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El oeste de Libia era escenario este viernes de violentos combates entre rebeldes y fuerzas leales a Muamar Kadhafi para asegurar el control de la frontera con Túnez y del aeropuerto de Misrata, después de intensos bombardeos de la OTAN sobre Trípoli.

Desde las 07H30 (05H30 GMT) de este viernes, se escucharon violentas explosiones en torno al aeropuerto de Misrata, situado a dos kilómetros al suroeste de esta ciudad en manos de los insurgentes, según periodistas.

Hacia las 09H00 (07H00 GMT), comenzó un enfrentamiento con armas automáticas, y a comienzos de la tarde los rebeldes anunciaron que las fuerzas gubernamentales habían lanzado un contraataque, apoyadas por cuatro tanques, en la zona de Al Ghiran, cerca del aeropuerto. "Los tenemos bloqueados, por el momento", declaró Ibrahim Ahmed Bouchagha, un combatiente rebelde que llegaba del frente con un herido.

Hacia las 13H30 (11H30 GMT) un periodista oyó varias explosiones en serie. Una enorme columna de humo gris se levantaba de la zona, y los heridos no cesaban de llegar al principal hospital de la ciudad.

Dos muertos y 16 heridos

El hospital informó acerca de dos muertos y 16 heridos al promediar la jornada. Según el doctor Jalid Abu Falra, miembro del comité médico de Misrata, un pequeño hospital de los suburbios señaló igualmente cuatro muertos. "Todos nuestros bloques operatorios están llenos", declaró el médico.

Desde el mediodía obuses de morteros y cohetes caían de nuevo sobre la ciudad, según testigos y médicos, mientras que al menos un avión de la OTAN volaba sobre Misrata.

Según la Medialuna Roja, la violencia en Misrata ha dejado en dos meses unos 1.500 muertos, habitantes e insurgentes. Según el fiscal local, más de 500 personas fueron secuestradas en esta ciudad por las fuerzas pro Kadhafi, y se desconoce su paradero.

Una sexta misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) salió el viernes de Bengasi, feudo de la rebelión al Este, para Misrata.

Siempre en el oeste, el puesto fronterizo de Dehiba, en el límite con Túnez, conquistado por los rebeldes el 21 de abril y recuperado el jueves en la tarde por las fuerzas gubernamentales, cayó de nuevo en manos de los rebeldes en la noche.

Combates violentos
Los combates fueron violentos, y varias ambulancias llegaron de Túnez para evacuar a los heridos, según testigos. En la mañana la situación no había evolucionado y la frontera estaba en calma, según un periodista.

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) la escalada de las violencias en el oeste libio ha interrumpido el flujo de refugiados que hasta el presente huían por millares hacia el sur de Túnez.

En la noche del jueves, hacia las 23H00 (21H00 GMT), la capital Trípoli fue sacudida por al menos cinco explosiones, después del paso de aviones de la OTAN, según un periodista de la AFP y testigos, que dijeron haber visto columnas de humo elevarse del bario de Ain Zara, objetivo regular de los ataques aéreos.

En el este, las fuerzas gubernamentales tomaron el control de Al Kufra, ciudad del desierto a 600 km al sureste de Bengasi, según la rebelión.