•   TUSCALOOSA / AFP  |
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El presidente estadounidense Barack Obama visitó ayer Tuscaloosa y otros puntos del estado de Alabama (sur) para ver los efectos de los violentos tornados y tormentas de los últimos días, que han matado a más de 300 personas y reducido barrios enteros a escombros.


“Tengo que decir que no había visto nunca una devastación así”, dijo Obama, al recorrer esta ciudad de 90,000 habitantes en el oeste de Alabama, donde amplios sectores prácticamente han desaparecido del mapa, arrasados por los tornados más mortíferos en Estados Unidos en casi 40 años.


“Quiero hacer un compromiso con los pobladores de aquí, vamos a hacer todo lo posible para ayudar en la reconstrucción de estas comunidades”, dijo Obama después de recorrer junto a su esposa Michelle zonas la zona donde nada quedó en pie.
“No podemos traer de regreso a los que se han ido, están junto a Dios en este momento”, añadió. Y señaló que el gobierno sí puede ayudar a reparar los daños luego que la Casa Blanca emitió una declaración de “catástrofe mayor” en el área.
Los cuantiosos daños podrían costar entre 2,000 y 5,000 millones de dólares a las empresas aseguradoras, estimó este viernes la firma estadounidense Eqecat, especializada en la evaluación de riesgos.


Las tareas de búsqueda y rescate continuaban ayer, y las autoridades aún no estiman cuánto tiempo pueden llevar las tareas de remoción de escombros en las zonas arrasadas.

Remueven montañas de escombros
Un desfile de pobladores, voluntarios y agencias de ayuda trabajaban en las calles para remover montañas de escombros, hierros retorcidos y árboles que fueron arrancados de raíz por el poder de los vientos.


A los 303 muertos causados por los tornados, se le añaden a nivel nacional otras diez muertes provocadas por las inundaciones desde que se desencadenaron las tormentas el pasado 22 de abril en el centro y el sureste del país.


Alabama es el estado más afectado, con 210 muertos, más de 1,700 heridos y casi un millón de personas sin electricidad. En la noche, la zona de mayor destrucción quedó completamente a oscuras.

“Nunca habría imaginado que un tornado pudiera ocasionar una destrucción así en una ciudad”, lamenta a AFP Rose Livingston, mientras sus hijos cargan en su coche latas de soda, botellas de vino y alimentos que consiguió salvar de su pequeño comercio dañado por la tormenta. "No puedo dejar las cosas así. Voy a dormir aquí hasta que hayamos sacado todo”.