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  • AFP

Las fuerzas del régimen sirio dispararon el viernes contra manifestantes matando a cinco civiles, entre ellos un niño, en momentos en que pese a la represión miles de personas tomaron las calles en varias ciudades de Siria para reclamar libertad, según varios testigos.

Más de dos meses después del comienzo de la revuelta en Siria, el poder sigue ignorando los llamados internacionales para que no reprima el movimiento, incluso el del presidente estadounidense Barack Obama, que pidió a su homólogo sirio Bashar Al Asad que "dirija la transición o se vaya".

Al llamado de la oposición para un "Viernes de la libertad" y de "la unidad nacional", miles de personas se manifestaron en Homs (centro), Deraa (sur) Banias (noroeste) y en otras ciudades.

Algunos manifestantes portaban ramas de olivo en signo de no violencia, y en Banias, los hombres desfilaron con el torso desnudo para mostrar que no estaban armados, contrariamente a las acusaciones del régimen.

"Cuatro personas, entre ellas un niño, murieron cuando las fuerzas de seguridad dispararon para dispersar varias manifestaciones en la ciudad de Homs", uno de los focos de la protesta, sitiada desde hace unos diez días por el ejército, informó uno de los testigos.

Una quinta persona falleció en la ciudad de Sananeim, en la provincia de Deraa, informó un grupo sirio de defensa de los Derechos Humanos.

Otro testigo informó que las fuerzas de seguridad también dispararon contra los manifestantes en Banias (noroeste), sin que por el momento haya podido establecerse balance alguno.

Las manifestaciones también se dieron en sectores cercanos a Alepe (norte), segunda ciudad del país, y Damasco, donde hasta ahora no se habían producido protestas.

En la localidad kurda de Ain Arab, cerca de Alepe, cientos de opositores lanzaban consignas de "no a la violencia, sí al diálogo" y "no somos islamistas ni salafistas, queremos la libertad", según un dirigente kurdo de una organización del derechos humanos.

También hubo manifestaciones en Rokn el-deen, en la capital, y en Duma, lo mismo que en Hama y Homs (centro) Jableh (en la costa) , Qamishli (cerca del Kurdistán iraquí y de Turquía) y en otros poblados del noreste.

La oposición siria afirmó que las dos principales ciudades del país -Damasco y Alepe - sorprenderían a las autoridades.

"La población está lista para este viernes. Damasco y Alepa preparan una sorpresa para el régimen y los chabiha", los milicianos acusados de sembrar el terror en las ciudades escenario de manifestaciones, había advertido la página de Facebook de "Syrian Revolution 2011".

"No tendremos ninguna tolerancia con las fuerzas de seguridad o los chabiha. No dejaremos que nos arresten", había agregado la página.

Las autoridades sirias están acusadas de reprimir sangrientamente las manifestaciones que se dan en el país desde el 15 de marzo. Según las ONG y la ONU, la represión ha provocado al menos 850 muertos y más de 8.000 arrestos.

Las restricciones impuestas a los medios por Damasco impide toda verificación independiente.

Estas violencias empujaron a miles de sirios a huir. Las autoridades libanesas estiman que unos 4.000 civiles -sobre todo mujeres y niños - han pasado recientemente al Líbano, indicó el viernes en Ginebra un portavoz del Alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR).

"El pueblo sirio mostró su coraje exigiendo una transición hacia la democracia", declaró el presidente estadounidense Barack Obama en un discurso sobre las revueltas árabes, un día después del anuncio de sanciones estadounidenses contra el presidente Asad y seis de sus cercanos colaboradores.