•  |
  •  |

vayala@elnuevodiario.com.ni

Mubarak y Gadafi son los mejores testigos para narrar la historia de revoluciones que han sido provocadas y protagonizadas desde la Web. La era de Mubarak concluyó, y Egipto celebra su libertad gracias a Google, Twitter, Facebook y a las iniciativas de internautas al hacer uso de tecnologías como Google Docs para crear bases de datos y reportar los desaparecidos, detenidos por la policía e incluso para realizar convocatorias en línea. El resto de la historia en Egipto ya la conocemos.

En Libia se vive una historia similar a la de Egipto. Por hoy, tomaremos como ejemplo al joven Said que fue apaleado hasta morir en la puerta de un cibercafé tras intentar subir a YouTube un vídeo sobre corrupción policial egipcia, según reportó la BBC recientemente.

Desde antes de la revuelta de ahora, en Libia ocurriendo un sinnúmero de actos, provocados a raíz de las convocatorias por medio de redes sociales.

El gobierno Chino hace poco puso en tela de juicio la posible “Revolución de los Jazmines”. Las advertencias revelan el nerviosismo de las autoridades ante los llamados que han surgido por Internet para que la gente realice protestas cada domingo.

Los nuevos actores como WikiLeaks o los Anonymus, arrojan más incertidumbre, y casi parece que existe mayor celeridad en concretar un nuevo orden en la red.

En Estados Unidos se ponía la primera piedra para aumentar la censura. Una propuesta en el Congreso amenaza con perseguir y enjuiciar el uso de “streaming” como delito. El “streaming” es la distribución de audio o video por Internet. Cerraron sitios Web a foros españoles en noviembre del año pasado con el fin de apretar a los que alojaban o colgaban contenidos con derechos de autor.

Como colofón se sabía de otro software dirigido para controlar las redes sociales alegando “seguridad nacional” según dijo el Diario El Mundo en su momento.

En la Unión Europea en mayo próximo esperan una resolución de las nuevas normas de seguridad en la red. Se trata de un movimiento que busca reforzar la seguridad en el usuario, una aplicación que supondrá que la navegación, tal y como la conocemos hoy, variará.

Ni mejor ni peor, simplemente el usuario podrá adoptar medidas de seguridad ante el envío de publicidad masiva. Esta medida invita a pensar que las “startups” europeas perderán terreno frente al resto en su propio territorio.

En fin, la libertad en la Web parece estar llegando a su límite por el temor de algunos. La humanidad por hoy tiene una libertad vigilada y llena de incertidumbre, porque no sabemos lo que pueda pasar en el futuro próximo. /Enviado por Piero Yupanky A., pyupanky@hotmail.com.