•   TUSCALOOSA / AFP  |
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Al menos 295 personas murieron en menos de una semana producto de los violentos tornados e inundaciones que asolaron el sureste de Estados Unidos, en lo que se perfila como la peor catástrofe natural en el país desde el paso del huracán Katrina en 2005, según datos oficiales.

La desesperación se notaba en la cara de los residentes de ciudades y pueblos de siete estados azotados por las fuertes tormentas primaverales, mientras rescataban lo que quedó de sus hogares, empresas y escuelas, en escenas de devastación más propias de zonas de guerra y terremotos masivos.

Solo en el estado de Alabama (sur), unas 194 personas murieron y cientos fueron heridos, dijo el gobernador Robert Bentley en una conferencia de prensa en su ciudad natal, Tuscaloosa, que fue parcialmente destruida por los tornados.

Ante la magnitud del desastre, las autoridades decretaron el estado de “catástrofe mayor” con el temor de que el número de víctimas siga aumentando.

También en otros estados se declaró el estado de emergencia: Arkansas, (11 muertos); Kentucky, (un muerto); Georgia, (14 muertos); Mississippi, (32 muertos); Misuri, (3 muertos), Tennessee (33 muertos); Oklahoma y Virginia, (8 muertos).

Los gobernadores de los estados afectados solicitaron a la Guardia Nacional que los ayude en las operaciones de limpieza y rescate, y el envío de 2,000 efectivos a Alabama.

Obama viajará  a zona afectada
El presidente Barack Obama, que viajará allí hoy viernes -según informó la Casa Blanca-, ordenó que el gobierno “reaccione rápidamente” para llevar la ayuda a Alabama, donde entre medio y un millón de personas están sin electricidad.

“Nuestros pensamientos están con todos los afectados por esta catástrofe”, declaró Obama.

Los medios de comunicación estadounidenses difundían ayer  imágenes de habitantes de Alabama contemplando estupefactos, sus barrios completamente derruidos tras el paso de los tornados y tormentas que se iniciaron el viernes pasado.

John De Block, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) en Birmingham, la ciudad más poblada de ese estado, estimó que los daños fueron sin precedentes.

“Dos ciudades, Hackleburg y Dadeville, recibieron un impacto directo (de las tormentas)”, dijo De Block a AFP, agregando que según la evaluación que hicieron sus colegas, la ciudad de Hackleburg fue “destruida en un 90%”.

 

Central nuclear en vigilancia
Pero otra inquietud se añade al temporal en este estado: la central nuclear de Browns Ferry fue puesta bajo vigilancia tras un corte de electricidad.

Este temporal se perfila como la peor catástrofe natural sufrida por el país norteamericano, tras el huracán Katrina en 2005 (1,500 muertos) y los tornados de abril de 1974 (310 muertos), según el portal Web Accuweather.com.

Desde que comenzaron las tormentas el pasado viernes ya se han registrado 300 tornados, entre ellos 130 el miércoles, según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS).
Los meteorólogos pronosticaron una tregua para el jueves y el viernes, antes de la llegada de un nuevo frente de tormentas el próximo sábado.

La Cruz Roja estadounidense calcula que 2,700 personas pasaron la noche del miércoles al jueves en refugios en 12 estados.

El temporal llega tras un inicio de primavera muy lluvioso y un invierno marcado por fuertes nevadas que ha obstruido los ríos y saturado los suelos.

A mitad de abril, una tormenta ya había provocado 44 muertos en el sudeste de Estados Unidos.

Limitados en tiempo, los tornados tienen una duración entre algunos minutos y una media hora, pero su intensidad, con vientos que pueden rondar los 200 km/h, puede ser devastadora.