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El sábado 15 de enero la joven de 24 años, Martha Brenes, decidió aprovechar la mañana para hacer gestiones personales. Abordó un taxi, pero, al momento de pedirle al conductor que se detuviera para bajarse, no se percató que el vehículo se había detenido justo a orillas de un manjol al cual le habían robado su tapa y, al salir de la unidad, “pasó de viaje” al profundo y maloliente tragante. Al ser rescatada por miembros de la Dirección General de Bomberos, DGB, presentaba fuertes golpes y raspones.


Brenes sólo fue uno de los cinco capitalinos que mensualmente caen en lo profundo de los manjoles, sin embargo, no sólo los peatones son los protagonistas de estos accidentes, se suman los motociclistas y ciclistas, quienes resultan con graves fracturas según informes de la DGB.


En los últimos años el robo de tapas de manjoles ha venido en crecimiento. La Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, en los dos años anteriores ha perdido tres millones 500 mil córdobas por estos robos.

Puntos críticos sobran
Puntos críticos sobran, por ejemplo El Edén y barrio Costa Rica, donde el fin de semana pasado por “arte de magia” desaparecieron casi todas las tapas de manjoles y eso ocasionó que las llantas de algunos vehículos quedaran atascadas.


Otros sectores preocupantes con el robo de tapas de manjoles son: Plaza España, barrios Los Ángeles, San Luis, Altagracia y Reparto Schick. Son sólo algunos nombres de los cientos de sectores afectados que las autoridades de Enacal y Policía Nacional tienen bien ubicados.


El responsable del área de Alcantarillado Sanitario de Managua, ingeniero Sergio Rubí, señaló en días anteriores a los medios de comunicación que diariamente están reportando el robo de cinco tapas de manjoles, cifras que en algunas ocasiones tiende a aumentar hasta diez, sólo en las principales avenidas de la capital, sin contar con los hurtos en los barrios.

Peatones y conductores afectados

“Esto ha venido a ocasionar daños no sólo a los conductores sino también a las personas que caminan en las cercanías de las tapas porque se pueden caer. Pero esta situación además causa daños a las redes, porque la población bota la basura en los manjoles y ésta recorre las tuberías y va a colapsar a un lugar más bajo”, precisó Rubí.


No todos los manjoles que se encuentran en las calles de la capital son propiedad de Enacal. Una parte es propiedad de la Alcaldía de Managua, que también ha tenido fuertes pérdidas. Según una fuente de la comuna, los manjoles que están al centro de la calle les pertenecen, mientras los que están a orillas de las cunetas son propiedad de Enacal.


La aguadora maneja que les han sido robadas 635 tapas en los últimos dos años, aunque las autoridades de esta institución aseguran tener coordinación con la alcaldía, el conteo de la comuna es de 750 tapas de manjoles robadas.


Solamente en enero de este año, ALMA ya reporta el robo de 115 tapas de sus manjoles, cuyo valor, según Rubí, ronda entre los 150 y 180 dólares cada una.


El ingeniero dijo que a los más de tres millones de córdobas de pérdidas en los últimos dos años, no se le suman las cantidades de otros años, por lo cual la cifra total puede superar los 11 millones de córdobas. “Esta actividad está afectando la economía de la empresa… las cifras de pérdidas es alarmante”, afinó.

 

Diferentes tipos de tapas
Debido a la fuerte ola de robos de tapas de manjoles, las autoridades de Enacal están pensando en cambiar el material con el que son elaboradas y buscar uno menos atractivo para la delincuencia.


El material de las tapas que se utiliza actualmente varía, pueden ser de hierro, aluminio o principalmente de bronce. Esto las hace muy atractivas para los chatarreros.


El ingeniero Rubí, también explicó, que para tratar de disminuir los robos “estamos buscando una alternativa que no sea atractiva para el vandalismo como tapas de fibra de vidrio que no lleven hierro”.


El peso de las tapas de manjoles puede superar las cien libras, las chatarreras las pagan entre dos y cinco córdobas por libra, según un sondeo realizado por END.

Robo no sólo de tapas de manjoles
Everth Gómez, asesor legal de Enacal, refirió que otro gran problema para la empresa es el robo de tapas de medidores, cantidad que ya alcanza los cinco mil 535 en todo el país.


El comandante Iván Tijerino, de la DGB, dijo que en 2008 cuando ocurrió el incendio que arrasó cientos de tramos en el Mercado Oriental, la mayoría de los hidrantes de ese centro de compras estaban deshabilitados o “entrampados”.


“Después de eso se hizo un estudio que arrojó que el 60% de los hidrantes, es decir, dos mil de ellos estaban totalmente deshabilitados”, indicó. Las causas del daño de los hidrantes básicamente son dos: el choque de vehículos contra ellos y el robo de las terminales, que es donde las mangueras de las pipas se conectan para poder abastecerse de agua.


Tijerino indicó que el material con que están hechos estas piezas son de bronce, también el cabezal (llave que permite abrir el hidrante). “Es preocupante, ya que tienen descubiertos la seguridad contra incendios, por eso en algunas ocasiones nos cuesta controlarlos porque tenemos que acarrear agua de lejos”.

Peso es determinante
El peso de las terminales y los cabezales puede llegar hasta las seis libras por cada uno, siendo el precio por libra de entre tres y cinco córdobas, según han constatado los miembros de la DGB.


Al igual que los manjoles, Enacal ha estado cambiando el material de los hidrantes. Ahora están empleando un sistema magnetizado que se acopla con las terminales de las mangueras que también poseen imán.


“Enacal nos dice que no pueden rehabilitar ni cambiar el sistema de todos, pero este año dicen que nos van a reparar 100 hidrantes, la misma cantidad que se habilitó posterior al incendio del Oriental”, indicó Tijerino.


Los puntos estratégicos donde se habilitarán los hidrantes son hospitales, centros de salud, delegaciones policiales y de ALMA, así como algunos barrios; entre los que se destacan Villa Venezuela, Don Bosco, Los Robles, barrio El Edén y Campo Bruce.

No hay cifras exactas de atenciones
Las instituciones de rescate y socorro como Cruz Roja y DGB, sólo tienen números aproximados de las personas que sufrieron percances con los manjoles, como el caso de la joven Brenes.


La Cruz Roja en el informe de atenciones registradas, agregan los incidentes con manjoles en el área de accidentes caseros. En 2010 superó las 250 atenciones, lo que no se sabe con exactitud es en cuántos de ellos hubo un manjol sin tapa.


En el caso de los bomberos, aunque los informes del Puesto de Emergencias apuntan a que son cinco las atenciones por mes, en el consolidado de 2010 se indica que 24 accidentes de tránsito de motociclistas se produjeron por manjoles, pero sólo cinco personas cayeron en las profundidades de éstos.


“Los más afectados son los motociclistas y ciclistas, aunque los vehículos también tienen problemas. Pero, más que todo, son daños mecánicos ya que si son livianas o pequeñas las llantas, quedan atascadas y cuesta sacarlas, así que en el intento es probable que la persona se golpee o sufra heridas”, aseguró Tijerino.


El pasado mes de enero Tijerino señaló que las lesiones a motociclistas y ciclistas tuvieron un aumento, ya que en promedio se estuvo atendiendo a dos por semana. “Se va una motocicleta con la llanta delantera, el motociclista va a caer de cabeza o de cara y puede destrozarse el rostro”, agregó el comandante.

Temporada de invierno la más peligrosa

El comandante señaló que si bien todo el año hay problemas con los manjoles, en invierno es “peor”, ya  que el agua cubre en su totalidad los huecos y los transeúntes que circulan por la zona no lo notan.


“Se caen y como el agua está corriendo se los arrastran”, indicó el comandante, quien aseguró que hasta el momento, a pesar de los incidentes, no hay víctimas.
Managua está rodeada por 17 micropresas cuya tubería llega al Lago Xolotlán.

Recorren el sistema de alcantarillado y la velocidad del agua puede llegar hasta los 200 kilómetros por hora, por lo cual, en algunos puntos puede hacer que las tapas de manjoles “salgan” por los aires, generando mayor peligro para la población y los vehículos, según algunos informes de la alcaldía y los mismos cuerpos de socorro.

Mano dura contra chatarreras
El comisionado William Dávila, jefe del Distrito II de la capital, junto con funcionarios de las instituciones perjudicadas se ha encargado de visitar las chatarreras, a fin de identificar cuáles son las que están comprando tapas de manjoles, piezas de hidrantes e incluso señales de tránsito.


“No podemos hacerlo solos, pedimos a la población que colabore, que nos avise cuando se estén robando las tapas de manjoles”, precisó. La Policía Nacional ha estado haciendo operativos, pero, por lo general, no han podido encontrar tapas de manjoles en las chatarreras, sólo en los vehículos o carretones que los transportan.


Según cifras de la Policía, existen 49 chatarreras ilegales en toda la capital, las que están bien ubicadas pero no se les ha podido encontrar las piezas.

 

Empresas se unen a trabajo policial

Johnny Obregón es director administrativo de la empresa Solo Ferroso S.A, Sofesa, ubicada en el barrio Acahualinca, donde tiene cinco años de operar. Dice que compran carrocerías y otros materiales que sean cobre, aluminio o bronce; los cuales se compactan en grupos de 500 libras para ser exportados.


Obregón asegura que al inicio la gente no sabía que no compraban el material no ferroso. “Venían semanalmente en carretones a ofrecernos las tapas de los manjoles, medidores, hasta señales de tránsito, pero no compramos eso porque es ilegal y no queríamos multas o que nos cerraran la empresa”, afirmó.


Al principio aseguró que solamente les decían a los oferentes que no compraban eso, pero, después, la Policía les pidió ayuda y ahora cuando llegan a venderle ese tipo de piezas o material, hacen pasar al “cliente” para que espere a que pesen el objeto, pero lo que verdaderamente hacen es llamar a la Policía, cuya estación más cercana se ubica a casi dos kilómetros.


“Ya casi no vienen con esas cosas porque saben nuestra manera de operar, pero, aún así, aquí los pequeños acopios los compran y cuando la Policía viene ya ese material se ha fundido y no hay rastros de nada”, precisó Obregón.


END visitó otras chatarreas pero sus dueños o trabajadores se portaron herméticos y no permitieron que el equipo ingresara al interior de éstas.