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Se aproxima la fiesta más grande de la poesía. Del 15 al 21 de febrero nuevamente Granada se convertirá en la capital mundial de los versos con la participación de más de 80 poetas de 54 países.

Será la décimo primera edición del Festival Internacional de Poesía de Granada y este año estará dedicada al poeta Enrique Fernández Morales y en saludo a la escritora costarricense Eunice Odio.

Sin duda, la decisión de levantar el coloso imaginario construido de metáforas y métricas en su más variopinta manifestación, teniendo como columna vertebral la multiculturalidad obedece a uno de los principales objetivos del FIPG y es el referido a contribuir a la integración centroamericana.

Más allá de los compromisos geopolíticos y diplomáticos que puedan levantar murallas entre Nicaragua y Costa Rica existe el poder de la palabra, esa que al convertirse en poesía arrolla los más cruentos corazones y borra las grandes fronteras, de ahí la importancia de esta que será la undécima edición de lo que sus organizadores han llamado el producto nicaragüense más conocido en el mundo.

Como preámbulo para este acontecimiento, cuyo epicentro es en La Gran Sultana, pero que estremece al país entero, conoceremos un poco sobre quiénes fueron y qué hicieron los homenajeados de este 2015.

“Quico” Fernández

Si nos apegamos a la frase “por sus frutos les conoceréis”, tendríamos que deducir que Enrique “Quico” Fernández no solo fue un gran poeta, sino también un padre que supo heredar esa llama ardiente de los versos de forma tan firme que su hijo, Francisco de Asís Fernández, mejor conocido como “Chichí”, ha sido el principal motor de esta gran empresa cultural que durante once años ha logrado reunir a lo mejor de la poesía del mundo en Granada.

 

 

Sin embargo, no es ser el padre de “Chichí” lo que lo catapultó a la cúspide del FIPG, sino su valor como pieza clave en el mapa de la poesía nicaragüense.

Enrique Fernández es granadino de cepa y de tradición, considerado creador relevante y un apasionado del arte sin remedio, por ello estudió en la Escuela de Artes Plásticas en San Francisco, California, y en la escuela Art Students League, de New York.

Entre sus peculiaridades resalta la versatilidad. “Quico” Fernández logró trascender la frontera de los versos y con pie firme se adentró en los terrenos sinuosos del teatro, un género poco cultivado en el país. Su especialidad era elaborar y representar tragedias y comedias.

Y por si no le bastaba con crear mundos fantásticos con fina pluma, “Quico”, quien también destacó como cuentista, se consumó como un delirante dibujante preciso con el pincel, firme en los trazos y dadivoso con el color.

El poeta Fernández ganó el Premio Rubén Darío y su casa de habitación en Granada era visitada constantemente por la mayoría de los escritores nicaragüenses y los fines de semana se hacían en su casa grandes tertulias literarias, al punto que en algunas ocasiones se ensayaban algunas de sus obras de teatro. Entres sus visitantes asiduos se cuentan José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal y Carlos Martínez Rivas

Fernández Morales  dejó una extensa obra literaria y cuadros de pintura. En noviembre de 2007 fue declarado hijo dilecto de la ciudad de Granada, habiéndose también desempeñado como  director del Museo Nacional.

El poeta Francisco Pérez Estrada decía que la poesía de Fernández Morales tomaba altura como el águila, era impresionante, insólita a veces, tenía un misterio fusionado con la realidad social y sus versos eran perfectas imágenes que brotaban de lo más íntimo de su ser.

EUNICE ODIO

Y volviendo la mirada hacia el sur nos encontramos con el referente de las letras costarricenses Eunice Odio, una poetisa cuya obra se sitúa en la transición entre el realismo y el vanguardismo, especialmente dentro de la corriente surrealista.

Odio es descrita como una viajera incansable que se dejaba llevar por su espíritu inquieto. Desde temprana edad se inició en la lectura de los clásicos cultivando el ensayo, la narrativa y la poesía con una gran riqueza de los recursos líricos, para dar vuelco a las inclinaciones tradicionales de los textos bíblicos y temas tradicionales, convirtiéndola en un punto de referencia importante en el panorama literario de Centroamérica. 

En 1947 ganó el Premio Centroamericano de Poesía 15 de Septiembre con su obra «Los Elementos Terrestres».  De Odio se dice que recreó en su obra poética la visión plástica de un mundo no siempre feliz y transmitió en sus versos la misma intensa pasión con que ella vivió.

 

 

La voz lírica de Eunice Odio, siempre entregada a cada verso, presenta una evolución patente, en que Tránsito de fuego supone el cenit de toda su obra poética y la raya divisoria de dos etapas bien diferenciadas, desde aquella primera de composiciones más tradicionales.

Los ocho poemas que componen Los elementos terrestres son de un erotismo explícito, un canto a la entrega física vivida entre “amado y amada”, tema que recrea con ecos léxicos de San Juan de la Cruz, del Cantar de los cantares y otras influencias bíblicas.

Su siguiente poemario, publicado esta vez en Argentina, se caracteriza por contener mayores audacias léxicas e imágenes rompedoras y con su pincelada de surrealismo, como aporte de Eunice Odio a la Vanguardia.

A partir de 1955 se afincó en México. Se hizo ciudadana mejicana y, salvo algo más de dos años que residió en Estados Unidos, ya no abandonó el país, en el que trabajó como traductora para diversas editoriales y periodista en El Diario de Hoy, además de escribir artículos para revistas literarias de toda parte.

Murió cuando preparaba las pruebas de corrección de la antología de sus mejores poesías, Territorio del alba y otros poemas, que tuvo edición póstuma el mismo año de su fallecimiento. Dicha edición se cerró con unas notas de pesar de quienes la conocieron, y todos ellos, amigos suyos, hablaban de una mujer de pasión quemante y visceral.

La poeta Eunice Odio mantuvo una gran amistad durante toda su vida, con los poetas nicaragüenses Enrique Fernández Morales, Ernesto Mejía Sánchez, José Coronel Urtecho, Carlos Martínez Rivas, Pablo Antonio Cuadra, Francisco de Asís Fernández y Julio Valle Castillo.

1922 nació en costa rica Eunice Odio y muere en México en 1974.

10 ediciones se han consumado  del FIPG.

1,600 poetas de más de 130 países del mundo han participado en el FIPG.