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Para Lucette Williams, una madre de 62 años, con sus cuatro hijos en el mundo de las drogas, es terrible vivir. “No sé qué hacer, me venden las cosas que tanto me han costado, me han empobrecido, y lo peor de todo, no quieren ayuda de ningún tipo. Eso es muy triste, señor”,  se lamenta.

Hace años en Bluefields no existía ningún lugar de apoyo para jóvenes y para adolescentes adictos. “Cuando salíamos a solicitar apoyo a la gente, nos quedaban viendo mal,  nos gritaban de todo… allí afuera la gente es bien despectiva, no están conscientes del problema, no saben el drama y el sufrimiento de una familia con este problema”, señala.

Quienes querían tratarse por adicción,  tenían que conseguir un pasaje para Managua y costearse  alimentación y otros gatos. Hoy, en esta ciudad se cuenta con un centro dedicado a ello, ubicado en las afueras del barrio San Mateo. Se trata del Centro Ocupacional, Prevención y Rehabilitación  para Adolescentes y Jóvenes de Bluefields, Copraj, una pequeña finca de una manzana de extensión.

Copraj es coordinado por Georgina Perret, una suiza de 61 años, con las locales Henrieta Howell, Miss Celina Sinclair Biens y Randy Campbell, este último músico de profesión conocido como “Capsula To Be”.

Ocupación es la clave
Francisco Paivas, tiene 36 años. Desde el inicio apoyó la idea de Perret, y hace un mes se incorporó a laborar en el centro como responsable de mantenimiento en los siembros de la finca, también acompaña a los jóvenes en las actividades que realizan en el campo en las primeras horas de la mañana.

“En un día normal salimos a las 8:00 de la mañana, hacemos una pequeña reflexión positiva de la vida, desayunamos, luego se asigna las tareas para cada uno: realizamos limpieza del terreno, alrededor de la planta, y arrancamos la mala hierba”, dice Paivas. Agrega que “aquí la clave es la ocupación”.

Valerse por sí mismo
Perret afirma que los muchachos en recuperación elaboran productos agrícolas y artesanales para automantenerse y ser valiosos por sí mismos.

Randy Campbell, quien enseña a cocinar y facilita los talleres de artesanía, afirma que en los talleres solo usan material reciclable y no compran material nuevo, porque una vez que estos regresan a sus familias, no tienen las condiciones para comprar materiales nuevos.

Los jóvenes manifiestan que en el futuro les gustaría tener un taller de ebanistería para fabricar muebles y trabajar la madera, para ofrecer muebles en la comunidad a través del mercadito que se ha venido promoviendo cada mes con la población colindante del barrio.