• Madrid, España |
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  • AFP

En un ambiente festivo, miles de hinchas de la Roja que se juntaron el miércoles en Madrid para ver en pantallas gigantes la victoria de su equipo 4-2 por penales ante Portugal (tras 0-0), en semifinales de la Eurocopa, acabaron festejando a lo grande, tras sufrir muchísimo.

Después de que Cesc Fábregas estableciera el pase a la final de la selección española con su penalti, los petardos y bocinas empezaron a sonar en toda la ciudad.

El epicentro del festejo fue el estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu, donde se instalaron pantallas gigantes y miles de aficionados desataron la locura tras el pase a la final.

Otros se reunieron en numerosos bares de Madrid, enfundados en banderas amarillas y rojas de Españá.

Vestido con la camiseta de la Roja, con los colores del país pintados en los rostros, los hinchas pusieron mucho color y alegría en las calles, pese a la angustiante situación económica que vive el país, acosado por la crisis que afecta a la Eurozona.

Durante el partido, ante cada ocasión de gol de Andrés Iniesta y compañía, la marea roja rugía, saltaba y el gesto típico era tomarse la cabeza, para intentar sacarse los nervios de un partido muy cerrado, frente a Cristiano Ronaldo y los suyos.

Algunos se quejaban. "Me lamento porque Portugal esta más rápido y reacciona a tiempo", dijo Lorena Santa Cruz, decoradora de 32 años.

Pero otros preferían creer hasta último momento, como Salvador González, un consultor de 31 años.

"Portugal está siendo superior, pero ahora va a estar más cansado y España va a tener mas oportunidades. Este partido lo vamos a ganar", pronosticó con acierto, cuando todavía no tenía ni idea que la historia iría hasta la lotería de los penales.

El animador que ponía ambiente en la velada alentaba y se mostraba optimista: "Esta partido lo vamos a ganar".

Cuando el árbitro turco Cakir pito el final de los 90 minutos y los 30 de alargue, el canto fue casi idéntico. "Iker, Iker", gritaba la gente, llamando a las manos salvadoras de su protero estrella.

Al final, el meta del Real Madrid paró uno, a Joao Moutinho, y ayudó para el triunfo del once de Vicente del Bosque.

Con el boleto a la final, la tercera seguida en citas grandes, los hinchas de la Roja se pusieron a entonar el himno de sus festejos últimamente: "Yo soy es-pa-ñol es-pa-ñol es-pa-ñol, yo soy es-pa-ñol, es-pa-ñol, es-pa-nol".

La despedida fue con nueva cita. Todos los aficionados fueron invitados para repetir el próximo domingo, de cara a la final de Kiev ante Alemania o Italia.