• Lisboa, Portugal |
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  • AFP

La alegría y el entusiasmo dejaron paso a la decepción y la tristeza este miércoles en las calles de Lisboa, tras la eliminación de Portugal en semifinales de la Eurocopa-2012 a manos de España en la tanda de penales (4-2 tras 0-0), en Donetsk.

La tristeza era perceptible en las caras de los hinchas que siguieron el Clásico ibérico en las terrazas, bares y cafés de la capital lusa.

Tras el penal marcado por Cesc Fábregas que dio la clasificación a España a la final, la pasión y el entusiasmo se transformó en un segundo en silencio y dolor en las calles de Lisboa, que se habían preparado para una celebración a lo grande.

La decepción fue mayor porque los portugueses tenían muchas esperanzas puestas en un resurgido Cristiano Ronaldo, quien este miércoles en Donetsk no pudo marcar la diferencia para la Selecçao, como frente a República Checa (1-0) en cuartos y Holanda (2-1) en la primera fase.

"Creíamos que íbamos a llegar a la final", dijo una aficionada de unos 20 años, enfundada con una bandera verde y roja.

"Pero bueno, no vamos a debatir sobre los penales. Es realmente una lotería", añadió uno de sus amigos, triste frente a un resultado que calificó de "injusto".