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Los dos principales íconos del béisbol nicaragüense, desarrollado en la primera mitad del siglo XX, fueron Stanley Cayasso (Bluefields, 17 de septiembre, 1906-Managua, 5 de agosto, 1986) y José Ángel “Chino” Meléndez (Las Jagüitas, 8 de abril, 1908-Managua, 4 de diciembre, 1985).
El sobrenombre de Meléndez procedía de su abuelo asiático Juan Chan, quien al bautizarse optó por el nombre de Juan García. Casado con Ángela Fornos, tuvo varios hijos, varones y mujeres. Una de ellas, Mercedes García Fornos se unió en matrimonio a Juan Manuel Meléndez, quienes fueron los padres del “Chino”.

Manager y pitcher estrella del Bóer: campeón nacional en 1941
Cayasso y Meléndez dirigieron las novenas que en junio de 1941 —hace 70 años— se disputaron el campeonato nacional de béisbol amateur, respectivamente: el Zelaya, campeón del Atlántico, y el Bóer campeón del Pacífico. El equipo mimado de la capital había derrotado al Carazo en seis juegos, también seis fueron los partidos entre los dos campeones con el siguiente resultado: dos victorias del Zelaya y cuatro del Bóer.
El “Chino” fue el ejecutor de esos cuatro títulos. En el segundo, el manager y lanzador estrella del Bóer sólo permitió tres hits al Carazo e hizo abanicar a 15 costeños.

Mundialista en cuatro series
Para Guillermo Uriarte II (“El Kaiser”), esta actuación fue la hazaña más trascendente de Meléndez, símbolo de grandeza, veneración y popularidad. Tenía entonces 33 años y ya se había destacado como mundialista. En efecto, acababa de participar en dos series mundiales de béisbol amateur: la Segunda de 1939 y la Tercera en 1940, ambas desarrolladas en La Habana.
No tuvo éxito en la de 1939, pero impuso su calidad. El primer juego entre Cuba y Nicaragua —ante 16,000 espectadores— fue reñido y, verdaderamente toda una fiesta para los fanáticos que disfrutaron del buen pitcheo, el excelente trabajo defensivo y el bateo oportuno de ambas novenas.
El “Chino” Meléndez silenció a la escuadra cubana durante cinco entradas, sólo para perder con marcador de 4 carreras por 3 ante Pedro “Natilla” Jiménez. José “Cocoliso” Torres bateó el hit decisivo en el décimo inning.
Fue el único partido del “Chino” que perdió y completó. En total, lanzó 18 entradas y su promedio de efectividad fue de 5.00. Sin embargo, los cronistas deportivos —como Ernesto Bunge (Mr. Hit)— lo criticaron mucho, y ello ocasionó que a su regreso de Cuba no se presentase en partidos de calibre. Apenas lanzó uno con el club Comunicaciones en León, ganándolo 18 a 8.
En la Tercera Serie Mundial, cuando se le ganaría a Cuba por primera vez (Jonathan Robinson se acreditó ese triunfo), el “Chino” obtuvo el campeonato de pitcheo. Propinó tres blanqueadas para imponer una marca en los eventos sin perder ningún juego. Lanzando 34.1 entradas, alcanzó un promedio de efectividad de 1.31.
Los otros lanzadores nicas trabajaron menos de la mitad de los innings recorridos por el “Chino”, pero éste no estuvo afortunado en la Cuarta Serie celebrada de nuevo en La Habana (1941), pues nuestra selección sólo ganó dos partidos y perdió seis, siendo en dos de ellas Meléndez el lanzador derrotado.
Tampoco brilló, como se esperaba, en la Séptima (Caracas, 1944), cuando Nicaragua quedaría en último lugar con sólo un juego ganado y seis derrotas, dos de ellas sufridas por el “Chino”, quien se apuntó la única victoria, 3 a 0, frente a Puerto Rico. Pero, en la derrota del 13 de octubre, 1 a 0 el “Chino” se trenzó en un gran duelo con Carlos “Petaca” Rodríguez, el lanzador colombiano. Meléndez tiró 8 entradas en las cuales permitió solamente 4 hits, ponchó a 2 y concedió 2 bases por bolas.

Con el Nicaragua y el Olimpia en Honduras
Mientras tanto, Meléndez había organizado y dirigido en Golfito, Costa Rica, un equipo llamado Nicaragua con trabajadores nicas de esa zona bananera. Según el diario La Noticia del 21 de agosto de 1942, dicho conjunto derrotó al team del destacamento militar norteamericano en San José. “los cheles” recibieron una seria paliza, consignó Mr. Hit. Al Nicaragua pertenecían  Mario “Patón”(C)  y Carlos “Cachiro” Quiroz (2B).
A principios de 1944, acompañado de otros peloteros nicas se hallaba en Tegucigalpa, Honduras, jugando con el Olimpia. En una crónica del semanario Deportivo (n° 27 del 9 de mayo de 1944), Celio Humberto Barreto (Big Boy) narró un sensacional partido escenificado en el estadio “Carías Lindo” de Tegucigalpa, entre el citado Olimpia y un conjunto costarricense al mando del cubano Roberto Cueto (“Cuetillo”).  
Jonathan Robinson lanzaba en ese fuerte equipo de Puerto Limón. Al final, el “Chino” decidió su propio juego 10 a 9 disparando en el cierre del noveno un hit empujador de dos carreras: la del empate y la del triunfo. El “Jocorón” Robinson lo había colocado en tres bolas y dos strikes.

El debut con el Cassino frente al Cinco Estrellas
El domingo 4 de febrero de 1945 el “Chino” debutó y triunfó sobre el Cinco Estrellas en el Estadio de “La Peni” lanzando con el Cassino, equipo patrocinado por el ingeniero McDonald Contesti —se lee en Los Lunes de La Nueva Prensa. Seis a una fue el resultado de ese partido inaugural de la Liga de 1945.
Aunque al inicio cometió un wild pitch para permitir la única carrera de los estrellados, Meléndez “apretó la tuerca para que los adversarios desfilaran ante sus intrincadas curvas como pacíficos corderitos, permitiendo seis aislados hits que no tuvieron consecuencias fatales”.
Registro estos datos desconocidos, porque la monografía que merece la trayectoria beisbolera de José Ángel Meléndez no se ha elaborado, aunque Tito Rondón, Julio Aguilar Bustamante y Bayardo Cuadra, entre otros, la conocen muy bien.
He aquí los equipos en los cuales jugaría el “Chino” desde los primeros años 30 hasta finales de los 40: el Bóer y unos meses con el Nicaragua (1932-34); enseguida al Esfinge (se retiró del Bóer por desavenencias con Moncho Bonilla y Paco Soriano que agredieron a su hermano, jugador del Guerrero Cubs), acompañándolo en su gira a El Salvador y Guatemala; vistiendo esa franela oriental, capoteó al Bóer 17 a 0.
Luego, formó parte del general Somoza (1935-37) y del Carazo, (1940), retornó al Bóer (1941-42); jugó con el otro Nicaragua en Golfito, Costa Rica, (1942-43) y el Olimpia en Honduras, (1944); con el Cassino, (1945) y de nuevo con el Bóer en (1946-47).

Pelotero profesional en Panamá, México y EU
Durante los  últimos dos años jugó con el equipo profesional panameño “Cervecería Nacional”. No sólo conquistó en 1947 el campeonato de pitcheo con 5-1. También ejecutó la hazaña más relevante y memorable de su carrera: lanzar a un equipo de las Grandes Ligas, los Dodgers, siete innings en un juego de exhibición, el 12 de marzo de 1947. Le conectaron seis hits y le anotaron ocho carreras, sólo tres de ellas limpias, puntualizó Tito.
En 1948 el “Chino” pasó a jugar con el San Luis Potosí y luego con los Indios de Ciudad Juárez, México. En 1949 con El Paso  para, finalmente, incorporarse a los Texans, también de El Paso, de 1951 a 1955.
Durante una de sus temporadas en la liga fronteriza de México / EU., lanzó un juego sin hit ni carreras y entonces para recompensarle esta hazaña, sus compañeros del Texans le obsequiaron una consola. (Bayardo Cuadra facilitó la fotografía, aquí reproducida, que registra el acto de entrega). Sin embargo, muy poco se conoce de sus actuaciones como profesional durante esos años.

En la primera temporada de la Profesional
Eso sí, Julio Aguilar Bustamante reveló su participación en la primera temporada de la Liga Profesional en 1956. Como Cayasso, el “Chino” parecía eterno —escribió Julio, recordando que muchos lo consideran el pitcher más notable que ha producido Nicaragua en todos los tiempos.
A sus 48 años, lanzando por los Indios del Bóer —el mismo equipo de su juventud— ganó seis juegos y perdió uno. “Por juegos ganados y perdidos resultó subcampeón pitcher, superado únicamente por el venezolano Elio Antonio Suárez, del Cinco Estrellas, con 8-1. En carreras limpias tuvo un porcentaje de 2.91 y superó a todos los pítcheres de su equipo, entre ellos al cubano David Jiménez”.
Aguilar Bustamante agrega: “En 55 y dos tercios de innings que lanzó, al “Chino” Meléndez se le enfrentaron 217 bateadores, conectándole solamente dos jonrones, a pesar de jugarse con una pelota vivísima, la Gord Smith, 97.
También abundaban los jonroneros en todos los equipos (Silvio García, Claro Ouani, Domingo Vargas, “Winchi” Álvarez, René Friol, José Tuminelli, “Lotario” Rodríguez, “Manía” Torres y Rocky Núñez. Y tengo entendido que todos los mencionados eran muy superiores jonroneros a Ernesto López y Pedro Selva en el mejor año que éstos hayan tenido.”

Pasos juveniles en Las Jagüitas
Más información sobre el “Chino” se localiza en mi historia de nuestro béisbol (2007 y 2008). Sus pasos juveniles en su comarca natal y crianza no podían faltar. Allí jugó —en compañía de un hermano menor y de Juan Manuel Vallecillo, a quien le darían el sobrenombre de “Jagüita”-- en dos conjuntos: Libertad y Jagüitas.
El primero duró más. En las poblaciones vecinas no encontró adversarios (el Reforma de Esquipulas y el San José de Sabanagrande, entre otros). Con el Libertad,  sus 14 años, el “Chino” ganó 28 juegos consecutivos.
“Chale” Pereira Ocampo recordaría en La Semana Cómica el 9 de febrero de 1947 que jugando para El Nacional le conectó al “Chino” —pitcher de las Jagüitas—, el primer hit en un campo de la capital. ¿La fecha exacta? Imposible precisarla. Al menos debe ubicarse antes del viaje de “Chale”, recién bachillerado a San Francisco, California, en mayo de 1930.

 

Otras hazañas consagratorias

Para entonces, Meléndez había sido entrenado, hasta pulirlo, por don Juan Evangelista Doña, quien lo recomendó al presidente del Bóer doctor Alejandro Zúñiga Castillo. Así el “Chino” debutó en el Field del Retiro el 11 de octubre de 1931, con el Bóer que capoteó al Granada 9 a 0. Los granadinos habían apaleado a los demás conjuntos de la República y arrebatado la copa de plata al Managua. El nuevo rubricador de guantes se consagró como estrella del box. El manager del equipo capitalino fue Alfredo Castillo; el del Granada, Julián “Píldora” Rodríguez. El Granada fue limitado a 2 hits.
Cabe destacar que a lo largo de su carrera y de su vida siempre fue ejemplar y sencillo, nunca probó licor ni tabaco.
Entre otras dos hazañas iniciales del “Chino”, me refiero a las victorias del Bóer frente al equipo General Trujillo, de República Dominicana, una a cero, el 8 de mayo de 1932; y del Nueve Fuertes (una selección) frente al poderoso Navy, de Bluefields, 9 a 4.
A principios de 1933 ya era considerado por Chepe Chico Borgen —en la más leída publicación periódica del país, El Gráfico— “un sportman famoso por su competencia y por su multiplicidad: “Es un magnífico bateador, un hábil bundeador, corredor y uno de los cinco grandes pítcheres de Nicaragua”.
Una tercera hazaña —de las muchas del “Chino”— fue el jonrón ganador del juego frente al pitcher mexicano Alberto “Romo” Chávez  en los IV Juegos Centroamericanos  y del Caribe, celebrados en Panamá (1938).

“Nadie ha superado al Chino”
Más tarde, muchos lo estimaban como el mejor. Por algo Agustín Castro —a sus 98 años— me confesó en Masaya, 2007: “Nadie ha superado al ‘Chino’. Ningún otro pitcher ha sorprendido a tantos corredores en las bases. Además, cubría más terreno que ningún otro y era un gran bateador y corredor.” Ingresó al Salón de la Fama del deporte nicaragüense el 2 de agosto de 1994.