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Las hermanitas Gioconda de Jesús Ruiz Díaz, Ruth Jakeline, y la niña sólo conocida como María Martínez, este año cumplirán 11 años, luego que en 2001 fueran separadas de sus padres en Mulukukú, cuando apenas eran unas bebés.

Las víctimas denuncian de forzosa separación, desapariciones, propuestas malintencionadas de adopciones ilegales, y hasta de trata de niñas, a la cooperante norteamericana Dorotea Granados, y a la presidenta de la Cooperativa de Mujeres, Grethel Sequeira Montoya.


La gran pregunta que flota en la mente de los padres de las niñas es: ¿dónde están mis hijas? ¿Se trató de entregas voluntarias, adopciones legales o trata de niñas? Son interrogantes que surgen para los representantes de las víctimas, sin embargo, para Grethel Sequiera todo el drama tiene una explicación.


Sequeira aceptó conocer a las personas que la señalan como facilitadora de adopciones ilegales, y a las niñas dadas a padres adoptivos. Afirmó que la Cooperativa de Mujeres que dirige funciona como una delegación del Ministerio de la Familia en Mulukukú.


“Claro, los niños están en adopción… vas al Ministerio de la Familia y buscan allí esas adopciones de esos niños… Antes no había Ministerio de la Familia ni nada en ese Mulukukú, sólo las cooperativas con las clínicas. El Ministerio de la Familia en Mulukukú éramos nosotros. Le cuidábamos a los niños al Ministerio de la Familia de Siuna, era un arreglo con la institución”, aseguró Sequeira.

“Nosotros toda la vida hemos trabajado con la Policía, con la Comisaría (de la Mujer), con Mifamilia, y lo vamos a seguir haciendo, porque en Mulukukú somos las únicas que podemos dar ese apoyo, la Cooperativa ‘María Luisa Ortiz’. No solamente adoptamos niños, le mantuvimos la salud a la gente”, indicó, al referirse a las atribuciones que se toma esta Organización No Gubernamental.

Niega vínculo con norteamericanos

Buscamos la versión de la norteamericana Dorotea Granados, pero fue imposible encontrarla. Los habitantes de Mulukukú dicen que ya ni llega a la Cooperativa y que no se lleva bien con Sequeira, mientras esta última dijo que su compañera de trabajo ya está jubilada, y negó que tengan vínculos con norteamericanos ansiosos de adoptar a niños nicaragüenses.


“No tenemos contactos con norteamericanos para que adopten niños. No, en Mifamilia yo no sé. Eso lo arregla Mifamilia… La madre de las niñas (Juana Brunilda Díaz Flores) las dio en adopción con Mifamilia”, recordó Sequeira.


Ella parece desconocer que la misma Díaz, quien está trabajando en su finca en Mulukukú, aseguró que una de sus hijas fue dada en adopción a una “gringa” que conoce sólo con el nombre de María, mientras la otra fue dada a doña Rafaela García, habitante de la comunidad Kuikuinita, en Santa Rita.

Al mencionarle que hablamos con Díaz y la confirmación de la presencia de “gringos” en las adopciones, Sequeira se contradijo y afirmó “que una de las niñas fue dada en adopción en Estados Unidos y ella (la mamá de las niñas) fue a entregarla, y la otra niña ella misma la dio en adopción”.

¿Quién tiene los documentos?
Pero no supo responder por qué estaban entregando niños a norteamericanos y no a nacionales, y tampoco aclaró si como Cooperativa, que impulsa las adopciones, les queda algún documento que soporte la legalidad de estas acciones. Lejos de aclarar el tema, nos mandó a preguntarle a Mifamilia.


Y fue precisamente lo que hicimos. Toda la semana pasada insistimos en Mifamilia que nos facilitaran información sobre estas adopciones. Llamamos al celular de la ministra Marcia Ramírez, pero su asistente nos dijo que estaban en constantes reuniones. La misma solicitud fue recibida por Cristina Gaitán y Erick Ocón, jefa y asistente de Relaciones Públicas de la institución, respectivamente, y al final, guardaron silencio, pero EL NUEVO DIARIO todavía sigue esperando.


Sequeira invitó al norteamericano Polichio a interponer una formal denuncia en la Policía y en los Juzgados correspondientes, para aclarar el caso. Lo que no sabía es que Polichio ya lo hizo, y hasta la fecha lo único que ha obtenido son excusas y negligencia por parte de las autoridades del Mifamilia y de la misma Policía Nacional.


Niega propuesta de adopción
La joven Martha Valdivia, de 26 años, actualmente habita en el municipio El Crucero, de la ciudad de Managua, pero recuerda que cuando apenas tenía 14 años, estaba embarazada y vivía en Mulukukú. Ella recibió una propuesta de Sequeira y de Granados que consistía en que les diera al bebé en adopción si acaso resultaba ser una niña.

“El Fred (gringo) le ofrece reales a la Martha y ha mantenido por muchos años a la Orbelina (mamá de Martha) y está bien, si ellas para pagarle a él por todo lo que tienen ahora tienen que denunciarnos, no sé qué van a hacer ahora, porque eso lo tienen que probar. El hombre le da reales a todo el mundo que quiera hablar mal de nosotras”, dijo Grethel.


Periplo ha sido interminable

El abogado Enrique Gutiérrez ha asumido la representación legal de las víctimas y ha tocado las puertas de las instancias correspondientes en búsqueda de justicia, procurando reunir a los niños con sus padres. Recordó que en marzo de 2007, los afectados concurrieron a la Policía de Siuna, pero no fueron atendidos y los remitieron a la delegación de Mifamilia del mismo lugar.


Ese mismo mes se movilizaron a la delegación central de Mifamilia, en Managua, donde expusieron el caso. Allí una funcionaria les aseguró que investigarían la denuncia. El 27 de noviembre de 2007, visitaron la Red de Mujeres contra la Violencia, pero no obtuvieron ninguna ayuda, y sólo los atendieron unos instantes.


En febrero de 2008, Polichio visitó la Policía Internacional (Interpol) para buscar ayuda. En el lugar, el comisionado Marvin Ordóñez, otrora segundo jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía, instruyó al norteamericano que debía ir a esa dependencia policial a interponer la denuncia.


El abogado Gutiérrez y Polichio siguieron visitando en varias ocasiones diversas instancias policiales y de Mifamilia, además de la Fiscalía, la Embajada Americana en Nicaragua, organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación, pero, hasta la fecha, no han obtenido respuestas.

¿Y la Policía?
“Con tanta evidencia que le hemos dado a la Policía, el caso está muerto, y en el caso de Mifamilia no quisieron ni dar un documento oficial donde expresaran que no saben nada del paradero de las niñas. Alegaron que el uso de material que no fuera solicitado por una instancia oficial no podían ellos soltarlo, pero sí se comprometieron verbalmente que cuando la Policía les solicitara ese requerimiento, ellos lo iban a dar”, aseveró el doctor Gutiérrez.


En comunicación enviada el 21 de febrero de 2008 por el comisionado William Dávila, entonces segundo jefe de la Policía del Triángulo Minero-RAAN, a su similar Marvin Ordóñez, quien era el segundo jefe de la DAJ nacional, le informa que el 20 de febrero se entrevistó a Sequeira, quien les dijo que las niñas Gioconda y Ruth fueron llevadas a Mifamilia.

“Decidieron ubicar en hogares sustitutos a Gioconda y Ruth Jackeline, entregándole a Gioconda Ruiz Díaz a la señora Rafaela García, quien habita en el sector conocido como Santo Domingo, comunidad de Kuikuinita que pertenece a Mulukukú, y Ruth fue ubicada en el hogar sustituto en Managua S/D (sin dirección)…”, reza el informe policial.

Siguen las contradicciones
Este equipo viajó hasta el lugar, pero la zona de Santo Domingo es intransitable para los vehículos, y difícilmente se puede llegar. Sequeira dijo a la Policía que la niña Ruth fue ubicada en un hogar sustituto, pero otra vez se contradijo, ya que aceptó, al igual que la madre, que la menor fue adoptada por una “gringa”.


Sobre la niña María Martínez, el informe policial es preciso: “María Martínez, que es la otra menor, de igual manera fue ubicada en hogar sustituto con el Ministerio de la Familia Managua, y la madre biológica habita en Pancasán”. Pero, según los pobladores de Mulukukú, la mujer que parió a María se marchó del lugar sin dejar huellas.


¿Qué dijo Dorotea?
Según el informe policial, los oficiales entrevistaron a Granados, y ésta manifestó que “en 2002 en adelante, brindaron atención a las niñas que se mencionan como desaparecidas… por lo cual, la Cooperativa de Mujeres organizadas brindó ayuda para atender a estas niñas Gioconda, Ruth Jackeline y María Martínez. Posteriormente, el Ministerio de la Familia en Managua las dio en adopción a personas que podían darles cuido para su crecimiento”, se plasma en la comunicación.

Granados tampoco señaló y aceptó la intervención de padres adoptivos de origen norteamericano en el caso de la niña Ruth. END, toda la semana pasada buscó la información oficial con la comisionada mayor Glenda Zavala, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial, y con su similar, Vilma Reyes, jefa de Relaciones Públicas de la Policía, pero tampoco hubo éxito y se sigue esperando respuestas.


Llamado a la primera dama
El pasado 2 de mayo de 2008, el norteamericano Polichio envió una carta a la primera dama de la República, Rosario Murillo, para ponerla al tanto de los casos y a la vez solicitar su apoyo.


“Hay evidencia de que al menos dos niñas más han sido movidas por Grethel Sequeira sin contactar al Ministerio de la Familia. Esto constituye tráfico de niños también… estoy convencido que Dorotea Granados tiene información del paradero de dos niñas nicaragüenses que han salido de Nicaragua ilegalmente”, se detalla en la misiva enviada a Murillo.


Pero ni Fred ni el abogado Gutiérrez han recibido respuesta de la Coordinadora de Comunicación del gobierno, y queda la gran pregunta: ¿Las humanitarias cooperantes de Mulukukú están traficando a nuestras niñas?