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Son 18 las especies que alberga el mariposario de El Castillo, ubicado en el municipio del Río San Juan de Nicaragua, de las cuales tres se encuentran amenazadas.  Se trata de la Heliconius sapho, Heliconius hecale y la Archaeoprepona demophon, especies sensibles a la deforestación. La situación de riesgo animó a un grupo de 12 mujeres amantes de la naturaleza a trabajar en la creación del mariposario donde velan por su preservación y reproducción.


El mariposario cuenta con un laboratorio donde se aprecia el ciclo de reproducción de las especies, desde que son larvas hasta que se convierten en mariposas adultas.  


De acuerdo al biólogo Marvin Torres, quien realizó su tesis de licenciatura sobre Mariposas en el Río San Juan, en Nicaragua la principal amenaza para estos insectos es la pérdida del bosque. En otros países son capturadas para comercializarlas disecadas en cuadros.  


“Las mariposas tanto diurnas como nocturnas, son especies emblemáticas y buenos indicadores de la ‘salud’ de un bosque. En Nicaragua no se ha cuantificado el total de especies pero, entre las diurnas existen alrededor de 400 descubiertas y documentadas.


En Río San Juan sobresalen las mariposas de color azul metálico como las del género morpho, así como distintas especies de las llamadas mariposas búhos”, explicó el experto.

Trabajo de conservación
Para velar por la no extinción de los tres tipos de mariposas amenazadas, las mujeres encargadas del mariposario se introducen al campo a recolectar mariposas. Su dinámica es que de cada cien, liberan diez en su hábitat natural para no romper el equilibrio.


Cabe destacar que este proyecto se inició hace nueve años por iniciativa de Araucaria, Organización No Gubernamental, con el objetivo de convertirlo en una alternativa sostenible de conservación y diversificación económica a través de la exportación de la mariposa crisálida.


El organismo hizo la labor de capacitación y levantó la infraestructura, pero nunca tuvieron éxito como detalló doña Elvis Amalia, una de las involucradas en el proyecto, quien asegura que en esta ocasión las mueve algo más que la ambición: la conciencia ambiental.


Siempre tratan de que sea un proyecto sostenible, es por eso que abrieron las puertas del mariposario al turismo que frecuenta El Castillo, “sobre todo ahora que el Río San Juan está de moda”, expresó.

La especialidad de la casa
En un recorrido guiado, el visitante puede sumergirse en el interesante mundo de las mariposas, conocer sus fases de reproducción, características, diferencias, mecanismos de defensa, entre otras cosas.


Aún el proyecto no es sostenible, de hecho faltan recursos y promoción. Para éste último han ideado un plan que incluye plataforma virtual y promoción en redes sociales.


Nahima Navas, Asesora de Promoción del proyecto a través de la Fundación del Río, destacó que se trata de una iniciativa  integral que combina la protección de la especie, la sostenibilidad y un beneficio para el turismo en la zona, sumándose a los productos que incentiven al visitante a permanecer por más tiempo en el municipio.


“Se busca no sólo crear productos sino diversificar la oferta, y concienciar a la gente sobre la importancia de interactuar con el turista para desarrollar la zona”, manifestó.