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Tres invitaciones sin poder aceptar por cuestiones de tiempo llevaron al poeta dominicano Rei Berroa, a perderse tres festivales poéticos. La cuarta invitación para este IX Festival Internacional de Poesía de Granada –dice-- no podía rechazarla. “No había podido venir, pero ahora me arrepiento de haber tenido otros compromisos… esta es una fiesta absolutamente increíble”, expresó la noche del miércoles, luego de concluir la primera mesa de lectura de poesía dedicada al Caribe.

Festival de PoesíaNacido en República Dominicana y radicado en Washington, Berroa tiene casi medio siglo de dedicarse a las letras, pasión que surgió escribiendo pequeñas obras de teatro.

“En mi familia no hay ningún miembro que se dedique a algo parecido. Es una cosa que yo descubrí en mí a través de la lectura. Curiosamente mi hija Olivia, de 12 años, está escribiendo para teatro desde los ocho. Empezó con una obra basada en la mitología griega, llamada Afrodita y sus hermanas”.

Berroa declaró su admiración por la “fuerza” del festival y la “extraordinaria” participación del pueblo en una experiencia que espera vivir nuevamente, pero esta vez en compañía de su esposa y de su hija, a quien durante su intervención le dedicó la canción Nana, de la luna de lana.

En el evento ofrecido a los países del Caribe, participó el poeta cubano Alpidio Alonso, quien también asiste por primera vez a la Gran Sultana.

“Me habían hablado de la belleza del Festival de Poesía, pero confieso que lo que me habían dicho es poco comparado con lo que he visto; es un evento verdaderamente extraordinario que me hace sentir un gran orgullo, sobre todo por la unión de voces tan diferentes en una suerte de concilio de la amistad, la palabra y la libertad, porque, en definitiva, eso es la poesía”, destacó.

Ciudad encantada

El poeta cubano Alpidio Alonso cree que no hay mejor escenario para un evento de esta magnitud que la Gran Sultana: “Granada es una sede dignísima porque es como una ciudad encantada, bellísima, y con una arquitectura sorprendente. No había estado nunca en este lugar”, añadió el bardo en el atrio de la Iglesia de San Francisco, donde se realizó el homenaje.

Por cuarto año, el poeta panameño Javier Alvarado, galardonado en varios certámenes literarios en su país, compartió también algunos fragmentos de sus obras en este festival que --señala-- es un legado para Nicaragua, Latinoamérica y el mundo. El espacio destinado al Caribe es necesario y oportuno, comenta este acérrimo lector del poeta chileno, Pablo Neruda.

“El Caribe nos ha definido culturalmente, algo que se ha diseminado por toda la tierra. Esta actividad es una forma de homenajear a todas las culturas que subyacen junto al mar; indígenas, afroantillanos, afrodescendientes e incluso a los blancos”, puntualizó.