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  • AFP

México, que defiende que el sucesor de Dominique Strauss-Kahn en el FMI no debe ser necesariamente europeo, anunció la candidatura del director de su banco central, Agustín Carstens, aunque aún no está claro si tendrá el apoyo suficiente para convertirse en un candidato de peso.

Carstens, que ya fue número tres del FMI, tiene amplia experiencia en el manejo de crisis financieras, por su larga carrera técnica de casi 20 años en el Banco de México (central), a cuya gobernación llegó en enero de 2010, desestimando guiños para iniciar una carrera política tras su paso por la secretaria (ministerio) de Hacienda.

"Estamos impulsando una designación basada en méritos para que el FMI tenga la legitimidad y la credibilidad que necesita para seguir sorteando todo el entorno internacional", indicó en conferencia de prensa Ernesto Cordero, secretario de Hacienda y Crédito Público mexicano, al definir a Carstens como "el candidato idóneo".

Tras la detención, la semana pasada, de Strauss-Kahn por una denuncia de agresión sexual y su renuncia, México se sumó rapidamente a las voces de las potencias emergentes, como Brasil y China, que piden que la designación de su sucesor se haga por méritos y no necesariamente por origen geográfico.

El nombre de Carstens terminó por imponerse en el seno del gobierno mexicano al de otros probables candidatos, entre ellos el ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) -actual director del Centro de Estudios sobre la Globalización de la Universidad de Yale- y a Miguel Angel Gurría, secretario general de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). "Conozco el Fondo desde todos los ángulos posibles", dijo en la rueda de prensa Carstens, quien fue director ejecutivo, miembro del staff y de la gerencia del organismo, así como representante de México.

El principal escollo que la candidatura de Carstens enfrenta es el débil peso que Latinoamérica tienen en la elección. "El mérito no es suficiente para ser director del Fondo, se requiere el voto mayoritario o por consenso. Ahí vemos el principal obstáculo", estimó Raúl Féliz, especialista en econometría y análisis de coyuntura económica del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Con menos de 10% de los votos (que se definen según los aportes), cualquier aspirante de la región tendría que sumar los apoyos de Estados Unidos y particularmente de países asiáticos, en una tarea que requiere de complejos consensos.

Por lo pronto, el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, señaló este lunes que cree que será necesario prolongar más allá del 30 de junio el plazo para la elección del director gerente del FMI.

Aunque Brasil, según Mantega, no pretende impulsar un candidato propio tampoco ha definido a quién apoyar. "Nos gustaría tener un tiempo mayor", dijo Mantega o de lo contrario que se elija a una persona sólo para completar el período de Strauss-Kahn.

El gobierno de México empezó a buscar apoyos entre países amigos, pero se ha negado a mencionar con qué votos cuenta. La candidatura de Carstens reflejaría los intereses de México y sus alianzas con el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, mientras las otras potencias emergentes, como Brasil, China e India, no parece que "se puedan ver representadas por él", agregó Féliz.

El problema es que la titularidad del FMI, tradicionalmente ocupada por un europeo, en manos de una mexicano, quedaría muy cerca de Estados Unidos, históricamente a cargo del Banco Mundial, explicó el especialista.

Gran Bretaña y Alemania han expresado su apoyo a la titular francesa de Finanzas, Christine Lagarde, como candidata de la Unión Europea para dirigir el FMI.