•   SANTA ELENA / AFP  |
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La región guatemalteca de Petén, escenario de una de las peores matanzas de los últimos años en el país, amaneció ayer martes bajo estado de sitio para intentar atrapar a los sicarios del cártel mexicano Los Zetas que asesinaron a 27 personas en una finca.

Policías y militares buscan retomar el control en este departamento norteño, una región selvática fronteriza con México bajo el dominio de narcotraficantes, luego de que el presidente Álvaro Colom decretara un estado de sitio el lunes en la noche, un día después del hallazgo de las víctimas de la matanza.

“Guatemala tiene que enfrentar esta agresión, que no es solo al país, sino también a la región y lo tenemos que hacer de frente, de pie y con valentía para que estos criminales vayan a donde tienen que estar, que es en la cárcel”, declaró Colom en un mensaje televisado.

Las fuerzas de seguridad montaron puestos de registro en carreteras y calles de los municipios de Santa Elena y San Benito, unos 520 km al norte de la capital, que son fuertemente vigiladas tras la matanza, la peor desde que este país firmó la paz en 1996 tras una cruenta guerra civil de 36 años.

La matanza en la finca “Los Cocos”, que conmovió a una región habituada a la violencia, fue atribuida por el gobierno a Los Zetas, y causó el repudio de los gobiernos de El Salvador y Costa Rica.

Los sicarios ejecutaban a los trabajadores mientras les preguntaban dónde estaba el dueño de la finca, Otto Salguero, quien comenzó a ser investigado luego de la matanza, perpetrada la noche del sábado, por sospechas de que está vinculado con el narcotráfico.

Por treinta días
Colom impuso el estado de sitio por 30 días en Petén, lo que restringe el derecho a hacer manifestaciones públicas y faculta a la policía para realizar allanamientos de noche y sin orden judicial.

El decreto de estado de sitio también establece que el Ejército es ahora el que coordina las acciones y no la Policía, y además está prohibido el porte de armas de fuego, algo común en esta zona inhóspita.

Solo hubo tres sobrevivientes en la matanza en la finca, entre ellos un trabajador que fingió estar muerto luego de ser apuñalado.