•   MATAGALPA  |
  •  |
  •  |

La violencia intrafamiliar y sexual es un flagelo que ha venido calando y aumentando en  los hogares de la sociedad  nicaragüense, y en particular en los de la matagalpina, donde según estudios realizados por grupos que defienden los derechos de las mujeres y de la niñez, la fémina rural es la que más sufre este fenómeno.


La violencia intrafamiliar y sexual es un tema que se ha venido abordando a través de conferencias y convenciones, tanto a nivel nacional como internacional, por lo que el Programa de Acción de Viena, aprobado por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada el 25 de junio de 1993, en su artículo 18 sobre los derechos de las mujeres y las niñas, reconoce la violencia y todas sus formas de acoso y explotación sexual, principalmente las derivadas de prejuicios culturales y de la trata internacional de personas, son incompatibles con la dignidad humana y deben ser eliminadas.


En Matagalpa, este fenómeno ha cobrado muchas vidas de mujeres adultas y niñas, no sólo del campo, sino también de la ciudad, por lo que urge un estudio sobre estas acciones violentas que afectan muchos hogares  de la “Perla del Septentrión”. Muchas de ellas han quedado marcadas en su rostro con huellas de la violencia.  


La Red de Mujeres contra la Violencia, que agrupa a varias organizaciones, asegura que el año pasado, 89 mujeres fueron asesinadas en el país, la mayoría por esposos, novios, ex cónyuges, familiares o conocidos.


En este departamento, según un estudio realizado por el grupo “Venancia”,  nueve mujeres fueron asesinadas durante 2010, víctimas de la violencia intrafamiliar y sexual, sin contar las que han sido lesionadas con arma blanca y de fuego por sus cónyuges, ex parejas o novios, así como las que han sufrido violación.


Según estos organismos, que a diario trabajan para lograr la eliminación de la violencia intrafamiliar y sexual, este calvario de las mujeres ha arreciado en los últimos años, no sólo en Matagalpa, sino en todo el país, donde los asesinos, en su mayoría, andan prófugos de la justicia.


Entre las mujeres que fueron asesinadas durante 2010 en Matagalpa están Modesta Padilla, Rosario Rodríguez Calderón, Grechi Scarleth Padilla Duarte, Mercedes Ramírez, Kenia López Hernández, Sebastiana Treminio Rivas, Jamileth Orozco, Celina Pérez Hernández y otra que fue encontrada muerta a la orilla de un camino y enterrada sin ser identificada, al igual que su asesino.     


Para la coordinadora del Colectivo de Mujeres “Ocho de Marzo”, Luz Marina Torres, la violencia intrafamiliar, además de ser un fenómeno social que se vive cotidianamente, es la forma de cómo la sociedad ha educado tanto a hombres como a mujeres. Esto ha causado en la vida de las mujeres, muchos daños físicos, sicológicos y emocionales.

Una de cada dos sufre violencia

“En cada casa donde hay dos mujeres, una de ellas está sufriendo violencia, según datos de investigaciones que se han realizando en el país. Por lo que nosotras hemos venido planteando que no sólo se le llame violencia intrafamiliar, sino la violencia hacia las mujeres, porque la intrafamiliar se refiere al padre, a la madre, a los hermanos, a los hijos, el tío. Cuando es hacia las mujeres, estamos hablando de la que ejercen los hombres hacia las féminas a partir de creer que tienen el poder sobre los cuerpos y las vidas de ellas”, enfatizó.


En lo que respecta a la violencia intrafamiliar y sexual, en Nicaragua se ha avanzado, en gran parte gracias a los esfuerzos del movimiento de mujeres, que en los últimos años  ha realizado investigaciones que permiten avanzar en una mejor comprensión de este fenómeno social que afecta el país, así como formular respuestas para enfrentar este problema social.


Las organización Red de Mujeres contra la Violencia realizó un estudio en 2007, denominado “Para mí no se hizo justicia”, en el que hay historias de féminas que han sufrido violencia intrafamiliar y que han llegado a los juzgados correspondientes, pero no se les ha hecho justicia.


Otra organización; el Colectivo de Mujeres de Matagalpa, realizó y publicó un estudio sobre el acceso a la justicia de las mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar y sexual, a través de un análisis del trámite y resoluciones de las denuncias recibidas en los juzgados y Policía en ocho municipios del departamento de Matagalpa, donde se asegura que sólo el 3% recibe respuestas satisfactorias a sus demandas.

Víctimas están denunciando más

Yalkiria Pineda, del Colectivo de Mujeres de Matagalpa, señaló que  la violencia intrafamiliar y sexual tiene aspectos positivos y negativos, donde lo positivo es que ha incrementado la denuncia por parte de las víctimas.


“No es que hayan aumentado los asesinatos de mujeres y las violaciones, sino que las víctimas se están percatando de que el que su marido o compañero la golpee no es una situación normal, no debe permitirlo,  ni la familia lo tiene que callar ni la sociedad lo tiene que cubrir. La mujer tiene suficiente información para denunciar cuando sufre violencia intrafamiliar”, enfatizó.


En el aspecto negativo, dijo que “la mujer en Nicaragua es víctima de violencia hasta de las personas que están encargadas de su cuido,  porque el índice de niñas violentadas menores de 14 años es muy alto y las estadísticas demuestran que no hay muchos cambios de quiénes son las personas que agreden, ya que hasta los mismos datos que como colectivo llevamos demuestran que los autores de este hecho son personas del entorno familiar, incluso personas que tienen un alto nivel de responsabilidad en la sociedad, entre los que están maestros y hasta pastores de iglesias”.


Las estadísticas demuestran la cantidad de mujeres asesinadas por departamentos, destacando Managua con 18, seguido por Matagalpa, RAAN, RAAS, con nueve cada uno, y en tercer lugar el departamento de Jinotega, con 7.
Los demás están distribuido en el resto de departamento y se menciona el asesinato de 12 mujeres nicas en el extranjero: Costa Rica, Guatemala y Estados Unidos.


Por su parte, la jefa de la Comisaría de la Mujer y la Niñez de la Policía Nacional, subcomisionada Lucía Rodríguez, aseguró que durante 2010 recepcionaron un  total de 2 mil 216 denuncias, de las cuales fueron mil 200 faltas penales. De ellas, mil 126 fueron remitidas a las instancias judiciales y mil 16 fueron delitos de los cuales 900 fueron remitidos a los juzgados, por lo que asegura que dieron respuesta a cada una de las denuncias interpuesta por las mujeres afectadas.

 
Rodríguez añadió que a pesar de que hay más denuncias por parte de las mujeres que sufren violencia intrafamiliar y sexual, también hay muchos casos que se caen porque la misma víctima se presenta a retirar la denuncia.
Señaló que finalizaron el año 2010 con el asesinato de cinco mujeres en los últimos cinco meses, por lo que pide a las féminas seguir denunciando estos hechos.  


Para Ruth Matamoros, del Grupo Venancia, la violencia intrafamiliar es un problema social, porque muchas veces es tolerado como algo cultural y se sigue viendo como  normal, como una manera de controlar a las mujeres, y cuando ella dice no y quiere poner un alto, es cuando se dan los sucesos más fuertes, que generalmente las llevan a la muerte.


Mujeres con poco apoyo

Sandra Arceda, del municipio de Esquipulas, señaló que hay varios fenómenos que están a favor de la violencia intrafamiliar, uno es que la Policía en los municipios no cuenta con los recursos para actuar inmediatamente y el otro es la comunidad, que en muchos casos está a favor del agresor, como le ocurrió a Petrona Jarquín.


La señora Jarquín,  originaria de la comunidad El Portón, es la primera mujer asesinada en este departamento en lo que va de 2011, fue víctima de la violencia intrafamiliar, cuando a pesar de denunciar a su ex pareja por violencia, el hombre fue puesto en libertad y la acuchilló. Falleció en una sala del Hospital Regional “César Amador Molina”, mientras el homicida está prófugo de la justicia.


Para el doctor Frank Rodríguez, juez Primero Penal de Juicio, la violencia intrafamiliar y sexual es un fenómeno que tuvo un repunte alarmante en 2010, por lo que considera que a este fenómeno hay que darle tratamiento prioritario institucionalmente, con la responsabilidad que amerita.


Señaló que la violencia ha llegado a tal extremo, que las mujeres se han visto obligadas a defenderse de sus agresores, y hasta han cometido homicidios para evitar que las sigan agrediendo.


Enfatizó que personalmente le ha tocado atender dos casos en los que las víctimas han sido hombres, cuando las mujeres se han defendido, apuntó.
Un caso emblemático de violencia contra la mujer es el de la profesora Ismelda del Carmen  Blandón  Zeas, a quien su ex compañero de vida, además de pegarle un machetazo en la espalda, le cortó las dos manos. Fue enviada a Holanda para que recibiera atención médica, donde le colocaron dos dedos de los pies en una de sus manos.


“He logrado sobresalir, fue triste. Yo llegaba de mi trabajo y mi ex compañero estaba borracho, con un poco de hombres en la casa. Quería que se los atendiera y como no le hice caso, me agarró a machetazos y me dejó como me están viendo”, aseguró la profesora, quien después de recibir atención sicológica logró superar el drama vivido y trabaja con personas con capacidades diferentes en el municipio del Tuma-La Dalia.


La violencia intrafamiliar y sexual ha deja dolor y luto en los hogares matagalpinos, donde muchos niños han quedado huérfanos, porque sus madres han sido asesinadas por sus padres, dramas difíciles de superar por los pequeños, quienes podrían considerar asesinos a sus padres.