•  |
  •  |

NUEVA YORK / AFP

Instalado en un lujoso apartamento de 600 metros cuadrados en una calle tranquila de Tribeca, barrio bohemio y a la moda, alejado del ruido de Nueva York, Dominique Strauss-Kahn prepara con sus abogados la audiencia del seis de junio en la que deberá anunciar si se declara no culpable de intento de violación y agresión sexual.
Un joven paseando perros, dos niñeras con cochecitos con cuatro bebés cada uno, gente volviendo del gimnasio, alguno que otro turista francés y una decena de periodistas y camiones de televisión formaban parte del bucólico decorado de la calle Franklin, casi sin tráfico, la mañana del jueves.
Inculpado de crímenes sexuales contra una empleada de hotel en Nueva York el pasado 14 de mayo, Strauss-Kahn se encuentra en una casa renovada y reequipada recientemente por un renombrado arquitecto y propuesta la venta por una suma cercana a los 14 millones de dólares, según un sitio internet inmobiliario.
La prensa neoyorquina indicó que Strauss-Kahn y su mujer Anne Sinclair pagarían 50,000 dólares mensuales de alquiler por el suntuoso apartamento que cuenta con cuatro habitaciones, jacuzzi, una sala de cine, gimnasio y terraza.
En la puerta de la residencia, una casa baja en comparación a los grandes edificios y rascacielos neyorquinos, dos policías hacían guardia de a pie con toda discreción, con un patrullero y una camioneta policial estacionados en la acera.

Desde el miércoles
El exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), se trasladó el miércoles por la noche a esta nueva residencia para continuar su arresto domiciliario tras haber pasado unos días en un apartamento al sur de Manhattan.
La mudanza forma parte de las cláusulas de su excarcelación bajo fianza de la prisión de Rikers Island que se hizo efectiva el viernes pasado, y según las cuales debía buscar una residencia “permanente” en la cual vivir durante el juicio.
Si los Strauss-Kahn habían tenido problemas en un principio, cuando buscaron instalarse en el muy conservador Upper East Side, los vecinos ricos pero bohemios de esta exzona de usinas y depósitos no parecían muy preocupados por la llegada del ex patrón del FMI.
“La verdad es que estamos acostumbrados a tener gente que atrae la atención, pero esto es a muy gran escala molesto, pero no creo que sea una catástrofe”, dijo a la AFP Mark Obenhouse, cineasta de 65 años que vive justo al lado del nuevo domicilio de Strauss-Kahn.
Best Orin, un cartero de 50 años que trabaja en el barrio, también se mostró condescendiente: “Personalmente pienso que tiene que estar en algún lado porque no puede dejar el país y está bien aquí, está fuera del circuito”, afirmó a la AFP.
Si hasta el momento Strauss-Khan solo estaba autorizado para salir por razones médicas, en esta nueva vivienda “definitiva” tiene derecho a recibir invitados, asistir a audiencias judiciales, reuniones con sus abogados, visitas al médico y servicios religiosos.
La “Sinagoga de las Artes” se encuentra a apenas 300 metros del apartamento. Los Strauss-Kahn tienen por otra parte varios comercios para proveerse, entre ellos una vinería, un restaurante brasileño y varios cafés, aunque en una ciudad como Nueva York la entrega a domicilio es una norma, incluso para los lugares más selectos.
Strauss-Kahn, quien renunció a su cargo el 18 de mayo y niega las acusaciones en su contra, debe trabajar junto con sus abogados de cara a la próxima audiencia del 6 de junio en el Tribunal en lo Criminal de Nueva York.
En caso de ser hallado culpable de los siete cargos que se le imputan, podría ser condenado a 74 años de cárcel.
El FMI indicó ayer jueves que está dispuesto a cooperar con la investigación judicial de su ahora exdirector general, aunque no quiso aclarar si sus funcionarios ya habían sido contactados por la Fiscalía.