•   TRÍPOLI / AFP  |
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El régimen libio de Muamar Kadhafi parecía debilitado ayer miércoles, en momentos en que la OTAN proseguía los bombardeos y los rebeldes intentaban convertirse en los representantes de Libia en la OPEP.

Un portavoz de los rebeldes declaró a la AFP que el Consejo Nacional de Transición (CNT), el órgano político de la rebelión, quería representar a Libia en la próxima reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) el próximo ocho de junio en Viena.

“Queremos participar en la reunión (...) pero aún no sabemos si la OPEP nos va a invitar”, declaró el dirigente rebelde que tiene a su cargo la Información, Mahmud Shamam, en momentos en que la rebelión intenta lograr que se reconozca al CNT como único representante legítimo de Libia.

Libia, país miembro de la OPEP, exportaba 1,49 millones de barriles de petróleo por día, en gran parte (85%) hacia Europa, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), pero su producción bajó mucho desde que se inició la rebelión, a mediados de febrero.

Los rebeldes, que controlan el este del país, dijeron a principios de mayo que no tenían planeado reanudar las exportaciones de petróleo y que, por ahora, consideraban prioritario proteger las instalaciones petroleras.

Ministro de petróleo en Viena
Shamam afirmó que el ministro del Petróleo, Chukri Ghanem, estaba en su domicilio, en Viena, sin confirmar su defección. Si así es, tendrá que “anunciar públicamente que se une a la rebelión”, afirmó Shamam.

Ghanem, un alto dirigente del régimen, abandonó Libia el domingo y viajó a Túnez, según una fuente del gobierno tunecino. El martes, viajó a un lugar desconocido.
Si su defección se confirma, demostrará la “erosión” del círculo de allegados a

Kadhafi, estimó el ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé.
Sin embargo, el régimen ya logró sobrellevar varias defecciones, en particular la del canciller Musa Kusa, quien se fue a Gran Bretaña 10 días después de iniciarse los bombardeos de la coalición internacional.

Por su parte, Rusia, que mantiene relaciones formales con el régimen libio, pidió a emisarios de Kadhafi, de visita en Moscú el martes, que apliquen la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Por otro lado, cuatro periodistas detenidos en Libia --dos estadounidenses, un español y un británico--, fueron liberados y llegaron el miércoles en la noche al hotel Rixos en Trípoli, constató un periodista de la AFP.

Los periodistas se veían fatigados pero en buen estado de salud.
Dos estadounidenses, James Forley de la agencia de prensa GlobalPost y Clare Morgana Gillis, periodista independiente, así como dos fotógrafos, el español Manu Brabo y el sudafricano Anton Hammerl, habían desaparecido el 4 de abril cuando cubrían el conflicto en Libia. El gobierno informó más tarde que estaban detenidos.

En La Haya, la oficina del procurador de la Corte Penal Internacional (CPI) amenazó el miércoles a las autoridades libias de procesarlos si siguen “ocultando” los crímenes cometidos en Libia.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) denunció por su parte el miércoles las atrocidades cometidas contra los migrantes de África subsahariana en el Este, controlado por los insurgentes, en un informe que será entregado al procurador de la CPI.

En tres meses de revuelta, los actos de violencia en el país causaron miles de muertos, según el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), y obligó a más de 750.000 personas a huir, según la ONU.