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Empleo casi no hay,
pero trabajo  hay en p…

Después de haber publicado en la página anterior, la historia de tropiezos y más tropiezos en la búsqueda de buenos socios, ocurrida al exitoso emprendedor William Ramírez Cerna, ahora vamos a conocer la otra cara de la moneda
Luis Bárcenas y Alberto Castillo, son dos viejos socios que sin uniforme ni máscaras, pero al estilo de Batman y Robin, trabajan juntos desde hace veinte años protegiendo con sus guardas de seguridad la vida y los bienes de gran cantidad de personas. Ellos son dueños de la empresa “Seguridad C y B”, una empresa muy bien equipada tecnológicamente que genera centenares de puestos de trabajo.

Una oportunidad de negocios
Luis, presidente de la empresa, nos cuenta que él, en conjunto con un grupo de amigos, percibió una oportunidad de negocios en el segmento de la industria de seguridad. En ese tiempo no había otras empresas de ese tipo. Su instinto empresarial les dijo que no podían desaprovechar una oportunidad como esa y decidieron comenzar, motivados por la experiencia de otros países. Comenzaron varios y después de un tiempo sólo quedó Alberto, el gerente general.

¿Luis, existe una fórmula para haberte llevado bien con tu socio durante estos 20 años?
Yo creo que no existe fórmula, realmente, el trabajo ha sido duro, y aquí todos los días tenemos discusiones serias de trabajo. Lo que al final nos mantiene unidos, es que hemos comprendido que dichas discusiones son para bien de la empresa; son para hacer que siga desarrollándose. Valen la pena.

¿Han tenido momentos difíciles, como los han solucionado?
Todos los días son difíciles, pero el secreto está en que los dos hemos comprendido que esto no es un problema personal, sino que es un problema que tiene que ver con las actividades que debemos hacer para poder desarrollar la empresa. Todas las discusiones que tenemos no son personales, se dan porque nuestro objetivo es que el negocio mejore.

¿Se antepone la sociedad a la amistad?
La guía que tenemos es que el negocio cada día marche mejor y eso es lo que nos mantiene unidos, la empresa. Somos socios ante todo.

El relevo generacional
Después de 20 años de estar liderando Seguridad C y B, ahora su visión es impregnar de pasión por la empresa a los hijos de ambos, y que ellos, en la medida de lo posible sean los que la operen guiados por metas de largo plazo.
Participan en un programa de fortalecimiento de empresas familiares, porque quieren que la empresa siga operando, y que la relación tan buena que han tenido como socios, la sigan teniendo sus hijos. Esa es la dirección en la que trabajan, que la nueva generación logre llevar la batuta de la empresa.

¿Qué características debe tener el candidato a socio?
Debemos saber con qué tipo de personas hacer cada cosa, más, cuando se trata de una decisión tan delicada y compleja, como lo es asociarse con alguien para desarrollar un proyecto.
La fidelidad y la honradez son fundamentales para empezar y mantener un negocio. También que haya respeto entre ellos y que ambas partes tengan  metas a largo plazo, además de la ingeniosidad, perseverancia y astucia que debe tener un buen emprendedor para cumplir un proyecto.
Lógicamente el deseo de empujar juntos, debe estar siempre latente. De manera conjunta se debe trabajar para cumplir los objetivos que se proponen ambas partes. Se debe tener un sueño compartido, y ese sueño no es solamente platicado, sino que cada quien ponga su esfuerzo personal para que el proyecto de empresa salga adelante.

Intereses equilibrados
Yo participo con diferentes personas, en diferentes sociedades, con las que me une una gran amistad y un gran aprecio. Creo que en todas esas sociedades hay diferentes personalidades y cada quien las expresa según su proceder. Pero el elemento fundamental que debe unir  a dos personas, más allá de cualquier interés personal, debe ser la ambición conjunta, no individual.
Para que la sociedad pueda caminar creo que los intereses de ambas partes deben estar equilibrados. Cuando hay un desequilibrio es cuando vienen las desavenencias. Las personas involucradas, en este caso los socios, deben tener la  madurez suficiente para mantener ese equilibrio del que hablo, en pro de los intereses de la empresa. Funciona.