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Esto que voy a relatar es una experiencia personal, y lo hago conscientemente porque sé que a cualquiera puede pasarle. A cualquiera que esté confiado de que todo lo que tiene en su computadora o en su servidor está lo suficientemente seguro como para dormir sin preocuparse de que un día lo pueda perder todo.

Llevo cerca de cinco años haciendo un periódico en Estados Unidos, donde la rotativa o imprenta está a cientos de millas de distancia. El intercambio de archivos es vía FTP (Protocolo de Transferencia de Archivo, en español), y en todos estos años solo un contratiempo hemos tenido por falta de señal de Internet.

Gracias a Internet las cosas ahora suelen ser más rápidas, mejores y eficientes. Las tareas administrativas del negocio están en la red local y un respaldo diario que hacemos para asegurarnos de que todo será normal. No obstante, la labor administrativa-financiera a veces tenemos que hacerla en el hogar donde nadie tiene un backup local, entonces por costumbre guardamos los archivos necesarios o los más importantes en nuestro servidor por medio del FTP.

Un día a una de nuestras compañeras de trabajo le robaron en su auto cosas personales, entre las que estaba su computadora que es también de nuestro negocio.

Mi único consuelo fue decirle que los objetos o cosas personales o del negocio no valen la pena con tal que nada físicamente le haya pasado. Pero me preocupó una cosa, ¿dónde estaba toda la base de datos de esa computadora? Base de datos que solo a nosotros nos sirve.

No le di la mayor importancia frente a ella. Pero había que imprimir los invoices o facturas de este mes para cobrar y de donde sale el salario de todos. ¿Dónde estaba la base de datos de los últimos días? Los respaldos ahí estaban, pero no actualizados con las últimas horas de trabajo.

Abrimos el archivo del could computer y ¡eureka! Ahí teníamos todo lo que habíamos hecho en las últimas horas antes de irnos a descansar. Los archivos del periódico, la base de datos de clientes, el Quick Book, software de contabilidad administrativa y financiero… ¡Todo! Solo se perdieron las horas de trabajo de la noche anterior.

Gracias a la computación en la nube no sufrimos el infarto que habríamos tenido si confiáramos en el respaldo personal y local.
Gracias a este tipo de computación, pudimos acceder a nuestros archivos y todo

por una módica suma de dinero conforme al tráfico que hacemos mensualmente, que es como un pago por peaje. Además, nos permite trabajar a millas de distancia sin preocupación alguna. Ahí tenemos almacenado permanentemente en servidores de Internet y en cachés temporales, nuestro equipo de escritorio, portátiles y oficina.

Este es un nuevo modelo de prestación de servicios de negocio y tecnología que permite acceder a un catálogo de servicios estandarizados y responder a las necesidades del negocio, de forma flexible y adaptada, en caso de demandas no previsibles o de picos de trabajo, pagando únicamente por el consumo efectuado.

Escribo esto pensando en todos aquellos pequeños o grandes negocios que pueden perderlo todo si no tienen un “seguro de vida” o respaldo del negocio en una could computer. No cuesta mucho, a lo sumo unos $50 anuales por 2GB o más por tráfico de información. Hacerlo es sencillo, solo es contratar un hosting o incluso gratuitamente con Windows Live o Gmail que ofrecen muchos GB gratis.