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Especial
PARTE I

Más de una vez debe haber conectado el módem de Internet inalámbrico al notebook y la navegación le resultó más lenta de lo esperado o su teléfono 3G no se comunicó con la rapidez deseada. Esto puede estar asociado a la explosión del servicio de banda ancha móvil y teléfonos inteligentes que, en general, son altos consumidores de recursos a la hora de navegar por Internet.


Las redes móviles se basan en el uso del denominado espectro radioeléctrico que para entenderlo mejor se puede comparar a un cable de fibra óptica por donde pasa la información en el mundo de las redes fijas. Sin embargo, la gran diferencia entre ambos es que una sola fibra óptica tiene más capacidad de transmisión que todo el espectro radioeléctrico completo.


Además de ser un medio escaso, el espectro radioeléctrico es compartido por todos los usuarios que estén conectados en una determinada zona de cobertura.

Por lo mismo, la velocidad de acceso no es la misma si hay un usuario conectado, así son diez los usuarios activos simultáneamente en una celda.
Una forma poco ortodoxa de explicar este fenómeno, pero muy ilustrativa, es imaginar que cada smartphone y módem inalámbrico equivalen a una persona y el espectro radioeléctrico o ancho de banda es el aire que ellos respiran. Si en una sala pequeña sin ventilación ponemos 10 personas, éstas no tendrán problema para respirar. Pero si en la misma habitación colocamos 100 o mil individuos, el aire se tornará un medio escaso.


En esta circunstancia, sólo las personas que conozcan y apliquen métodos de respiración serán más eficientes al usar el aire versus los demás.


Las nuevas tecnologías como banda ancha móvil y smartphones en general hacen uso intensivo del espectro radioeléctrico para la transmisión de datos, es decir, respiran mucho “aire”. Cuántos más usuarios mandan datos pesados o hablan por teléfono, más espectro consumen. Mientras más personas están conectadas al mismo tiempo a una celda de telefonía celular, menor será la velocidad del servicio porque está limitada a la capacidad de esa celda.


Así, la falta de espectro hace que la gente tenga problemas al hablar por teléfono, al enviar correos o que no todos puedan navegar a las velocidades prometidas. Alguien podría decir que la “ventilación” o servicio se mejoraría colocando tubos de oxígeno, sin embargo, esta medida equivale a una inversión de nunca acabar porque la demanda de los usuarios aumenta aceleradamente. Así ocurre con la telefonía celular.


Las operadoras instalan cada vez más antenas para distribuir los usuarios de una zona saturada, pero el costo es muy alto e implica instalación de torre, equipos, conexiones, arriendo del espacio, permisos municipales, entre otros.
(Próxima semana: El 4G se espera que mejore este problema).