de la población, sobre todo, en el área urbana, porque en la rural el déficit es sumamente alto y no hay recursos de invertir en infraestructura, de tal modo, que pueda igualarse a la zona urbana”, señala.


A su criterio, el servicio ha mejorado en algunos sectores y en otros ha decaído. “La población se queja de racionamiento y falta de abastecimiento, pero es relativo y se debe a asuntos más técnicos, reparaciones de tuberías, cambios de llaves, calendario y horario de regulación y otros aspectos que causan inconformidad en sectores que han estado acostumbrados a tener aguas las 24 horas del día”, observa.


 “El esfuerzo de cumplir la meta es loable, pero insuficiente. No se puede medir el avance de un pueblo en materia ambiental, con el simple hecho de garantizar el acceso al agua potable, que si bien es vital para la salud, es insuficiente para detener la destrucción de la naturaleza”, denuncia.


“Lo importante no es que haya más familias conectadas al sistema de agua potable, o a pozos, lo importante es que haya pozos con agua y sin contaminar en el país”, observa Roosees.


El otro gran problema, añade, es que los sistemas estatales de protección de los recursos naturales, están fallando a todos los niveles. “No les dan importancia a nivel institucional, a tal extremo que las leyes no se aplican, no se multan a las personas que violan la Ley del Medio Ambiente, no se le brindan los recursos suficientes, sino mirá el ejemplo de la Nueva Autoridad del Agua, nombrada por la Asamblea Nacional con la aprobación de la Ley General de Aguas, el funcionario (Luis Ángel Montenegro Padilla) no tiene ni presupuesto, ni recursos, ni capacidad de incidencia en la administración del servicio”, denuncia Roosees.


Afirma que el Estado no invierte en campañas de educación para crear conciencia en la población de que el agua debe ahorrarse y cuidarse: “Aquí la gente cree que el problema del agua es abrir el grifo y que el líquido salga o no salga, entonces salen y se quejan ¿pero, qué hacen ellos por mejorar eso? Nadie. Entonces es un problema estructural que sobrepasa las funciones de Enacal como empresa pública de administración del agua potable”.

No hay educación ni inversión pública
Con él coincide el especialista en temas ambientales, Kamilo Lara, quien reconoce que se han hecho algunos esfuerzos para alcanzar este objetivo, pero es escéptico cuando ve el plazo (2015) y lo que se está haciendo por lograr la meta.
Se basa en que los recursos que se invierten en el área no son los más adecuados, pues el rubro agua y saneamiento, forma parte de esa estructura que se denomina gasto social, que de acuerdo a los números oficiales, recibe el nueve por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, cuando debería asignarse más del 11 por ciento anual y crecer conforme al crecimiento demográfico natural.


“Alcanzar ese objetivo tiene que ver no sólo con el presupuesto del país, sino que debe contar con financiamiento internacional que se ha reducido para Nicaragua y de acuerdo con las proyecciones del gasto social, se ha aumentado, pero no precisamente para la parte de garantizar agua potable y saneamiento, porque esa inversión es de las más altas”, dijo Lara.


Mencionó como “esfuerzos” el mejoramiento de alcantarillados y mantenimiento en las pilas de tratamiento, en Managua, con la planta de tratamiento del  Lago Xolotlán, Diriá y Diriomo, Ciudad Sandino y Juigalpa.


Recordó que el manifiesto del Estado es que el medio ambiente es una prioridad, pero se ha hecho desde el punto de vista forestal, en las campañas de reforestación, “pero con el agua se ha quedado fuera de las líneas como tal, sino miremos la fracción del presupuesto que se le da al agua y al saneamiento, que está dentro del todo que se llama gasto social”.


Para el año 2010, según Lara, debimos tener conectados a sistemas de saneamiento a 2 millones 160 mil 700 personas en las zonas rurales y en el área urbana deberían estar conectadas 3 millones 404 mil 785 personas.
En el caso de la instalación de agua potable, al menos unos cinco millones de personas, de una población de 5.8 millones, debieron contar con el servicio desde el año pasado. Y no fue así.


Dijo que en el caso de la planta de tratamiento del Lago, es la mayor inversión en la historia del país y trasciende a Centroamérica y es producto de gestiones que empezaron a hacerse hace 12 años y eso es uno de los más grandes avances que ha habido, pero que no basta con eso.

¿Qué hacer con aguas tratadas?
Lo más lamentable, a su criterio, es que a pesar de los avances en el saneamiento, todavía “no se sabe usar el producto residual de esas aguas usadas, porque por ejemplo las aguas que son tratadas en la planta del Xolotlán, en lugar de mandarse siempre al lago, podría usarse para riego en los arrozales que tanto conflicto provocan en lugares como Las Canoas”.


“Existe conciencia del uso del agua, pero no están educados para saberla utilizar, porque quien usa agua en Semana Santa para una piscina cuando deja de usarla, la tira, en lugar de usarla para regar plantas, lavar el carro o limpiar la casa”, ejemplificó.


En el mismo sentido, se expresa Jaime Incer Barquero, asesor presidencial en asuntos ambientales: “Todo esfuerzo por mejorar las condiciones ambientales en el país, pasan por la cultura ambiental de su sociedad. Menos cultura ambiental, menos educación ecológica, más vulnerabilidad de la naturaleza”.


A su juicio, ninguna meta se cumplirá en materia ambiental, “si no cambiamos la mentalidad de la población de desperdiciar y contaminar las fuentes de agua, de lanzar la basura a la calle y desechos sólidos a los cauces, de construir donde quieren sin control, de deforestar los bosques y quemar las tierras, nada de eso nos ayuda a mejorar, al contrario”, advierte.

Los datos oficiales
El Gobierno, en sus consideraciones, valora que ha cumplido con éxito la parte del tiempo que les ha tocado llevar la batuta de los ODM.


Según un informe oficial de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, colocado en su sitio web, desde el año 2007, fecha en que tomó poder el gobierno del presidente Daniel Ortega, a julio de 2010, la cobertura de agua potable se había incrementado sustancialmente “de 72% al 84% de cobertura, integrando a 52,813 nuevos usuarios”.


“De igual manera, el servicio de alcantarillado sanitario se ha mejorado ampliando la cobertura del 33% al 39% e integrando a 52,746 usuarios y ampliando las redes de agua servidas en más de 400 kilómetros; por otra parte, se ha incrementado el tratamiento de las aguas residuales en un 200%, como una forma de contribuir a la protección y mejora del medio ambiente, construyendo nuevas unidades de tratamiento entre la que se puede mencionar la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas (PTAS) de la ciudad de Managua.


Según este informe, el Gobierno ha mejorado, desde enero de 2007, la calidad de vida de casi 800 mil nicaragüenses, con la construcción a través de Enacal de más de 80 sistemas de agua potable, 50 pozos y miles de hora en asesoramiento y consejos sobre cómo tratar las aguas para su consumo humano.


Cerca de la mitad de la población de Centroamérica está expuesta a fuentes de agua contaminadas que incrementan las incidencias de las enfermedades (coliformes fecales, sustancias orgánicas industriales, sustancias acidificantes, metales pesados, fertilizantes, pesticidas, sedimentos y salinización).


Según el estudio “El estado del saneamiento en Nicaragua”, realizado por Water and Sanitation Program en 2008, no se cuenta en el país con información actualizada que permita conocer la situación en las zonas más pobres.


“La infraestructura tiene fallas que afectan la calidad y sostenibilidad del servicio; la incidencia de enfermedades derivada de malas prácticas higiénicas en menores de 5 años presenta datos preocupantes: en el último mes antes de la encuesta (WSP 2008), un 73% de niños/as sufrieron enfermedades diarreicas y un 29% presentaron parásitos; las campañas de educación y promoción de la higiene han contribuido muy poco a cambiar los hábitos de la población”, dijo el estudio internacional.


Enacal celebra las mejorías desde 2007: “Hemos invertido, a la fecha más de 3.300 millones de córdobas, permitiendo que Nicaragua se destaque a nivel regional en materia de agua y saneamiento, priorizando aquellos sectores populares que por décadas no contaban con un buen suministro de agua potable y alcantarillado sanitario”, dice el citado informe oficial.


Objetivo casi cumplido, dice Gobierno

Otro informe más específico sobre el ODM 7, publicitado en septiembre de 2010 por la Presidencia de Nicaragua para informar sobre el compromiso de las Metas del Milenio, señala que las metas en este sentido de garantizar el acceso al agua potable, ya casi se ha cumplido.


 “La cobertura de agua potable urbana, se incrementó de 78% en 2002 a 89% en 2009, alcanzando ya la meta ODM de 89% para 2015. En cuanto al agua potable rural, la cobertura pasó de 53.4% en 2006 a 60.2% en 2010”, señala el informe colgado en el sitio Nicaragua Triunfa. 


Tales datos reafirman en parte la observación de los expertos, que citan que la meta se aleja con marcada diferencia sobre todo en las zonas rurales, donde no hay infraestructura, donde la gente sigue recorriendo largos trayectos para conseguir agua, donde los niños enferman de diarreas y donde los grifos no se conocen como objetos de la vida cotidiana.