•   TRÍPOLI / AFP  |
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La presión crecía ayer martes sobre el líder libio Muamar Kadhafi, tras nuevos bombardeos de la OTAN, la aparente defección de su ministro del Petróleo, una amonestación por parte de Rusia y la petición del fiscal de la CPI de que sea detenido por crímenes contra la Humanidad.

Fuentes allegadas al gobierno tunecino indicaron que el ministro libio del Petróleo Chukri Ghanem, una figura clave del régimen de Kadhafi, se había ido de Libia y se encontraba en Túnez.

“Chukri Ghanem se fue de Libia y llegó a Túnez en un automóvil el 14 de mayo por el puesto fronterizo de Ras Jedir”, indicó la fuente a la AFP.

Ghanem “está actualmente en un hotel en Yerba (isla turística del sur de Túnez) y no ha intentado contactar a las autoridades tunecinas”, agregó.

Ghanem está incluido en una lista de miembros del régimen de Kadhafi sancionados financieramente por Estados Unidos publicada por el departamento del Tesoro el 8 de abril pasado.

Por otra parte, nuevos bombardeos de la OTAN en la madrugada de ayer martes, dejaron en llamas durante horas la sede de los servicios de seguridad interior y el Ministerio de Inspección y Control Popular, el organismo encargado de la lucha contra la corrupción.

Ambos edificios están en un barrio residencial y administrativo del centro de Trípoli, cerca de la residencia del coronel Kadhafi.

Campaña sicológica contra soldados leales
Posteriormente, el ministro de Defensa francés, Gerard Longuet, afirmó que 80% de los aviones de la fuerza aérea libia ya no pueden funcionar y que el ejército de Kadhafi “sufrió fuertes pérdidas” desde el inicio de los bombardeos de la coalición, el pasado 19 de marzo.

Por su parte, la OTAN dijo que procuraba convencer a los soldados de las fuerzas libias leales a Kadhafi de que depongan las armas mediante una campaña sicológica.

A través de mensajes radiofónicos y octavillas lanzadas desde sus aviones, la OTAN está llamando a los soldados a la deserción, afirmó el teniente coronel británico Mike Bracken.