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“Anielka”,  seudónimo que utilizaremos para identificar a una  joven de 23 años, casada y con un hijo de tres años, denunció haber sido abusada sexualmente por el médico que la atendió cuando llegó a su clínica.


Todo empezó el dos de marzo de 2011,  cuando “Anielka”, agobiada por la carestía de la vida llegó a una clínica atraída por el letrero que decía: “Consulta médica 20 córdobas y consultas dentales gratis”.


“Llegué porque necesitaba realizarme unos exámenes de heces y de sangre que me estaban pidiendo para solicitar un certificado de salud, porque yo trabajo atendiendo en un kiosco donde se venden alimentos. El doctor me empezó a preguntar mi historial clínico y le comenté que en mi familia teníamos problemas de quistes en la matriz”, relató la dama.


Hasta ahí todo marchaba bien, pero el médico  de apellido Contreras Martínez amplió las preguntas  y la paciente  le expresó que regularmente sufría de dolor en el vientre y que siempre tuvo complicaciones con las pastillas anticonceptivas, por lo que el galeno le pidió que se recostara  en una camilla.


-“¿Pero cómo?  ¿Usted es ginecólogo?”,  interrumpió la joven con cierta desconfianza, a lo que el médico le contestó: “Sí,  claro”.


-“Pero es que ando con mi período y es un poco incómodo”, insistió la joven, a lo que el médico dijo: “No, al contrario, es menos doloroso para examinarla”.


Según la denunciante,  el doctor  “muy caballeroso” le quitó el pantalón y la ropa interior, “luego me dijo que me colocara en posición de parto para examinarme”.
“Inclinate hacia atrás, cerrá los ojos para que te relajés, que voy a hacer el tacto”, fue la orden que le dio el galeno a “Anielka”, según ella.


“Yo sentí después que lo que me introducía ya no eran los dedos, intenté levantarme y él me volvió a acostar diciéndome: “relajate que tenés desviada la matriz y te la estoy colocando nuevamente”, relató  la denunciante.


Según ella, el doctor durante el tiempo del “examen vaginal” le mantuvo ocupada la “mente”  haciéndole preguntas, como qué tipo de anticonceptivo usaba, cuántas personas en su familia tenían los mismos problemas de salud y otras.


El error
En un momento determinado,  el doctor supuestamente  no “midió la distancia” entre él y la paciente y la rozó.


“Yo me sorprendí cuando sentí el roce del pantalón del doctor con mis piernas, fue cuando intenté levantarme nuevamente y él me volvió a acostar y me dijo: “Ya falta poco”.


Según “Anielka”, después  de salir de la “consulta” se dirigió a su trabajo, donde tiene un año de laborar y le comentó a su patrona,  de apellido Fonseca, que  sospechaba  haber sido abusada.


Y para estar seguras y  no dar un mal paso, Fonseca la llevó adonde su ginecólogo y le expuso el caso, y éste les recomendó acudir a la Policía, porque auscultó a “Anielka” y  le encontró el  área vaginal enrojecida, lo que le indicaba que pudo existir un contacto sexual.

Engavetado
Ha pasado más de un mes desde que la mujer denunció el caso  y sorprendentemente el expediente continúa “engavetado” en el Distrito VI de Policía, es decir, aún no ha sido remitido  al Ministerio Público.


Según el  comisionado mayor Pablo Emilio Ávalos, jefe policial de esa plaza,  lo que “atrasa” es el dictamen forense.


“Ya está casi listo el expediente: ya le tomamos la declaración al médico señalado, pero lo que nos atrasa son los resultados de los exámenes de serología, el toxicológico y el de ADN que  recomendó el otro médico que revisó a la joven antes”, manifestó el comisionado mayor, quien no especificó cuánto tiempo pasará antes de que el expediente sea remitido a la Fiscalía.
Sin embargo, la joven dijo que esas muestras se las tomaron el mismo día que interpuso la denuncia.


“Siento que hay influencias de por medio, siento que peleo contra un monstruo, porque cuando la persona tiene dinero o influencia se siente invencible”, manifestó un poco resignada “Anielka”, quien decidió denunciar públicamente el caso para ver si así avanza su denuncia.

¿Intentó comprar su silencio?
El médico Contreras aparentemente tomó el número de celular que “Anielka” dejó registrado en su expediente y la llamó desde el teléfono convencional de la clínica, según la denunciante.


Esa llamada quedó registrada en el móvil de “Anielka” y la  empresa telefónica le extendió  la  hoja de registro a la denunciante para que la tuviera como prueba de que desde el mismo  día de la consulta, el galeno llamó a la joven  después de lo ocurrido  para decirle: “Fue un placer conocerte,  y espero que salgamos algún día a tomarnos un café”.


Esa llamada, según la joven,  confirmó sus sospechas de que habría sido mancillada, y por si eso fuese poco,  días después recibió en su puesto de trabajo la “visita sorpresa”  de  tres emisarios del galeno,  quienes llevaban un solo propósito.


“Primero llegó una señora que no se identificó, sólo me dijo que iba de parte del doctor y que mandaba a decir que aceptara los mil dólares que me enviaba. En días posteriores llegaron dos sujetos más que también dijeron ser abogados del doctor, y me dijeron que tomara tres mil dólares, porque sino de todas maneras se los iban a entregar al juez  para que lo dejara libre, que pensara bien las cosas y que mejor “agarrara” el billete, porque de todas maneras no iban a encontrar nada porque “el doctor” había usado condón”, refirió “Anielka”.


“Eso que me dijeron sus abogados, me dio fuerzas para continuar buscando justicia y me dio valor para buscar a los medios de comunicación y denunciar,  para que ninguna persona más pase por ese momento terrible y si alguna otra paciente ha pasado por lo mismo,  que  denuncie a ese doctor”, manifestó “Anielka”.


Ante estos graves señalamientos, EL NUEVO DIARIO visitó varias veces la clínica del médico a lo largo de dos semanas, pero este dijo  que no podía dar ningún tipo de declaración  hasta hablar con sus abogados.


Sin embargo, negó rotundamente que la denuncia de la joven sea cierta al igual que el supuesto intento de tratar de comprar su silencio.


 “A mí ya me tomaron las muestras y las pruebas de Medicina Legal, lo van a decir todo. Ella me está perjudicando con esos señalamientos”, apuntó al tiempo que señaló que podría perder su licencia por la denuncia de la joven.


Algo no encaja bien

La joven supuestamente abusada también se quejó de la atención que le brindó el médico forense Roberto Hernández Salgado, quien supuestamente le dijo en tono molesto al momento de realizarle el examen físico que su versión era poco creíble.


“Me sentí doblemente humillada, sentí que el forense se estaba parcializando al expresar y plasmar en el dictamen que mi relato no era confiable, porque el dictamen es importante en un juicio”, dijo la denunciante.


El doctor Hernández Salgado desmintió  a “Anielka” al decir que él se limita a realizar el examen físico, pero dentro de los procedimientos reglamentarios,   hay un acápite que dice que tiene que interrogar al paciente y el relato debe coincidir con los hallazgos  encontrados en la zona examinada.


“No sé qué pretende esta joven, talvez se incomodó por mis preguntas, pero es necesario hacerlo, porque el forense es un investigador más en el proceso y no se puede meter a nadie a la cárcel mientras no haya una prueba que lo incrimine”, manifestó el forense.


Dentro de las investigaciones han salido a relucir muchos elementos que no encajan bien, como por ejemplo, por qué el Instituto de Medicinal Legal  no encontró residuos de sangre en la vagina de “Anielka” el día del examen,  si la joven aseguró que andaba con  su período, lo que el mismo doctor denunciado confirmó al decir que sangraba al momento de su consulta.


Además, la denunciante no explicó por qué se fue a hacer exámenes a una clínica privada si lo que iba a solicitar era un certificado de salud del Ministerio de Salud, que es el único autorizado para emitir avales diciendo si una persona está sana o no y si puede o no desempeñar una función dentro de un local que expende alimentos.


Tampoco la denunciante explicó por qué pasó consulta y se dejó auscultar la vagina, si lo que ella quería era que le recibieran las muestras de orina y de heces.


Otro punto extraño es el hermetismo que existe por parte de las autoridades del Distrito VI de Policía. Una fuente extraoficial señaló que contra el mismo médico existía otra denuncia y que este aparentemente es un doctor de esos que andan en jornadas de salud auspiciadas por los galenos sandinistas.


En todo caso las únicas “testigos” de lo que en realidad  pasó dentro de la clínica son las cuatro paredes de playwood que conforman el consultorio. Por eso sigue siendo válido preguntarse si en realidad se ahorra o se gasta al visitar una “clínica de garaje”.