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Maestra, guerrillera, dirigente obrera, embajadora, conductora de un microbús de pasajeros y  comerciante del mercado Oriental, son parte de las experiencias que una extraordinaria mujer ha acumulado a sus más de 60 años de edad.

Nos referimos a la comandante Olga Avilés López, la que narró para EL NUEVO DIARIO detalles de lo que ha sido su vida, entre ellos los del comando sandinista que en 1974 asaltó la casa de un alto funcionario del régimen somocista.

“La tía”,  a como la conocen, una mujer de baja estatura pero con un corazón muy noble, devota de la Virgen Concepción de María, nació en Honduras, de padres nicaragüenses que habían emigrado a ese país en los años 40, pero cuando ella tenía dos años de edad sus progenitores retornaron a Nicaragua.

Cuando Olga se graduó de maestra, su mamá le preguntó: ¿”Y al fin qué nacionalidad vas a adoptar”? La respuesta de Olga fue: “Pues nicaragüense”.
Cuando sus padres retornaron de Honduras vivieron en una casa de alto en la Calle 15 de Septiembre frente donde estuvo el aeropuerto Xolotlán, por la Loma de Chico Pelón, pero su padre, quien fue contador, perdió la vivienda por una hipoteca y  se trasladaron a Altagracia. Su padre tuvo una panadería.

50 años de graduada
Recientemente Olga participó en las celebraciones del 50 Aniversario de haberse graduado de maestra de Primaria en la Normal que funcionó en San Marcos.

La promoción en la que se graduó Olga a la edad de 18 años, se llamó Luis Somoza, pero las ironías de la vida reflejan que casi todos los educadores que se graduaron son sandinistas, algunas comprometidas y otras simpatizantes.

Su primera inquietud social
Cuando impartía clases en una escuela pública en el  barrio El Paraisito, las condiciones precarias en las que tenía que atender a los niños le comenzó a despertar inquietudes sobre el tipo de sociedad que se vivía en Nicaragua, la que necesitaba un cambio. Esto fue alimentado por el antisomocismo de su padre.

Al ingresar a la UNAN conoció a Michelle Najlis, Mercedes Baca y otros cuadros sandinistas, quienes estaban en la Facultad de Ciencias y Letras. En esa época, los estudiantes de primer ingreso tenían que pasar por esa facultad para después escoger la carrera que iban a estudiar.

Es así que se integra al Movimiento Estudiantil antes de que existiera el Frente Estudiantil Revolucionario (FER).

A finales de 1966 es reclutada por el FSLN. Mercedes Baca fue la que sirvió de enlace. Le dijeron “vas a ir a una entrevista con una gente porque vos simpatizás con el movimiento revolucionario y sos de izquierda”.

La respuesta de Olga al enlace fue: “Pues no sé, yo estoy en contra del somocismo”, y se fue al encuentro con Tomás Borge en una casa clandestina detrás del cementerio Oriental. Ahí Tomás le explicó el objetivo de la naciente organización político-militar, y también para ver cómo podía participar como maestra y como estudiante.

Olga decidió prepararse militarmente para la lucha armada. Antes de pasar a la oficialización de reclutamiento, participó en varias acciones de la resistencia urbana, entre ellas la de acompañante de Carlos Fonseca y Ricardo Morales.

Nunca cayó presa
Olga nunca fue apresada por la Guardia Nacional. Utilizó una gran cantidad de seudónimos; en León y Managua se identificaba como “Sofía”; en Estelí se llamaba “Mara”, y en Matagalpa “Eugenia”. En cada departamento que estuve cambiaba de seudónimo y de vestimenta.

En Matagalpa utilizaba pantalones de remache, tallados, con una chaqueta y botas, vestimenta que en Managua la cambiaba y si iba a una acción se disfrazaba utilizando pelucas.

Fue la primera mujer que decidió a ir a acciones armadas, porque los operativos en los que participó fueron fogueos para después integrar la célula sandinista que se tomó la casa de José María Castillo Quant en 1974. Estuvo en tres acciones de recuperación económica y en una de esas acciones cayó Igor Úbeda

Cuando estuvo clandestina dirigió en Altagracia una casa de seguridad y en la preparación de cuadros del FSLN. La casa tenía la fachada de un taller de costura, donde también estuvo Luisa Amanda Espinoza.

Dirigió una escuela militar en Altagracia
“La casa la convertimos en escuela porque a todo el que llegaba le enseñábamos explosivos, armas caseras, a disparar en seco, mientras en el taller de costura hacíamos hamacas, uniformes para los que estaban en la montaña, mochilas de lona. Esto lo hacíamos por las noches”, dijo.

Olga se encargaba de impartir clases a los nuevos integrantes del FSLN para nivelarlos en sus conocimientos. Cuando Luisa Amanda llegó a esa casa tenía un bajo nivel de escolaridad y “nos encaprichamos las dos en estudiar y así ella hizo bastante, por lo que nosotras vivíamos ocupadas en la clandestinidad”.

La “tía” también enseñaba a hacer seguimientos de seguridad, “porque si salían a la calle tenían que saber si alguien iba detrás de ellas; aprendieron a hacer buzones en el mismo barrio, así como también encontrarlos.

“Cuando uno anda clandestino puede dejar en un lugar el mensaje y mandar a decir con un correo hablado donde puede encontrar ese mensaje con clave”, dijo Olga, quien recordó que por ahí pasó René Núñez, actual presidente de la Asamblea Nacional, así como Efraín Sánchez Sancho y Víctor Tirado López.

En esa casa, Luisa Amanda Espinoza disparó por primera vez al aire un arma de fuego para quitarse el miedo. Utilizaban los 7, 24 y 31 de diciembre para hacer ese tipo de prácticas, aprovechando la tradición sobre la quema de pólvora. En esa casa fue donde Pedro Arauz Palacios le ‘aticuñó’ el calificativo de “tía”.

Reclutó a hijo del ex presidente Enrique Bolaños

Reclutó al fallecido Comandante de la Revolución Carlos Núñez Téllez, así como a Jorge Bolaños (qepd), hijo del ex presidente Enrique Bolaños. Jorge fue contactado cuando pasó por México, pero nunca se decidió a integrarse a la guerrilla, ya que tenía una debilidad y es que se desmayaba cuando miraba sangre.

Cuando Olga estuvo de comerciante en el Oriental después de la derrota electoral que Violeta Chamorro le asestó al FSLN, Jorge la visitó en su tramo donde le llegó a preparar una sopa a la “comanche”, término que las vivanderas de ese populoso mercado le pusieron a Olga Avilés.

Al preguntarle sobre el comando que se tomó la casa de Chema Castillo dijo que estaba compuesto por tres escuadras. La escuadra número 3 la integraban los más experimentados y viejos militantes del FSLN, entre ellos Germán Pomares, jefe de escuadra; Róger Deshon y Olga. El trabajo de la tercera escuadra fue de contención. Olga también llevaba la tarea de sanitaria, y le tocó atender a Deshon, a quien le penetró una bala por la clavícula y le salió en la parte superior del omoplato. Como no había alcohol le echó güisqui en la herida.

¿Cómo murió Castillo Quant?
Cuando Olga buscaba medicamentos en la casa para atender a Deshon, fue que se produjo la muerte de Castillo Quant, quien salió de una puerta disparando con una escopeta 12, nuevecita.

En la casa de Quant había un gran arsenal que contenía hasta un arma belga de trípode. Todavía herido de muerte Quant disparó la escopeta y parte de los charneles afectó una de las piernas de Eleonora Rocha.

Después de su participación en el comando que se tomó la casa de ‘Chema’ Castillo, Olga fue enviada a Cuba, pero cuando le llega la orden de regresar a Nicaragua, Pedro Aráuz le dijo que no entrara al país, que se quedara en Honduras para hacer el trabajo de reactivar los Comités de Solidaridad con la lucha sandinista en el exterior, operando desde México.

Lo que vivió después de 1979
Después del derrocamiento de Somoza trabajó en una comisión que levantó un inventario de los bienes que dejaron los somocistas que salieron huyendo del país.

En septiembre de 1979 la mandaron a la organización de la Central Sandinista de los Trabajadores (CST), de la cual es fundadora y donde estuvo a cargo de las relaciones internacionales.

Después de estar dos años en la central obrera, pasó al Departamento de Relaciones Internacionales del FSLN. Posteriormente a la Dirección Política del Ministerio del Interior, y en 1985 fue nombrada Embajadora de Nicaragua en Vietnam, atendiendo  Laos y Kampuchea.

Estando en Vietnam se produjo la derrota electoral del sandinismo en el 90. En la misión monitoreaban la BBC de Londres, la que en una transmisión difundieron los gritos de Violeta (Chamorro) que había ganado, “algo que nosotros no creíamos a pesar de que estábamos a 24 horas de diferencia con Nicaragua”.

“Cuando nos confirmaron la derrota, eso fue un trauma terrible que nos provocó una impresión fuerte, y nos empezamos a analizar nosotros mismos para ver en qué habíamos fallado”, dijo la ex embajadora.

Su retorno a Nicaragua
Al regresar a Nicaragua decidió buscar la forma de cómo iba a vivir, y con la indemnización que recibió compró un microbús de 30 pasajeros empezando a hacer viajes a Guatemala y Panamá. Posteriormente, vendió el microbús después de trabajar con él durante seis años, y con el dinero obtenido compró un local en el mercado Oriental.

Cuando decidió vender el negocio encontró a un señor que le dicen “El Campesino”, quien le pagó buen dinero por el negocio, pues la cifra distó mucho de lo que pagó ella cuando lo adquirió. Esa propiedad sigue en el comercio en las inmediaciones donde fue el cine México y se llama Distribuidora Jenny.

¿Y la parte sentimental?
Con respecto a su vida sentimental, Olga dice que tuvo poco tiempo para eso, al tiempo que recordó que cuando era estudiante tuvo un novio originario de la Costa Atlántica y estudiante de magisterio.

Cuando se fue a la clandestinidad, su novio se casó con una dama de Jinotepe, “pero cuando regresé de la clandestinidad nos juntamos nuevamente pero no tuve hijos porque ya tenía 40 años de edad…” Ahora, con su marido “somos amigos” porque él reside en Puerto Cabezas y en su casa lo acompañan dos niños, hijos de una joven que la “tía” crió.

ebarberena@elnuevodiario.com.ni